Protestas en Tijuana por la presencia de la caravana de migrantes

ecenas de migrantes centroamericanos caminan hoy junto a la valla fronteriza de la ciudad norteña de Mexicali rumbo a la ciudad de Tijuana. /Juan Barak (Efe)
ecenas de migrantes centroamericanos caminan hoy junto a la valla fronteriza de la ciudad norteña de Mexicali rumbo a la ciudad de Tijuana. / Juan Barak (Efe)

La acogida a los miles de centroamericanos convive con marchas que se oponen a «la invasión» por temor a que afecte a la economía de la ciudad fronteriza

MILAGROS LÓPEZ DE GUEREÑOCorresponsal en La Habana (Cuba)

La presencia de más de 3.500 integrantes de la caravana de centroamericanos, en su mayoría hondureños, en la ciudad mexicana de Tijuana y el anuncio de que otros 3.000 se sumarán en las próximas horas está desencadenando un movimiento de ayuda y acogida pero también protestas contra su llegada. Ondeando banderas de México, unas 400 personas se manifestaron el domingo al grito de «¡No a la invasión!» en una de las avenidas más importantes del municipio fronterizo.

     «Las personas aquí dependemos mucho del negocio y de ir y venir en la frontera, y si la cierran por causa de ellos, que quieren cruzarla a la fuerza, nos van a afectar en la economía», dijo a France Presse Esther Monroy, una vecina de Tijuana de 58 años. «No dudo de que vengan familias, gente necesitada, pero la mayoría son gente de las maras (pandillas) que comete delitos», añadió.

     Los manifestantes antiinmigrantes se dirigieron al albergue que el gobierno local improvisó en un centro deportivo y que acoge a unos 2.500 centroamericanos en condiciones de hacinamiento y la mayoría a la intemperie. En el momento de la manifestación «tuvimos mucho miedo, nos guardaron a todos en el refugio, pensamos que venían a lincharnos», dijo Sandra Maldonado, una hondureña de 31 años que viaja con su esposo y sus dos pequeños hijos.

     

     Muros y alambradas

     

     Paralelamente, una decena de personas con pancartas blancas se manifestaron en defensa de los centroamericanos. «El muro más grande es el rechazo», «Violencia crea más violencia», «No discrimines» fueron algunas de las leyendas que mostraba el contingente. El conservador alcalde de Tijuana, Juan Manuel Gastélum, ha pedido que los centroamericanos sean expulsados y propuso una consulta ciudadana sobre el tema.

     Si el ambiente ciudadano se enrarece en el lado mexicano de la frontera, en la parte estadounidense continúan las tareas de blindaje, que toman por sorpresa incluso a miles de ciudadanos que transitan a diario y de manera legal entre México y EE UU. El cruce fronterizo de San Ysidro, entre San Diego y Tijuana, volvió a abrirse hoy después de horas de cierre en las que se colocaron «materiales de refuerzo». La clausura interrumpió tanto el tránsito de vehículos como uno de los accesos peatonales y llegó sin previo aviso a la frontera más transitada del mundo, aunque no afectó a los que querían acceder desde suelo estadounidense.

     Las autoridades fronterizas evitaron vincular el cierre con la presencia en Tijuana de miles de integrandes de la caravana de centroamericanos. Hace una semana, tropas estadounidenses ya cerraron la circulación en tres de los 26 carriles de vehículos para instalar muros y alambradas.

 

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