Pedro Sánchez se topa con la negativa de ERC y JxCat para que Iceta presida el Senado

Miquel Iceta. / EFE

El Parlamento catalán votará el 15 de mayo si designa senador al líder del PSC, pero por el momento no tiene los apoyos suficientes

RAMÓN GORRIARÁN MadridCRISTIAN REINO Barcelona

Los planes de Pedro Sánchez para que Miquel Iceta presida el Senado están en el aire porque se han topado con la resistencia de Esquerra y Junts per Catalunya a respaldar al líder del PSC. El primer secretario de los socialistas catalanes antes de llegar a la Cámara alta tiene que ser designado senador por el Parlamento de Cataluña, y en esa votación solo tiene asegurados los respaldos de su grupo porque ni PP ni Ciudadanos tienen decidida su postura.

Es improbable que la operación se frustre porque no hay precedentes de que un parlamento autonómico niegue la designación de un senador elegido por su grupo, pero Iceta va a sudar hasta el último minuto. Tiene una semana para conseguirlo. La Mesa de la Cámara acordó a última hora de este miércoles celebrar un pleno extraordinario el 15 de mayo para celebrar la votación. Fue un primer éxito para los socialistas, pero no por eso tienen garantizada la elección de su líder. Es más, si se votara este jueves tendría garantizada la derrota, y con ella el fracaso del plan de Sánchez.

Los primeros en mostrar su enfado fueron los republicanos y su portavoz en la Cámara catalana, Sergi Sabrià, quien se quejó por haberse enterado a través de los medios de comunicación. «Así no se hacen las cosas», apuntó para anunciar a continuación que el líder del PSC no contará con el apoyo de Esquerra. Solo podría haber un cambio de opinión, sugirió, si el PSOE se compromete a votar en contra del suplicatorio del Supremo al Senado para enjuiciar a Raül Romeva. Una petición que el alto tribunal ni siquiera ha resuelto si es necesario realizar.

Fuentes de la dirección republicana señalaron en privado que las palabras de Sabrià no podían interpretarse como un voto negativo definitivo porque también cabría la abstención. En JxCat solo señalaron que no votarán a favor de la designación de Iceta. El no de la CUP se da por descontado.

En el bando no independentista las cosas tampoco estaban claras. PP y Ciudadanos señalaron a última hora de la tarde de este miércoles que no tenían decidido su voto. Los socialistas confiaban, al menos, en lograr el apoyo de los comunes. El Parlament está dividido en dos bloques de 65 diputados cada uno, y los candidatos a senador requieren que haya más votos a favor que en contra.

 Del guiño a la patada

Sánchez se encontró así con que lo que pretendía ser un guiño hacia Cataluña puede convertirse en una patada en el trasero de Iceta. El presidente del Gobierno en funciones comunicó ayer mismo sus planes al líder del PSC, y el grupo socialista en el Parlamento de Cataluña no pudo incluir en la reunión de la Mesa la designación en el pleno que acaba este jueves. El siguiente estaba programado para el 22 y 23 de mayo, demasiado tarde porque el Senado se constituye el 21. La solución de compromiso fue la de la convocatoria extraordinaria para dentro de una semana.

El perfil del elegido, un defensor del federalismo como forma de organización territorial, da pistas sobre la orientación que Sánchez quiere dar a la legislatura en lo referido al debate territorial y, sobre todo, al conflicto en Cataluña. Diálogo y entendimiento sin desbordar el marco constitucional, según ha dicho el líder del PSOE y presidente del Gobierno en funciones.

El primer secretario del PSC defiende la celebración de un referéndum, pero no para la autodeterminación de Cataluña, sino para una reforma de la Constitución que supere el Estado de las autonomías para llegar a un Estado federal que, entre otros aspectos, reconozca las singularidades de las nacionalidades históricas para permitir un mejor encaje de Cataluña.

Una posición que le granjeó las críticas y el rechazo tanto de los indepedentistas por autonomista, como de PP y Ciudadanos por soberanista. El propio Pablo Casado se mostró este miércoles «muy preocupado» por la elección de Sánchez porque Iceta contempla «una consulta de independencia en diez años».

El líder del PP se refería a unas declaraciones del primer secretario del PSC en marzo pasado, en las que recomendaba a los independentistas que aplacen diez años la celebración de un referéndum porque para entonces la sociedad española puede estar madura para aceptarlo. En esa misma entrevista con el diario 'Berria' señaló que «si el 65% de los ciudadanos quiere la independencia, la democracia debe encontrar un mecanismo para habilitarla», reflexión que desató un vendaval de críticas.

También estuvo en el ojo del huracán en la campaña de las elecciones catalanas de diciembre de 2017, cuando defendió la posibilidad de indultar a los líderes del proceso soberanista si eran condenados por el Tribunal Supremo.

Con Iceta al frente de la Cámara alta y con mayoría absoluta del PSOE, algo que no ocurría desde 1993, el Senado podrá encarar la tantas veces anunciada, y otras tantas archivada, reforma para que sea una auténtica cámara territorial, y no una instancia de segunda lectura de las leyes del Congreso sin apenas posibilidades de modificar los textos.