Los empresarios se oponen a destopar las cotizaciones y crear nuevos impuestos

Los presidentes de CEOE y Cepyme, Juan Rosell (i) y Antonio Garamendi (d)./Efe
Los presidentes de CEOE y Cepyme, Juan Rosell (i) y Antonio Garamendi (d). / Efe

La patronal advierte que «restaría productividad» a las compañías, lo que podría repercutir en el alza salarial variable pactado con UGT y CC O

Lucía Palacios
LUCÍA PALACIOSMadrid

Los empresarios sacaron pecho por el preacuerdo salarial firmado con los sindicatos el pasado lunes que contempla alzas de entre el 2% y el 3% para los próximos tres años y recomienda un salario mínimo por convenio de 14.000 euros anuales para 2020. «Es un compromiso para hacer una sociedad mejor y queremos que todo el mundo entienda que estamos haciendo un esfuerzo muy importante», recalcó el presidente de CEOE, Juan Rosell, en la comparecencia que ofreció este martes tras la junta directiva que aprobó por unanimidad el nuevo Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC), que se rubricará oficialmente el próximo 5 de julio.

En esta misma línea se manifestó Antonio Garamendi, presidente de Cepyme: «Esto se hace con dinero de las empresas», quiso dejar claro el posible sucesor de Rosell. Y así, ya metido en su rol de candidato a la presidencia de la CEOE, mostró la rotunda oposición de la organización a eliminar los topes máximos de cotización y establecer nuevas figuras impositivas para lograr más ingresos y poder financiar las pensiones, dos medidas que el presidente, Pedro Sánchez, reconoció que está barajando el Gobierno para reducir el elevado déficit del sistema.

«Bastante esfuerzo estamos haciendo ya», argumentó Garamendi, que advirtió además de que la medida de destopar las cotizaciones podría costar unos 4.500 millones de euros –­que pagarían empresarios y trabajadores–­ y «restaría productividad a las empresas». Así, esto podría repercutir en ese 1% de alza salarial variable que recoge el pacto y que estará condicionado a la productividad de las empresas y del sector. «No carguemos permanentemente a las empresas costes, gastos, impuestos...», se quejó.

Luchar contra la economía sumergida

En este sentido, el presidente de Cepyme explicó que a las empresas no les gusta hacer ampliaciones de capital todos los años y aprovechó para lanzar un mensaje crítico al Gobierno: «Hay que plantearse cómo se puede ser mejor y más eficiente». Y volvió a reiterar que «la subida e impuestos no nos va a gustar nada, porque pensamos que no se está gestionando nada bien». Así, abogó por hablar de por qué no paga más gente impuestos y por qué no se gestiona bien, haciendo referencia explícita a luchar contra la economía sumergida, algo que sípodría generar importantes ingresos para las arcas públicas. Y, a este respecto, defendió que los trabajadores autónomos coticen según sus ingresos reales, en lugar de poder elegir la base de cotización, tal y como ocurre ahora. «Nosotros pensamos que un autónomo que gane más tiene que pagar», aseguró, algo que «igual permitiría ahorrar 2.000 millones de euros de déficit a la Seguridad Social».

Rosell, por su parte, apostó también por recuperar la necesidad de que los societarios coticen por el régimen general y no por el de los autónomos.

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