Una cooperante y un ingeniero, las víctimas españolas de Ethiopian Airlines

El Ayuntamiento de Cangas do Morrazo (Pontevedra) ha decretado tres días de luto oficial por la muerte de Pilar Martínez Docampo, una de las dos víctimas mortales de nacionalidad española en el accidente aéreo de Etiopía, y que era vecina del municipio. /Efe
El Ayuntamiento de Cangas do Morrazo (Pontevedra) ha decretado tres días de luto oficial por la muerte de Pilar Martínez Docampo, una de las dos víctimas mortales de nacionalidad española en el accidente aéreo de Etiopía, y que era vecina del municipio. / Efe

En Cangas de Morrazo y en Granollers se lamenta su pérdida

IVIA UGALDE

La ilusión que inundó días atrás la visita de Pilar Martínez Docampo a sus padres para contarles que iniciaría en breve su primer proyecto de cooperación en África contrastaba ayer con el terrible dolor que sentían en su natal Cangas do Morrazo, en Galicia, por su pérdida. La mujer, de 32 años, viajaba en el avión que se estrelló el pasado domingo en Etiopía a los pocos minutos de despegar. Junto a ella también iba el ingeniero químico Jordi Dalmau Sayol, un vecino de Granollers de 46 años, que iniciaba en Kenia un ambicioso proyecto para la puesta en marcha de la primera desaladora de gran capacidad en el país.

La identificación este lunes de las dos víctimas españolas del accidente, del que no ha habido supervivientes, aportó una pieza más a un puzzle difícil de recomponer. Mientras la investigación avanza y el proceso de repatriación de los cuerpos se prevé lento, el desconsuelo invadía la parroquia de Darbo, donde residen los padres de Pilar y sus dos hermanos. El alcalde del municipio pontevedrés de Cangas de Morrazo, Xosé Manuel Pazos, quiso expresar su «respeto y reconomiento» hacia una joven «solidaria», que trabajaba en una ONG en Etiopía y había viajado a África por primera vez para dar clases de inglés a niños. En su memoria, decretó tres días de luto en los que las banderas del ayuntamiento ondearán a media asta.

Jordi, al igual que Pilar, había acudido al continente africano para escribir un nuevo capítulo en su andadura profesional. Concretamente, su empresa, Almar Water Solutions, le había encargado la planificación de una gran desaladora en Kenia. Una infraestructura que está previsto que suministre más de 100.000 metros cúbicos de agua diarios a un millón de personas del condado de Mombasa. El ingeniero catalán, soltero y vecino del Vallès Oriental, tenía una brillante trayectoria, avalada por más de dos décadas de desempeño en el sector.

Antes de su desembarco en Almar Water Solutions -firma radicada en Madrid y especializada en el desarrollo de infraestructuras de agua como potabilizadoras, depuradoras, desaladoras y plantas de regeneración-, Jordi había formado parte de empresas reconocidas. Trabajó para Comsa Medi Ambient, en Chile, así como para Abengoa, en China, tal y como recogía ayer el rotativo local 'El 9 Nou'.

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