La revolución azafrán de India extiende el poder de Narendra Modi

El primer ministro indio, Narendra Modi, celebra su reelección. /Efe
El primer ministro indio, Narendra Modi, celebra su reelección. / Efe

El actual primer ministro arrasa en las elecciones generales y vuelve a barrer a su archienemigo Rahul Gandhi, que ha perdido incluso su escaño

ZIGOR ALDAMAShanghái (China)

Había dudas sobre la capacidad del primer ministro Narendra Modi para mantenerse al frente de India un segundo mandato. Pero estaban totalmente infundadas. El recuento de votos en las maratonianas elecciones generales, que se han celebrado en las últimas seis semanas, dejó este jueves claro que Modi sigue siendo el líder preferido de los ciudadanos. No en vano, sin acabar el recuento, el Partido Bharatiya Janata (BJP) ya había logrado la mayoría absoluta en el Parlamento con 300 diputados, superando incluso los 282 que logró en los comicios de 2014 y marcando el máximo desde 1984.

«Crecemos juntos. Juntos prosperamos. Juntos construiremos una India más fuerte e inclusiva. India vuelve a ganar de nuevo», declaró, triunfante, en Twitter. No obstante, muchos temen que la India de Modi tenga poco de inclusiva, porque su aplastante victoria se enmarca dentro del auge de populismos como el que ha aupado también a Donald Trump a la presidencia de EE UU. Modi ha vencido con un discurso ultranacionalista de claro corte hinduista y a pesar de la mediocre marcha económica del país.

El primer ministro ha sabido rentabilizar la tensión que él mismo creó con Pakistán el pasado mes de febrero, cuando ordenó un ataque aéreo sobre supuestas bases terroristas en suelo de su vecina y archienemiga en represalia por un atentado que causó 40 muertos entre las fuerzas de seguridad indias. Pakistán derribó uno de los cazas de la operación, y ambas potencias nucleares elevaron la tensión a niveles prebélicos hasta que Islamabad la desactivó con la devolución del piloto al que había tomado preso.

Sin rival

Este jueves, curiosamente, Pakistán celebró la victoria de Modi probando un misil tierra-tierra con alcance suficiente como para atacar cualquier ciudad india. «Después de aquel ataque, todos los asuntos importantes pasaron a un segundo plano y los agricultores decidieron votar a Modi», comentó hoy a Reuters Raghubar Das, un campesino de 55 años. «No han votado al Partido Bharatiya Janata, han votado a Modi. Porque a todo el mundo le gusta un líder fuerte», justificó.

El principal rival del primer ministro, Rahul Gandhi, ha jugado la baza de la moderación. Pero no le ha servido para mejorar los resultados de las pasadas elecciones, los peores en la historia del Congreso Nacional Indio. Al contrario, incluso ha perdido el escaño que mantenía desde 2004 por la circunscripción de Amethi. «Acepto el veredicto de India. Enhorabuena a los ganadores, el Sr. Modi y su alianza», escribió también en Twitter. El futuro del candidato de la poderosa familia Nehru-Gandhi está en el aire y no se descarta que pueda presentar su dimisión.

En el próximo lustro, Modi tendrá que enfrentarse a los múltiples retos socioeconómicos que se presentan. Las desigualdades sociales, sumadas a una ralentización en la economía y al crecimiento del paro, que se encuentra en máximos desde 1970, preocupan a gran parte del país, sobre todo a la más desfavorecida. No obstante, sus detractores temen que el primer ministro no sea capaz de solucionar los problemas de un país de dimensiones continentales, y recuerdan que el propio Modi fue quien indujo el caos hace tres años al desmonetizar de golpe la rupia para combatir el blanqueo de dinero, algo que no logró.