GP de Alemania

Álex Márquez se resarce a lo grande

Álex Márquez, en acción en el asfalto alemán./Efe
Álex Márquez, en acción en el asfalto alemán. / Efe

El piloto español encuentra el equilibrio para adjudicarse la victoria y recuperar el liderato de Moto2

BORJA GONZÁLEZSachsenring

No terminaba Álex Márquez de encontrar el equilibrio necesario en Moto2 para ser el sólido contendiente por el título que se le presuponía antes del arranque de cada temporada. Por una razón o por otra, comenzaba a acumular fallos para terminar descartado en la pelea por el objetivo mayor. Al parón veraniego de 2018 se fue tercero en la clasificación, a 35 puntos del que sería campeón, Bagnaia, tras finalizar decimotercero en Alemania; en 2017 la desventaja con el líder, Morbidelli (también ganaría el Mundial), era de 61 puntos, después de no terminar la carrera, lo mismo que le había ocurrido en 2016. Un exceso de ansiedad al que siempre buscó una solución, remedio que no ha llegado hasta este curso.

Tras tomarle el pulso en los tres primeros grandes premios a las nuevas Moto2, equipadas con motor Triumph, y al nuevo neumático trasero puesto en pista por Dunlop una vez que ya se había iniciado la campaña, Márquez ha sido capaz de mostrar una nueva cara que recibió su espaldarazo este domingo en Sachsenring, uno de los circuitos que más dudas le generaba. «¿Por qué vas a perder puntos? Bueno, pues porque todos los años me ha ido mal. Pero este año estás diferente, este año eres capaz de todo». Esta conversación narrada por su hermano Marc explica en parte ese cambio de enfoque.

De nuevo interpretó, tras una regular salida, cuándo debía subir el ritmo para ver si esta vez, de nuevo, iba a tener la opción de ganar. Y le salió bien, muy bien. Rebasó al peleón Lecuona, y no dio aire a Binder, que ha llegado tarde a la pelea por el título (él y KTM). Esto en un día flojo del que era líder, Luthi, y de otros rivales como Augusto Fernández y Baldassarri. Una conjunción de hechos que le permitió recuperar el liderato volviendo a la senda de triunfos que había comenzado en Le Mans y continuado en Mugello y Montmeló, y que un error de Baldassarri había interrumpido en Assen. Todo esto en territorio maldito, donde los grandes resultados saben mucho mejor.