Trump, frustrado ante la resistencia de Maduro

Donald Trump./EFE
Donald Trump. / EFE

El mandatario se inclina por reforzar la presencia militar en la zona

MERCEDES GALLEGOCorresponsal. Nueva York

La ironía de que haya que seguir añadiendo capítulos a «la fase final» de la Operación Libertad no ha pasado desapercibida en la Casa Blanca. A Donald Trump le gusta ganar, pero cuatro meses después de que le vendieran las bonanzas inminentes del cambio de régimen en Venezuela, Nicolás Maduro sigue en el poder.

El presidente está frustrado e irritado con sus asesores, especialmente con el de Seguridad Nacional, John Bolton, que tan rápido iba a solucionar el problema. Según 'The Washington Post', se siente engañado ante lo que le presentaron como una victoria fácil. Este jueves, cuando la prensa le preguntó por ello durante una improvisada conferencia de prensa que duró 45 minutos, Trump no lo negó. Tan solo reiteró su cariño por Bolton, que le da «muy buenos consejos», pero admitió que es él quien tiene que «atemperar» los instintos bélicos de este halcón de Bush, que también le vendió al expresidente lo fácil que iba a ser invadir Irak.

A estas alturas el mandatario necesita rematar la jugada. Lo que está sobre la mesa no es el futuro de Venezuela, ni la conquista de Latinoamérica, ni los contratos de las petroleras estadounidenses, sino su propia reelección. Tras haber levantado las expectativas del exilio cubano y venezolano de Florida, hace falta cumplir para anotarse ese Estado clave en la casilla electoral del año que viene.

Por eso Trump se inclina cada vez más por la opción militar, molesto porque cree que su halcón le ha metido por una vía en la que no le queda más opción que la bélica. A ella se oponen vehementemente los estrategas del Pentágono, donde no hay secretario de Defensa desde que dimitió en diciembre James Mattis en protesta por la retirada de Siria.

El consejo de los generales es evitar una invasión directa y hasta un bombardeo y, si acaso, reforzar la presencia militar en la región con la esperanza de que eso intimide lo suficiente a Maduro, que aguanta más de lo que nadie hubiera imaginado.