Endesa pide el cierre de dos centrales de carbón por ser un negocio «inviable»

Central de carbón de Compostilla (León). /R. C.
Central de carbón de Compostilla (León). / R. C.

La compañía, que desarrollará planes de ayuda en las comarcas afectadas de León y Teruel, cree «imposible» mantener las plantas por la inversión medioambiental

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMAREROMadrid

Endesa también ha comenzado a abandonar el negocio de las centrales térmicas de carbón tras haber solicitado al Ministerio de Transición Energética la clausura de la actividad de dos de sus plantas más importantes en este sector: las que tiene ubicadas en las localidades de Andorra (Teruel) y Compostilla (León). Lo hace al considerar que «es imposible abordar las inversiones necesarias», millonarias en ambos casos, para cumplir con los requisitos medioambientales impuestos por la Unión Europea para este tipo de instalaciones.

En los últimos meses, la compañía presidida por Borja Prado ya había planteado la posibilidad de instar al Gobierno una autorización para el cierre al constatar la inyección de dinero que tendrían que realizar para mantener un negocio que, en estos casos, considera «inviable». En la actualización del plan estratégico, que presentó a finales de noviembre, ya anticipaba esta decisión que considera «plenamente coherente con su compromiso de conseguir un sistema energético totalmente descarbonizado en 2050, así como con los criterios de la política energética nacional avanzados por el Ministerio para la Transición Ecológica».

La solicitud de cierre se enmarca en estas dos plantas. Aunque Endesa mantiene un parque de centrales de carbón que, con más de 8.000 gigavatios (Gw), representan un 35% de toda su potencia instalada en la Península, incluyendo los activos de Enel en Portugal. Muy por detrás se encuentran los ciclos combinados (casi 5.700 Gw), las hidroeléctricas (4.700) o las nucleares (3.400).

En lo que sí se ha comprometido la eléctrica es en aplicar unos planes de futuro para las dos comarcas afectadas. La idea de Endesa pasa por respetar el puesto de trabajo de todos los empleados de las dos centrales (algo más de 300 entre ambas plantas); o dar prioridad a las compañías auxiliares en la contratación de sus empleados para los trabajos de cierre y desamantelamiento -pueden durar entre cuatro y seis años-.

Además, Endesa prevé desarrollar hasta 1.000 megavatios (Mw) de nueva capacidad solar fotovoltaica en la zona de la central aragonesa de Andorra, con una inversión de 800 millones de euros. En la leonesa, la eléctrica tiene en mende proeyctos fotovoltaicos en la zona de Ponferrada, con una inversión de 240 millones de euros.

Multa de la CNMC

Por otra parte, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha impuesto a Endesa multas por un total de 120.000 euros por dar de alta a clientes sin contar con su consentimiento y, en algunos casos, cambiarlos de tarifa regulada al mercado libre.

La CNMC considera que la compañía incumplió los requisitos de contratación que exige la normativa, prácticas consideradas como infracciones leves de la Ley del Sector Eléctrico. Competencia tuvo conocimiento de estos hechos tras recibir varias denuncias de la Consejería de Economía, Industria, Comercio y Conocimiento del Gobierno de Canarias, así como los escritos de FACUA-Consumidores en Acción y de un particular.

En las resoluciones aprobadas, la CNMC considera acreditado que Endesa Energía no respetó los requisitos que deben seguir las comercializadoras de electricidad y de gas para contratar un nuevo cliente ni, en particular, contó con su consentimiento, por lo que resolvió cuatro procedimientos sancionadores que acumulan multas por 120.000 euros.