Trump se queda sin fundación

Donald Trump. /AFP
Donald Trump. / AFP

El presidente no podrá dirigir ninguna obra filantrópica por haberla utilizado para pagar sus asuntos personales y políticos

MERCEDES GALLEGOCorresponsal en Nueva York (EE UU)

Bill Clinton será, por ahora, el único presidente de EE UU en tener una fundación filantrópica en Nueva York. La de Trump se cerró este martes, tras un acuerdo con la fiscal de Nueva York que le acusa de utilizarla como «su chequera personal», escribió Barbara Underwood, que no por ello ha soltado a su presa.

Si se sale con la suya, el presidente de 72 años no podrá volver a tener ninguna responsabilidad en una organización caritativa del estado de Nueva York durante los próximos diez años. Sus hijos Donald Trump Jr., Ivanka y Eric Trump también están vetados durante un año porque ocupaban los cargos ejecutivos de la misma, pero ni el tesorero de la Fundación Trump lo sabía, ya que la junta directiva no se había reunido desde 1999, poco después de que se estableciese.

La Fundación Trump, como la Universidad Trump, también disuelta para aparcar las demandas, era una estafa. Durante más de una década mantuvo «un escandaloso patrón de conducta ilegal» que violaba sistemáticamente las leyes del estado. Según la fiscal no eran meros errores, sino una conducta «voluntaria y repetitiva». Tampoco llegó muy lejos. Hacía diez años que el propio Trump no le donaba un céntimo. Para ser la fundación de un multimillonario, los 2.8 millones de dólares que llegó a recaudar no eran gran cosa. Tal vez en los ambientes de Manhattan se sabía que el hombre que ponía su nombre en rascacielos de lujo sin que le pertenecieran y evadía impuestos con bancarrotas no era de fiar. «Dice que quiere gobernar el país como hacía con sus negocios, que Dios nos ayude», suspiró el millonario Michael Bloomberg en la convención del Partido Demócrata, al que no pertenecía.

Hasta que fue elegido presidente Trump nunca ganó el reconocimiento social que buscaba. La forma en la que manejaba los fondos de esta fundación explica por qué. El mayor cheque que firmó fue al poco de abrirse para restaurar una fuente a las afueras de uno de sus hoteles en Manhattan. El más pequeño, por apenas siete dólares, ese mismo año para pagar la cuota de su hijo a los Boy Scouts.

Uno de los abusos más sonados, que publicó The Washington Post días antes de las elecciones, fue el del cuadro de sí mismo por el que su esposa Melania pagó 20.000 dólares en una obra de caridad que se llevó a cabo en su residencia de Mar-a-Lago (Palm Beach, Florida). Para entonces, la Fundación Trump estaba fuera de control, literalmente. La dirigía de facto su jefe de campaña, lo que no podía ser más ilegal. A ella fueron a parar recaudaciones que hizo en Iowa y de ella salieron cheques para veteranos que dio en sus mítines de New Hampshire y hasta un donación para el comité político de la fiscal de Florida Pam Bondi, que pronto decidió no investigar las demandas contra su fraudulenta universidad y se convirtió en una de sus leales.

Cuando se publicó Trump devolvió esos 25.000 dólares y pagó voluntariamente una multa de 2.500 a Hacienda. El cuadro desapareció de su club de golf de El Doral (Florida), como otros caprichos que se compró, y trató de cerrar la fundación, sin que la fiscal de Nueva York se lo permitiese hasta este martes, para poder abundar en la causa criminal que sigue abierta hasta que compense a los donantes.

 

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