Clasificación Euro 2020

Las dos patrias del 'loco' de Timisoara

Cosmin Contra, durante un partido entre Rumania y Kazajistán en Ploiesti de octubre de 2017/AFP
Cosmin Contra, durante un partido entre Rumania y Kazajistán en Ploiesti de octubre de 2017 / AFP

Contra, seleccionador de Rumanía que el jueves se mide a su querida España, no conoce el miedo desde que, con 14 años, su padre le alistó en las revueltas populares que acabarían con el dictador Ceausescu

Ignacio Tylko
IGNACIO TYLKOBucarest

Su padre, fallecido hace más de una década, aún empuja espiritualmente a Cosmin Contra (Timisoara, 15-12-1975), el conductor de la selección rumana que este jueves se medirá a España en choque de clasificación para la Eurocopa 2020. El viejo Vasile trazó ese carácter aguerrido e inconformista de Contra desde que con 14 años le situó en el foco del movimiento democrático rumano, le hizo partícipe de la primer gran revuelta popular en 'la pequeña Viena' contra el sátrapa Nicolae Ceausescu. «Me junté con 300.000 personas en la plaza más grande de Timisoara. Aunque en aquellos levantamientos murió mucha gente en mi país, valió de algo, fue espectacular. Al final, acabamos con la dictadura comunista en 1989», recuerda este viejo conocido de la afición española -posee también la nacionalidad de este país- al desgranar los episodios que jalonan su animada trayectoria.

Exhibió ese fuerte carácter cuando se adueñaba del carril derecho como futbolista y también desde lo profundo de los banquillos. «Un entrenador tiene que ser uno de los líderes saber transmitir sus ideas a los jugadores», remarca un tipo que no ha trabajado a las órdenes de Diego Pablo Simeone, pero sí le considera un referente desde que ambos coincidieron unos meses como jugadores del Atlético. «Tenemos el mismo carácter, la misma garra. El 'Cholo' ha transformado la filosofía del club y a mí me gusta contagiar a mis equipos», sostiene. «Cada partido tiene que ser dramático. Hay que correr hasta que te salga sangre por la nariz y tengas que pedir el cambio», llegó exclamar cuando aterrizó en el Getafe en marzo de 2014 para reemplazar a Luis García Plaza y salvarle del descenso. «¡Hay que salir del campo en ambulancia y con oxígeno por haberlo dado todo!», enfatizó, siempre hiperbólico, tras una derrota.

Aquella «banda» gloriosa

Machacado por las lesiones de rodilla de tobillo y retirado en hace casi nueve años, Contra formó parte del histórico Alavés de José Manuel Esnal Mané que perdió la final de la Copa de la UEFA de Dortmund ante el Liverpool (5-4) por un autogol de Delfí Geli. «Éramos una banda, no teníamos ni traje, íbamos en vaqueros», rememora el elegido mejor lateral derecho de la UEFA en 2001, por encima incluso de Cafú y Thuram. Le apodaron 'el Roberto Carlos diestro'.

Integrante de los históricos Alavés y Getafe, se enfrentó a Ramos y Busquets, entrenó a Sarabia en el Getafe y se mira en el espejo de Simeone

Fichado por el Milan, en San Siro aprendió más táctica que nunca en su carrera con compañeros como el eterno Paolo Maldini, el elegante Alessandro Costacurta y el técnico Carlo Ancelotti, de quien también se quedó encantado por su «forma de trabajar la presión y disfrutar con el balón». Se forjó en el Atlético y formó parte de aquél enorme Getafe, primero de Bernd Schuster y luego de Michael Laudrup, que llegaba a finales de Copa y alcanzó incluso los cuartos de final de la Copa de la UEFA en 2008, eliminado por el Bayern de Múnich. Le llamaban el 'loco de la colina' por el Coliséum Alfonso Pérez. Con la 'tricolor' de Rumanía, anotó 7 goles en 73 partidos y compitió en las Eurocopas de 2000 y 2008.

La 'Opa China'

Como el fútbol es su vida, pronto cambió el césped por los banquillos. Disfrutaba mas de corto, con «dos horitas de un buen entrenamiento, un masajito y para casa». De técnico «te salen ojeras». «Todo el día preparando sesiones, con vídeos, planificando...». Tras foguearse en el Petrolul Ploiesti, el FC Timisoara o el Fuenlabrada, acudió al rescate de su Getafe. Logró la permanencia a base de sangre, sudor y lágrimas en la última jornada y en la siguiente campaña le situó en mitad de la tabla hasta que en invierno llegó la 'Opa' del Guangzhou chino, que pagó cinco millones al club azulón para llevarse a Cosmin. Volvería después a España para dirigir al Alcorcón, del que fue despedido tras nueve jornadas y con el equipo en descenso.

Javi Reyes, un 'profe' granadino para sentar cátedra en los Balcanes

Cosmin Contra recurrió al preparador físico granadino Javi Reyes (16-07-70) desde que hace dos años fue reclutado para dirigir al Dinamo de Bucarest y luego a la selección rumana. Se trata de un 'profe' innovador y vanguardista que se siente valorado a 3.600 kilómetros de distancia, posee su propia página web (javireyes.com) y hasta improvisó un ritual talismán para triunfar en los Balcanes.

Curtido en clubes modestos como el Ceuta, Albacete en varias etapas, Poli Ejido y Recreativo de Huelva, donde ya conoció a jefes como Julián Rubio o Paco Herrera, Reyes coincidió con el carismático Joaquín Caparrós en el Deportivo, dos años en Primera, y el preparador utrerano se lo llevó con él a la apasionante aventura de cuatro años en el Athletic, entre 2007 y 2011.

Trabajó luego en el Almería, probo también en el fútbol húngaro y de Azerbaiyán, pero su fama creció ya en Rumanía al inventarse una danza, una coreografía con los jugadores del Dinamo de Bucarest que sufrían debatiéndose por la permanencia, liberaron tensión y crecieron hasta acabar el torneo de la regularidad terceros y conquistar la Copa de la Liga en 2017.

Conseguido el objetivo y tras una gran victoria de los 'perros rojos' ante la Poli de Timisoara, la celebración se hizo viral. «Se trataba de perder el miedo, de hacer incluso el ridículo, yo el primero», describió Reyes en Ideal. «Emocionado, ilusionado, orgulloso y responsabilizado» al frente del combinado absoluto rumano, Reyes no piensa mucho más allá, sabedor de que «el fútbol es el hoy, el ahora mismo». Entre sus máximas, aplicadas a los jugadores, destacan tres: «Buscar excusas es de perdedores, hay que analizar», «aprender de cada lección nos hace mejores» y, sobre todo, «quien no mira hacia adelante, atrás se queda».

El histórico Dinamo de Bucarest le alistó como técnico en febrero de 2017. Allí conquistó la Copa de la Liga y su buen trabajo no pasó desapercibido para su Federación, que le nombró seleccionador absoluto en septiembre de ese mismo año. «Me lo pidió el presidente y acepté en una de mis locuras», contó entonces este ganador que vive a caballo entre Bucarest y Madrid, donde reside su familia.

De la ciudad de Tarzán

Después de permanecer invicto e 2018, mantiene el pulso por lograr el billete para la Eurocopa. No ha convocado a ningún jugador del Dinamo de Bucarest ni del Steaua, los dos grandes clubes del país, y se ha fijado en los jóvenes valores que alcanzaron las recientes semifinales en el Europeo sub-21 ganado por España. Entre ellos destaca Ianis, el hijo del gran Gica Hagi. «Nos falta esa figura, ese líder pero estoy yo allí», bromeó, recientemente. En su mentalidad existe el respeto, no el miedo. «Soy de la ciudad donde nació Johnny Weissmuller, el Tarzán del cine. El espíritu de trabajo es muy alto en Timisoara», presume. «Podemos ganar a España si tenemos suerte, jugamos perfectos y ellos no están inspirados», desgranó tras el sorteo. Conoce bien a La Roja. Jugó contra Sergio Ramos y Sergio Busquets, por unos meses no compartió vestuario azulón con Dani Parejo y entrenó en el 'Geta' a su alumno Pablo Sarabia, hoy ilumunado en el París Saint-Germain del jeque y los petrodólares.