Despliegue militar para la jura de Bolsonaro

Guardias de ceremonias se preparan la jura de Bolsonaro. /AFP
Guardias de ceremonias se preparan la jura de Bolsonaro. / AFP

La toma de posesión mañana del nuevo presidente de Brasil estará rodeadade medidas deseguridad extremas

MARCELA VALENTEBuenos Aires (Argentina)

Escoltado por un operativo de seguridad digno de una película de acción, el presidente electo de Brasil, el derechista Jair Bolsonaro, tomará este martes posesión del cargo. Lo hará con chaleco antibalas, en un área de Brasilia donde los vuelos estarán restringidos, custodiado por casi tres mil agentes de seguridad y francotiradores y acompañado por una multitud de simpatizantes que deberá someterse a una cuádruple inspección antes de llegar al paseo principal de la capital.

La Fuerza Aérea ha dispuesto aviones de combate y un sistema antimisiles para preservar los actos de la investidura del mandatario, que sufrió una puñalada en el abdomen el pasado mes de setiembre mientras hacía campaña. Por su parte el Gobierno saliente de Michel Temer firmó un decreto que permite disparar o derribar aeronaves sospechosas o que realicen maniobras hostiles en el perímetro donde tendrá lugar el traspaso de mando con dignatarios extranjeros.

Las autoridades esperan entre 250 y 500.000 personas en la plaza de los Tres Poderes para seguir de cerca la celebración. Y aunque está anunciada lluvia no podrán portar paraguas. Tampoco bolsas o mochilas, objetos cortantes o fuegos artificiales, aerosoles, cochecitos de bebé ni por supuesto armas de fuego. Habrá detectores de metales. Días atrás se han colocado vallas metálicas y dos filas de alambre de púas enrollados en la plaza, apoyados sobre los árboles.

El paseo está cerca de los edificios emblemáticos del Gobierno donde se desarrollará el traspaso. Bolsonaro saldrá de la residencia de descanso presidencial Granja do Toro -donde pasará el Año Nuevo- en la capital brasileña. De ahí irá a la catedral donde se celebrará una ceremonia ecuménica. Bolsonaro era católico pero en los últimos años abrazó a las iglesias evangélicas. Su lema de campaña fue 'Brasil por encima de todos y Dios por encima de todo'.

De la catedral se dirigirá al Congreso, donde jurará respetar la Constitución ante la Asamblea. No estarán los diputados y senadores del opositor Partido de los Trabajadores (PT). Tampoco los representantes del Partido Socialismo y Libertad ni del Partido Comunista de Brasil. Los dirigentes izquierdistas de esas agrupaciones justificaron su ausencia por el sesgo autoritario que creen adoptará el nuevo Gobierno.

Desde el Congreso, Bolsonaro irá en auto hasta el palacio de Planalto, sede del Ejecutivo. Allí Temer le entregará la faja presidencial y el elegido dará un mensaje a la nación. Tras la alocución -que podría ser más breve de lo habitual, a propuesta del propio gobernante- el flamante jefe de Estado acompañará a Temer hasta la salida del palacio para despedirlo.

La tradición marca que entonces el nuevo mandatario tome juramento a los ministros, pero ese acto se realizará al día siguiente, de modo que a continuación Bolsonaro partirá junto a su esposa saludando a los simpatizantes. Está previsto que la pareja presidencial se traslade en un Rolls Royce descapotable, pero debido a lo meticuloso del protocolo de seguridad, no se ha confirmado si el mandatario usará o no el coche abierto.

Doce mandatarios en el baile

Finalmente, durante la noche se celebrará el 'baile de asunción' en el Palacio de Itamaraty, sede de la Cancillería. Se espera que en el agasajo participen 12 mandatarios. Entre ellos, el primer ministro de Israel, Benyamin Netanhayu, que llegó el viernes para reunirse con su futuro colega antes de la toma de posesión, o el líder derechista húngaro Víktor Orbán. En representación del Gobierno de Estados Unidos acudirá el secretario de Estado, Mike Pompeo. De China, principal socio comercial de Brasil, irá el vicepresidente de la Asamblea Popular Nacional, Ji Bingxuan.

También han confirmado su presencia los presidentes de Portugal, Marruecos, y el primer ministro de Cabo Verde. Francia resolvió que estará representada en el acto por su embajador y España envía a la titular del Congreso, Ana Pastor.

Por la región se espera la participación del presidente de Paraguay, Mario Abdo; el de Colombia, Iván Duque; el de Chile, Sebastián Piñera; el uruguayo Tabaré Vasquez; el peruano Martín Vizcarra; el boliviano Evo Morales y el hondureño Juan Hernández. En cambio el argentino Mauricio Macri, de vacaciones, envía al canciller, Jorge Faurie, y el mexicano Antonio López Obrador, ha decidido que lo represente su secretario de Agricultura.

Dispuesto a saltarse el debate parlamentario

En vísperas de asumir la presidencia, Bolsonaro anticipó que pretende garantizar por decreto la tenencia de armas de fuego para ciudadanos sin antecedentes penales. Con esa medida el futuro gobernante ha disparado ya la primera polémica. Dirigentes de la oposición criticaron la decisión que, además de ser muy controvertida, se salta la discusión en el Congreso. El mandatario ya había anunciado en campaña que permitiría que los civiles tuvieran armas de fuego para su defensa personal como una medida para reducir el índice de violencia en este país, en el que se registran 60.000 homicidios por año.

     A pesar de haber sido él mismo víctima de un atentado, el excapitán, que se hizo famoso por saludar a sus simpatizantes simulando tener una ametralladora entre sus manos, considera que la posesión legal de armas garantiza la libertad de las personas y su derecho a la legítima defensa.

     En Brasil la posesión de armas está permitida pero con numerosas restricciones que quedarían flexibilizadas si se firma ese decreto. Por ejemplo, hoy, para tener una pistola hay que ser mayor de 25 años, tener capacidad técnica y psicológica para su uso y justificar ante las autoridades la necesidad de ese tipo de posesión. Salvo entre las Fuerzas Armadas o de seguridad, en ningún otro caso se permite a los civiles llevar armas.

     El diputado Paulo Pimenta, líder de la bancada del opositor Partido de los Trabajadores en el Congreso, se expresó en las redes sociales sobre el anuncio. «La decisión de Bolsonaro y de (el juez y futuro ministro de Justicia Sergio) Moro es el pago al lobby de la industria armamentística de Brasil, Estados Unidos e Israel».

 

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