El Banco de España liga la creación de empleo a que siga la contención salarial

Sede del Banco de España en Madrid./R. C.
Sede del Banco de España en Madrid. / R. C.

Afirma que la subida del salario mínimo crea paro y que hay recuperación por los recortes laborales frente al escaso ajuste del beneficio en las empresas

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMAREROMadrid

El gobernador del Banco de España, Luis María Linde, ha dejado todo un reguero de advertencias a pocas semanas de que cumpla su mandato, el próximo 11 de junio, a través del informe anual de la institución. En ese texto ha plasmado su teoría de que solo unos sueldos comedidos permitirán prolongar la recuperación del país. De lo contrario, volverá la caída de la competitividad y de la productividad, así como la destrucción de puestos de trabajo. Más allá de cargar contra las subidas generalizadas de salarios, se opone al alza del salario mínimo interprofesional (SMI) aprobada el año pasado y que supuso un avance del 8% para esta referencia laboral.

En el análisis advierte de que esa medida ha tenido un efecto «reducido» sobre el conjunto de los salarios porque solo ha beneficiado directamente a un 3% de los trabajadores. Pero sí anticipa que el «impacto sobre la probabilidad de perder el empleo podría ser significativo en el caso de determinados colectivos», como los más jóvenes y los de mayor edad. Además, anticipa que las consecuencias de la subida del SMI «pueden verse agravados» si al final se eleva hasta los 850 euros en 2020, como está previsto.

El supervisor relaciona la «moderación» de las retribuciones con el crecimiento económico. Califica como «negativo» el hecho de que la mejora del mercado de trabajo pueda «seguir presionando al alza los salarios negociados» y por tanto los costes laborales que asumen las empresas. Y considera que «la fortaleza en la creación de empleo» se está viendo «reforzada» por ese freno en las nóminas.

En este sentido, el ministro de Economía, Román Escolano, este martes se mostró «favorable» a aplicar incrementos en lo que cobran los trabajadores de sectores «con buena situación económica». Pero, a continuación, recordó que no hay que olvidar lo que considera «el foco principal» en materia de empleo: crear un millón de puestos en dos años. «Ese es el reto», afirmó.

El Banco de España justifica la contención de las retribuciones al incorporar el concepto de «deriva salarial». Porque mientras que en 2017 el crecimiento salarial pactado en convenios fue del 1,4%, el acceso de nuevos trabajadores al mercado laboral «limita» esos ascensos al cobrar unas cuantías mucho más escuetas, y sin el peso de las grandes cláusulas de revisión anuales.

La institución también reconoce que no han sido las empresas las que se han apretado el cinturón en materia de beneficios obtenidos en estos años. Sino que lo han hecho los empleados. Y que es esta la vía por la que España está saliendo de la crisis. El supervisor considera que las ganancias de competitividad frente a los vecinos han recaído más «en el ajuste de los salarios que en el de los márgenes empresariales».

También menores pensiones

El capítulo de pensiones ha puesto sobre la mesa las ideas que el gobernador había relatado últimamente: recortes para evitar la quiebra. El Banco de España apuesta por «mantener un mecanismo de ajuste automático» de las prestaciones, esto es, medidas como el factor de sostenibilidad que Gobierno y PNV han acordado aplazar su puesta en vigor hasta dentro de cuatro años.

Además, concluye que si el Estado quiere mantener el nivel de protección de las pensiones tendrá que asumir unos incrementos de los ingresos del sistema «muy significativos», ya sea a través de impuestos o de más cotizaciones sociales. Además, apuesta por fomentar la inmigración para combatir el envejecimiento de la población: «es deseable revisar las restricciones asociadas a la política migratoria para tratar de acompasarlas a las necesidades del mercado de trabajo», indica.

En el campo de los impuestos, el Banco de España considera que hay «margen» para revisar la cesta de impuestos para lograr mayores ingresos para el Estado. Por una parte, recuerda la posibilidad de subir el IVA, al ser aúno uno de los más bajos de la UE, así como apostar por impuestos especiales, en especial los medioambientales. Además, el supervisor critica que el sistema tributario cuenta con «un nivel de beneficios fiscales elevado, derivado de la existencia de numerosas exenciones, deducciones y tipos especiales reducidos», que provocan «pérdidas de recaudación» y, por tanto, distorsiones en la eficiencia y la equidad.

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