El Chapo pasará el resto de sus días en la cárcel

Emma Coronel Aispuro, la mujer de Joaquín 'El Chapo' Guzmán, a la salida este martes del tribunal de Nueva York./Reuters
Emma Coronel Aispuro, la mujer de Joaquín 'El Chapo' Guzmán, a la salida este martes del tribunal de Nueva York. / Reuters

Un jurado de Brooklyn encontró culpable de diez cargos al narcotraficante más poderoso del mundo

MERCEDES GALLEGOCorresponsal en Nueva York (EE UU)

Frío como el hielo. Así era El Chapo Guzmán cuando ordenaba ejecuciones y así escuchó este martes el veredicto de un jurado de Brooklyn que lo condena a pasar el resto de sus días en una cárcel de máxima seguridad, aunque la sentencia en sí la emitirá el juez el próximo 25 de junio.

Es la primera vez que el mundo de las telenovelas pasa por delante un jurado estadounidense, que ha escuchado con atención los detalles del tráfico ilícito de drogas que dirigía un señor bajito de 61 años calificado por el Departamento del Tesoro como «el narcotraficante más poderoso del mundo».

Algunos quisieron ver en su rostro un gesto de sorpresa. Después de haber evadido la justicia durante toda su vida y haberse fugado dos veces de prisión, el jefe del cartel de Sinaloa tal vez pensó que podía librarse de esta. El jurado, compuesto por ocho hombres y cuatro mujeres, llevaba casi una semana deliberando y muchos empezaban a temer que hubiesen encontrado esa «duda razonable» que lo dejase en libertad, especialmente cuando pidieron las transcripciones de varios testimonios. Miles de páginas que revisaron con tanto interés que el juez Brain Cogan dice no haber visto en sus 13 años de ejercicio «un jurado que prestase tanta atención a las deliberaciones y al proceso».

Su decisión de encontrarle culpable de los diez cargos por los que se le ha juzgado es una victoria contundente para la Fiscalía, que optó por consolidar los cargos para agilizar un juicio que ha durado más de tres meses y tardado dos años en llegar desde su extradición a EE UU. «Esto es una victoria para cada una de las víctimas que perecieron en el oscuro agujero de la adicción», dedicó el fiscal Richard Donoghue.

El único aliento que recibió El Chapo en la sala fue el de su esposa, que le dedicó una mirada húmeda y le animó con el pulgar a seguir adelante. Emma Coronel, de 29 años, una antigua reina de la belleza a la que desposó rodeado de fusiles cuando cumplió los 18 años, ha tenido que escuchar igual de impertérrita los testimonios de medio centenar de testigos que incluían a su amante, Lucero Guadalupe Sánchez, quien dijo llorosa seguir queriéndole. Al día siguiente El Chapo y su esposa coordinaron aparecer con una chaqueta de terciopelo rojo, en desafiante declaración de su vínculo matrimonial. «Le admiro», dijo ella al New York Times.

Si hasta ahora ha negado ser consciente de ninguna de las actividades criminales por las que ha sido condenado, ya no podrá negarlas. Uno tras otro, 14 socios de El Chapo han narrado con lujo de detalles el papel que tuvo durante un cuarto de siglo al frente del cartel que ha infectado EE UU con 200.000 kilos de drogas. Dibujaron a un hombre cruel y sanguinario que «como jefe decidía quién vivía y quién moría», incluso enterrándolos vivos.

Este martes, en un día de invierno cinematográficamente blanco en las calles de Brooklyn, el fiscal declaró victoria «para todos los americanos», poniendo un final de Hollywood a la telenovela que aún tendrá más temporadas. El Chapo ha sido declarado culpable de 25 de las 27 acusaciones que se presentaron para el cargo de asociación criminal, además de los otros nueve, pero no se le ha juzgado por los asesinatos que ha cometido y todavía le reclaman otras seis jurisdicciones estadounidenses. Su vida de película acaba entre los muros de una prisión, lejos de su México natal.

 

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