Análisis

La carrera por ser el mejor de la historia

Djokovic y Federer, tras la final de Wimbledon. /Mike Egerton (EP)
Djokovic y Federer, tras la final de Wimbledon. / Mike Egerton (EP)

La épica victoria de Djokovic ante Federer en Wimbledon reabre la pregunta y la incógnita sobre quién de los tres grandes conseguirá ganar el mayor número de Grand Slams

ENRIC GARDINERMADRID

Con los dos puntos de campeonato perdidos por Roger Federer, se escapó la oportunidad de abrir otra vez un hueco en el palmarés y una brecha en la mente. Cuando el suizo desperdició las dos oportunidades de sumar el título de Grand Slam número 21 en sus vitrinas, dejó irse la opción de meter seis 'majors' de distancia a Novak Djokovic y tres a Rafael Nadal.

Federer estuvo a centímetros de dar un golpe encima de la mesa, quizás el último de su carrera, como lo estuvo Nadal el año pasado también en Wimbledon, en aquellas semifinales ante Djokovic que ejercieron de final precipitada. Todas aquellas bolas de set perdidas en el primer set y las bolas de rotura inertes en el último alejaron al balear del que por entonces hubiera sido el decimoctavo grande. En su lugar, ese torneo aupó a un Djokovic hasta entonces hundido, que un año después ya posee 16 Grand Slam y pugna por ser el mejor de la historia.

Con 32, 33 y casi 38 años, Djokovic, Nadal y Federer se disponen a escribir en la parte final de sus carreras una de las epopeyas más bonitas y reñidas de la historia del tenis y del deporte en general.

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Los registros de Pete Sampras (14), Roy Emerson (12) Rod Laver (11) y Björn Borg (11) son ya anécdotas del pasado. Lo que parecía imposible cuando Sampras y Andre Agassi se repartían los títulos hace 20 años es ya una realidad. Tres hombres pueden alcanzar los 20 entorchados de Grand Slam. Uno ya lo ha hecho y parece cuestión de tiempo que Serbia y España se unan a la fiesta.

Balas

Con los datos sobre la mesa, el que más complicado parece tenerlo para engordar ese registro es Federer. Su bala más clara parecía este Wimbledon, embalado tras Halle y con un cuadro sencillo hasta semifinales, el helvético lo tuvo todo de cara hasta las fatídicas bolas de partido y los desastrosos desempates.

Sus opciones fuera del All England Club parecen escasas. No triunfa en Australia desde 2017, en el Abierto de los Estados Unidos desde 2008 y en Roland Garros desde 2009. El año que viene llegará a Londres con casi 39 años. De ganar su noveno Wimbledon entonces, se convertiría en el tenista más veterano en reclamar un Grand Slam por encima de Ken Rosewall, quien lo hizo con 37 años y dos meses en Australia 1972.

Las oportunidades de Nadal las dictará su cuerpo. Siempre que compita sano en Roland Garros será el favorito, lo que puede asegurar un par de años más de éxitos en París y podría ser suficiente para dar caza a Federer. Fuera del Bois de Boulogne, Nadal no gana en Australia desde 2009, en Wimbledon desde 2010 y en el US Open desde 2017.

Y Djokovic es favorito en cualquier superficie. Siete títulos en Australia, cinco en Wimbledon, además de ser el actual defensor en Nueva York. Solo Roland Garros se le resiste desde 2016, pero incluso ahí, asegura, como mínimo, semifinales año tras año.

En la carrera por ser el mejor de siempre, donde ya no entra ningún otro jugador del pasado, pueden ser definitivas otras cuestiones, como las semanas como número uno (Federer -310-, Djokovic -268- y Nadal -196-), los Masters 1.000 (Nadal -34-, Djokovic -33- y Federer -28-) o el número de títulos en total (Federer -102, Nadal -82 y Djokovic -75-).

Porque quizás, en la línea de meta todos acaben con el mismo número de Grand Slam, casi una utopía que dejaría a cuestión de gustos definir al mejor de la historia.