PP y Ciudadanos ponen los pactos poselectorales a salvo de su contienda

Pablo Casado. /Efe
Pablo Casado. / Efe

Los populares apuntan que lo que realmente complicaría el acuerdo con los liberales es un 'sorpasso' de Vox

Nuria Vega
NURIA VEGAMurcia

Ciudadanos ha buscado en la recta final de la campaña reivindicarse como adversario del PP en la pelea por el voto de la derecha. Si a principios de semana Albert Rivera llegó a los debates electorales con munición preparada contra Pablo Casado, ahora su formación celebra el impacto que ha causado en las filas conservadoras el fichaje de Ángel Garrido. La decisión de incorporar al expresidente de la Comunidad de Madrid a su lista autonómica ha contribuido a tensar la batalla a pocos días de que se abran las urnas. Pero tanto un partido como el otro ponen a salvo de su confrontación los posibles pactos del día después de las elecciones.

La última encuesta publicada el lunes, la de GAD3 para este periódico, sitúa al PP entre los 81 y los 86 escaños y otorga a Ciudadanos 42 o 44 diputados. Por ahora, no llegarían a la mayoría absoluta, incluso contando con los 30 o 32 representantes que obtendría Vox. Y aunque, de momento, nada les garantiza el éxito, los responsables de campaña de Casado y Rivera se han volcado en alimentar un clima de remontada para sus respectivos candidatos y mantienen que, en caso de que el bloque de la derecha se imponga, su objetivo -y necesidad- es entenderse.

Fuentes de Ciudadanos descartan que su estrategia de campaña contra los populares vayan a perjudicar los acuerdos futuros. «En absoluto -insisten-, vamos a sumar para echar a Sánchez». Los liberales dan estos días muestras de un optimismo similar al del PP. «Estamos a entre dos y cuatro escaños de dar un vuelco», auguró hoy Albert Rivera, que se ve en condiciones de superar a los populares y «liderar un Gobierno».

Los sondeos, sin embargo, no han dejado de señalar al PP como fuerza mayoritaria de la derecha, pese al profundo retroceso que sufre en intención de voto. Y, de mantener la hegemonía, el «ideal» de Casado, como confesó en una entrevista concedida a este diario, es el modelo de José María Aznar en 1996: Gobierno en solitario y pacto de legislatura que asegure la aprobación de los Presupuestos durante cuatro ejercicios y neutralice cualquier posible moción de censura. En todo caso, tampoco niega a Ciudadanos la posibilidad de coaligarse, como en Andalucía.

La noche electoral

Todo dependerá, subrayan en el PP, del reparto de escaños. Y lo que determinará los pactos serán las condiciones en las que quede cada partido la noche del 28 de abril. Fuentes populares apuntan que un crecimiento de Vox, que, por voto oculto o por la razón que sea, no estén recogiendo los sondeos, sí complicaría el acuerdo con Ciudadanos. En realidad, varios cargos territoriales ven difícil que Santiago Abascal logre adelantar a Rivera, pero advierten de que una aproximación también volvería más complejo el escenario.

Precisamente, el candidato del PP recorre estos días los territorios en los que Vox irrumpe con más intensidad en las encuestas. Hoy partió de Barcelona y visitó la Comunidad Valenciana, Elche, antes de recalar en Murcia, donde la extrema derecha puede llegar a convertirse, según el estudio de GAD3, en tercera fuerza política.