Fernández Ordóñez niega que presionara a Bankia para salir a Bolsa: «La iniciativa fue de la entidad»

Miguel Ángel Fernández Ordóñez, camino de la sala de vistas de la Audiencia Nacional. /EFE
Miguel Ángel Fernández Ordóñez, camino de la sala de vistas de la Audiencia Nacional. / EFE

El exgobernador del Banco de España limita su papel en esa operación a «dos cositas» y sostiene que solo «ojeaba» los informes de sus inspectores aunque todo «acabó bien»

José Antonio Bravo
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«La salida a Bolsa de Bankia (en julio de 2011) ha acabado bastante bien». La frase, pronunciada este lunes por el que fuera gobernador del Banco de España (BdE) en aquella época, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, es de las pocas cosas en las que coincidió en su testimonio con la versión hasta ahora contada en la Audiencia Nacional por la antigua cúpula de la entidad, que viene siendo juzgada desde noviembre por un supuesto fraude a los inversores que acudieron a aquella operación y también la presunta falsedad de sus cuentas anuales. La otra cuestión en la que compartió la tesis de los acusados fue en echar la culpa a la crisis financiera.

Según su versión de lo que ocurrió, Bankia no tenía muchas más dificultades que otras entidades que también optaron por fusionarse para resistir mejor la dura competencia del sector y una coyuntura económica negativa. El problema, dijo, fue la «monstruosa recesión» que sufrió el país, tan importante según él que «creía personalmente que a España la largaban del euro». Reconoció eso sí, a la vista de los hechos, que el banco terminó siendo inviable y precisó de un rescate multimillonario (22.424 millones de euros con cargo a las arcas públicas) como había advertido en algunos correos electrónicos el entonces jefe de los inspectores del BdE empotrados en la entidad, José Antonio Casaus. Pero, según él, no pasó por los motivos que éste decía: «acertó por casualidad». «Es -dijo con ironía- como si yo digo que alguien va a morir porque le va a caer una teja, y luego le atropellan cruzando».

Fernández Ordóñez insistió en lo que ya declaró al final de la fase de instrucción del caso, cuando fue investigado junto a otros ex altos cargos del supervisor bancario: no llegó a ver en aquella época -lo hizo dos años después y por la investigación judicial- los mensajes de Casaus porque sus superiores no le avisaron, al considerar que no era información «relevante». Aquella decisión fue «correcta» porque las opiniones de ese inspector, afirmó este lunes, eran «equivocadas» pues «se basaban en cosas que no ocurrieron». «Felizmente no tuve que entrar en las tripas» de Bankia, añadió tras explicar que «solo ojeaba» algunos informes porque había muchas cajas que revisar.

A su juicio, y pese a todo lo ocurrido después, el saldo fue positivo porque la entidad captó 3.000 millones de euros en el mercado. Y lo comparó con el caso de Banca Civica, «que se la quedó La Caixa y no ha habido problemas», porque «cuanto más dinero captaran menos dinero ponían los contribuyentes». En cualquier caso, negó que desde el Banco de España se realizaran presiones para empujar esa polémica salida a Bolsa, en contra de lo declarado a principios del juicio por el entonces presidente del banco, Rodrigo Rato, y también por los principales miembros de su cúpula.

«No nos oponemos»

«La iniciativa es de la entidad», reiteró en varias ocasiones el exgobernador al tribunal, al tiempo que defendió que todo el proceso se hizo «de forma correcta», incluida la supervisión de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). «A Bankia se le exigió un plan» para obtener mayores niveles de capitalización y luego «el gestor decidió» que ruta a seguir entre las varias opciones que había. «A nosotros lo de la oferta pública de suscripción (OPS)» por la que se optó «nos pareció bien, porque si no nos habríamos opuesto», señaló, para a continuación precisar muy bien sus palabras: «no autorizamos, lo que hicimos fue no oponernos».

De forma llamativa, Fernández Ordóñez redujo a solo «dos cositas» su intervención previa al estreno de Bankia en el mercado. De un lado, antes de la fusión fría de las siete entidades de ahorros que alumbraron esa entidad se reunió con el entonces presidente de Bancaja -una entidad sobre la que los inspectores le alertaron que «no aguantaría» en solitario-, José Luis Olivas, para que éste se pusiera de acuerdo con su homólogo en Caja Madrid, el citado Rodrigo Rato. «Dicen que sacamos un bate de beisbol para que se fusionaran», volvió a ironizar al respecto.

La segunda «cosita» fue la aprobación de algunos «trámites» necesarios desde la comisión ejecutiva del BdE. Ni siquiera, añadió, le interesó «especialmente» el precio final que se puso a la acción antes de su venta porque no entraba en sus competencias ni era «relevante»: Tampoco lo fue, según él, que en las cuentas anuales se cargaran pérdidas contra reservas en vez de contra resultados. Hacerlo al contrario, declaró, no habría alterado su valor patrimonial aunque defendió la fórmula escogida como «lo más razonable» porque si no se se habría ofrecido una imagen «falsa» meses después.

Crítica a De Guindos

En esta línea de aparente normalidad, a su entender, sobre las cuentas de Bankia dijon que «fue una sorpresa para todos» que presentara las cuentas de 2011 sin el informe del auditor, aunque hasta abril de 2012 el supervisor no vio «inevitable» la necesidad de inyectar dinero lo que -precisó -«no fue una intervención». «El señor Rato nos presentó un plan de saneamiento y a cambio le pedimos más desinversiones, más saneamiento y cambio del equipo gestor. En el fondo era como decir que no», apostilló. Sin embargo, fue el entonces ministro de Economía, Luis de Guindos, quien terminó «tomando la iniciativa en este tema y nosotros le apoyamos públicamente… siempre que no fuera ilegal».

Pero «a mí personalmente no me gustaba lo que estaba haciendo», criticó Fernández Ordóñez, quien justificó que no hiciera público entonces ese recelo porque «hubiera sido un dislate decir esto públicamente por el fuerte impacto que hubiera tenido en los mercados» y, además, porque «la credibilidad de los ministros suele ser muy baja frente a os bancos centrales». No obstante, sí le reprochó este lunes que no hubiera salido al paso de un informe del Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre Bankia -algunos acusados creen incluso que presionó para que se publicara antes de tiempo- que «complicó mucho las cosas» y que, según el propio Rato, aceleró su salida y la intervención de la entidad.