El 64% de las empresas familiares de la región abogan por suprimir las autonomías

Asamblea general de Empresa Familiar de Castilla y León celebrada en Segovia el pasado mes de marzo./Antonio de Torre
Asamblea general de Empresa Familiar de Castilla y León celebrada en Segovia el pasado mes de marzo. / Antonio de Torre

La división territorial es percibida como una barrera administrativa y una diferenciación fiscal que afecta a la competitividad

Elisa Campillo
ELISA CAMPILLOValladolid

Las empresas familiares de Castilla y León vivirán un año 2018 favorable en lo que a la marcha del negocio se refiere. Así, al menos, lo estiman quienes están al frente de ellas. De hecho, el 97% de los empresarios familiares de la región prevén mantener o aumentar la facturación durante este ejercicio. Un dato aún más rotundo: el 100% considera que su volumen de empleados se mantendrá estable o se incrementará, pero en ningún caso contemplan llevar a cabo una reducción de plantilla. Así se desprende de los resultados del sondeo que elabora anualmente la asociación Empresa Familiar de Castilla y León (EFCL) a través de las encuestas que envía a sus 151 asociados.

Las perspectivas de los empresarios familiares sobre sus propios negocios no siempre fueron tan halagüeñas. En el cuestionario del ejercicio pasado el porcentaje de los que preveían una buena marcha de la facturación se quedó en el 95,7% y el de aquellos que preveían mantener o aumentar el número de empleados no sobrepasó el 93,5%. Según el director de EFCL, Eduardo Estévez, el elevado optimismo de este año está relacionado con dos hechos fundamentales: «Por un lado se vislumbra la recuperación económica y por otro lado el hecho de que los valores de la empresa familiar y su manera de enfocar la actividad están dando sus frutos después de haberlo pasado mal en la época de crisis».

A pesar de las buenas expectativas que mantienen sobre sus propios negocios, los empresarios familiares de Castilla y León no ven tan clara la situación económica de puertas hacia afuera. De hecho, si tuvieran que poner nota a la coyuntura actual de la economía nacional le estamparían en la cartilla de calificaciones un 5,4 sobre diez, y si lo tuvieran que hacer sobre la realidad económica de la región, le concederían un raspado 5,1 en la escala decimal.

No tendrían tanta suerte para alcanzar el aprobado si la valoración de los empresarios familiares de la región versara sobre la política económica promovida por el Gobierno regional. En este caso, los planes de la Junta de Castilla y León se quedarían con una calificación de 3,9 en una escala del cero al diez, siempre según el sondeo de EFCL.

La disparidad entre las altas expectativas que los empresarios familiares tienen sobre sus propios negocios y la percepción del entorno no pasa desapercibida, pero según Estévez tiene su explicación: «A pesar de los pesares, las empresas familiares están haciendo bien su tarea, pero si acompañase un poco más el entorno económico y político, las expectativas serían aún mucho mejores». ¿Qué falla en esa gestión política? «No es un tema estrictamente puntual de la política sino del entorno», considera Estévez. «La mayoría de las empresas familiares están internacionalizadas y exportan, por lo que les está afectando el entorno económico de Estados Unidos, la situación de Cataluña, el cambio de divisa...». En cualquier caso, según la encuesta, la situación política en Cataluña solo quita el sueño al 9% de los empresarios familiares de la comunidad, mientras que la capacidad de la clase política es la principal preocupación para el 82%. Apenas el 6% ve la corrupción como un asunto preocupante.

El 100% de los titulares de las compañías descartan reducir su plantilla en 2018

Sin embargo, hay un tema que se ha colado de lleno en el debate de los círculos empresariales: las comunidades autónomas. De hecho, el 64% de los empresarios familiares de Castilla y León se muestran partidarios de eliminar el sistema autonómico que conforma el país. Frente a ellos, el 24% apuestan precisamente por lo contrario: dotar de más autonomía a las regiones dirigiendo el modelo hacia un sistema federal. Por su parte, el 12% restante se muestra conforme con la configuración actual, lo cual no deja de esconder algo que puede resultar inquietante: apenas uno de cada diez empresarios se siente conforme con el sistema vigente.

«Distintas reglas de juego»

¿A qué se debe esa fobia a la división territorial? «Teniendo en cuenta que hablamos estrictamente a nivel empresarial, la respuesta se debe a que las barreras regulatorias de las 17 comunidades autónomas que hay en España afectan a la competitividad de nuestras empresas», explica Eduardo Estévez. «Por mucho que nos digan, no existen las mismas reglas de juego en unas comunidades y en otras, empezando por las barreras administrativas a la hora de comprar y vender los productos», añade Estévez, que señala la necesidad de incluir entre los problemas el tema fiscal: «No es lo mismo el coste de una empresa en Castilla y León que, por ejemplo, en Madrid, porque el trato fiscal no es el mismo».

Esta diversidad de leyes empresariales en los distintos territorios es percibida por los empresarios como un obstáculo, precisamente, a la hora de hacer negocios con otras comunidades. «A nivel regulatorio y administrativo el día a día es terrible, porque para vender, comprar, contratar personal o poder optar a concursos públicos las barreras son infinitas», señala Estévez, que insiste en que «no se puede tener 17 normas diferentes que afectan a las empresas en un único territorio, porque el coste administrativo y fiscal que eso tiene para las empresas hace que sea más complicado ser competitivos». En este sentido, los empresarios mantienen una visión negativa sobre la burocracia, a la que perciben como una traba para el desarrollo de los negocios. De hecho, siete de cada diez afirman que su empresa dedica más del 20% de su tiempo a cumplir con los trámites con las administraciones.

Imagen del empresario

EFCL incluye entre los resultados la valoración de la imagen que tiene la sociedad sobre el empresario. Según sus datos, desde fuera se califica con un 4,8 sobre 10, una nota que mejora en el caso de los empresarios familiares, que sacan un 6. La calificación no es ninguna sorpresa para Estévez, que admite que se repite de manera recurrente todos los años y afirma que «vivimos en un país donde se valora poco el ser empresario y se valora poco el riesgo». «Hay que romper con esa imagen del empresario con puro y chistera. Los empresarios son personas normales, que arriesgan su patrimonio por querer hacer lo que realmente les gusta que es crear riqueza y crear empleo, y es tarea nuestra tratar de trasladar a la sociedad la importancia del empresario familiar», añade.

La asociación va a empezar a trabajar con la Consejería de Educación con unas propuestas para llevar el emprendimiento a los colegios. Estévez explica el motivo: «Creemos que es esencial que desde las edades más tempranas aprendan a tener como alternativa futura el ser emprendedor y empresario, porque hemos comprobado que en etapa universitaria ya es tarde: para entonces los jóvenes ya quieren ser funcionarios o trabajar por cuenta ajena».

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