Trump presenta un nueva reforma migratoria diseñada por su yerno

Donald Trump. /Efe
Donald Trump. / Efe

No proponer nada para lidiar con los 11 millones de inmigrantes indocumentados que se encuentran ya en el país

MERCEDES GALLEGOCorresponsal en Nueva York (EE UU)

La ciudadanía «más codiciada del mundo entero» ya no estará alcance de los oprimidos, sino de aquellos muy cualificados que hablen inglés, ganen buenos salarios y puedan demostrar una carrera brillante. ¿Por qué querrían esos vivir en el país de Donald Trump? Precisamente porque vivir en EE UU es, según él, un privilegio que no debe estar al alcance de cualquiera, y menos de los desarrapados que tiene esperando en la frontera sur.

Hasta ahora, solo el 12% del millón de inmigrantes que cada año recibe una 'Green Card' en EE UU (tarjeta verde de residencia permanente) lo hacía por méritos, un porcentaje que bajo la nueva propuesta de reforma migratoria presentada ayer ascenderá hasta el 57%. Los beneficiados tendrán que superar también exámenes cívicos. El «enorme, precioso y valiente plan» que será «la envidia del mundo moderno» lo ha desarrollado el yerno del presidente Jared Kushner, un heredero inmobiliario de 38 años al que también ha encargado otras tareas mastodónticas como trabar la paz en Oriente Medio o resolver las relaciones con México.

El yerno, sin embargo, no tomó este jueves el micrófono del Jardín Rosado de la Casa Blanca, sino que se sentó en primera fila junto a los asesores más duros en materia migratoria – Stephen Miller y la abogada Brooke Roollins-, que le han asesorado para la elaboración de este plan. Precisamente porque «no está elaborado por políticos», deja fuera las claves que a estos importan. Por el lado republicano, decepciona al no proponer nada para lidiar con los 11 millones de inmigrantes indocumentados que se encuentran ya en el país. Por el lado demócrata, ni siquiera menciona al millón de jóvenes calificados de «soñadores» que llegaron al país de la mano de sus padres cuando eran niños y a los que Obama ofreció una regularización temporal que Trump ha anulado.

Tampoco el mundo empresarial está satisfecho, porque quita a los empresarios el privilegio de ofrecer visados de trabajo para atraer empleados extranjeros. Para qué hablar de las organizaciones humanitarias, que critican el fin de la reunificación familiar que hasta ahora permite a los inmigrantes extender su residencia a los parientes más cercanos, algo que se considera clave para la integración y la paz social.

Como consecuencia, ningún legislador ha querido poner su nombre junto a este plan para convertirlo en propuesta de ley, pese a que conlleva una importante dote económica para reforzar la seguridad en la frontera. Trump advirtió este jueves a los 53 senadores republicanos que espera que todos lo respalden unánimemente. Kushner ha admitido ante sus colaboradores que no se hace «ilusiones» de que ese plan se apruebe fácilmente, pero espera que sea el punto de partida para un debate que acabe en la ansiada reforma migratoria que se le ha encargado.

Su suegro lo ve también como un arma electoral. Según él ofrece «un claro contraste» entre él, que pone «América primero», y los demócratas, que proponen «abrir las fronteras, devaluar los salarios y, francamente, el caos sin ley». Visto así, «es cuestión de sentido común» votar por él. Y si «por alguna razón, probablemente política», no se aprueba antes de la elecciones, será lo primero que haga cuando el año que viene renueve mandato en las urnas.