GP de Canadá

Vettel se quita una losa de encima

Sebastian Vettel celebra la 'pole' sobre su Ferrari. /Efe
Sebastian Vettel celebra la 'pole' sobre su Ferrari. / Efe

El germano consigue su primera 'pole' desde el GP de Alemania de 2018 y confirma que Ferrari está para luchar con Mercedes en Canadá

DAVID SÁNCHEZ DE CASTROMadrid

Sebastian Vettel estaba exultante este sábado cuando cruzaba la meta en la clasificación del GP de Canadá. No era para menos. Acababa de marcar su primera 'pole' de la temporada, que puso fin a una sequía que se había alargado desde el GP de Alemania del año pasado, una carrera notablemente dolorosa para él porque abandonó con accidente y entregó la victoria a Lewis Hamilton. Aquel mal sabor de boca le ha acompañado desde entonces, por lo que es normal que sólo pudiera gritar por la radio.

La manera de lograrlo también da motivos para semejante alegría. Y es que Hamilton no estuvo cómodo durante toda la jornada. La pista fue mejorando por momentos, algo que es muy habitual en este circuito donde las altas temperaturas y la suciedad obligan a estar mucho más concentrados de lo habitual. Y en esas condiciones, Ferrari mostró que ni siquiera esa evolución de los motores de Mercedes les iba a suponer un impedimento para tratar de acabar con el dominio absoluto que llevan esta temporada. En la definitiva Q3 los nervios jugaron una mala pasada a los dos pupilos de Toto Wolff.

Y eso que empezaron bien. Hamilton marcó un buen 1:10.493 que le permitía colocarse primero de manera provisional, mientras que Bottas cometía un trompo que no acabó contra el muro por pura suerte. El finlandés se despedía así de sus opciones, y dejaba solo en su batalla contra Ferrari al pentacampeón, como tantas otras veces, pero en esta batalla acabó hincando la rodilla. Hamilton falló en el peor sitio posible, el tercer sector del Gilles Villeneuve, que es donde el Ferrari saca todas sus virtudes. Ahí cedió tres décimas para acabar dos por detrás del tiempo que logró un Vettel exultante.

Detrás de los nueve títulos mundiales que acumulan el alemán y el británico saldrá Charles Leclerc, que tratará de convertirse en una pesadilla no sólo para Hamilton, sino para su propio jefe de filas. A diferencia de Mónaco, Canadá es un trazado propicio para ver peleas, adelantamientos y batallas que pueden derivar en espectáculo, tan falto en estos días en la competición automovilística por excelencia. Para más inri, este circuito tiene una de esas zonas con nombre propio, bautizada así por ser un lugar de accidentes ilustres.

Magnussen cata el muro de los campeones

Si hay un equipo que desquicia a sus fans, ese sin duda es Haas. Capaces de lo mejor y, sobre todo, de lo peor en la pista, este sábado volvieron a dejar claro que forman más un dúo cómico que una pareja de pilotos de Fórmula 1 profesionales. Ocurrió en la Q2, cuando ya estaba acabando. Kevin Magnussen afrontaba su última vuelta y estaba buscando un tiempo que le permitiera llegar a la Q3 con solvencia, pero se pasó de optimista en la última curva y acabó estrellándose. El temido muro de los campeones se había cobrado su pertinente víctima.

Por detrás llegaba su compañero, Romain Grosjean, que como suele ser habitual empezó a blasfemar y a bajar santos como si no hubiera mañana. Mucho peor fue para Max Verstappen, que no pasó a la Q3 por culpa del exceso de confianza de su equipo: le hicieron salir con neumáticos medios a esa Q2 y cuando se quisieron dar cuenta de que no les iba a dar margen suficiente, montaron los blandos. El golpe de Magnussen le impidió mejorar y estará obligado a la remontada, lo que garantiza espectáculo.

Carlos Sainz sí pasó el corte, pero no estaba satisfecho. El madrileño marcó el noveno crono de la sesión, pero acabó investigado por estorbar a Alex Albon en la Q1 y este problema le desconcentró demasiado para el resto de la tanda. Después de un viernes en el que logró un gran cuarto puesto, esto le sabe a muy poco.

Teniendo en cuenta que Magnussen no salió en la Q3, se puede decir que Sainz no mejoró nada. «Me he pasado de frenada en la curva 8, he tocado el balance de frenada, he bloqueado de delante y he perdido la vuelta. Era una vuelta buena y me da un poco de pena pero cuando te falta un poco y buscas un poquito más, te expones a estos errores. El problema no ha sido el estrés de esta calificación, sino que tendría que haber repetido ese 11.5 que hice en la Q2 y que me habría puesto octavo en la parrilla. Por querer hacer un 11.3 he hecho un 13.8», explicaba el madrileño, cuyo objetivo es mantener su racha y encadenar su cuarta carrera consecutiva entre los diez primeros.