Bin Salmán, bajo la lupa de la justicia argentina por crímenes de guerra

Mujeres tunecinas exhiben sierras y carteles en rechazo a la visita al país del príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salmán./AFP
Mujeres tunecinas exhiben sierras y carteles en rechazo a la visita al país del príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salmán. / AFP

Human Rights Watch pide investigar al heredero saudí, que en tres días viajará a Buenos Aires para participar en la cumbre del G-20

MARCELA VALENTECorresponsal. Buenos Aires

A tres días del inicio de la cumbre del G-20 en Buenos Aires la justicia federal argentina analiza una petición de investigación penal contra uno de los líderes que participan del encuentro: el príncipe heredero saudí Mohamed bin Salmán. El expediente que le sitúa en el punto de mira se abrió a instancias de la organización de derechos humanos estadounidense Human Rights Watch (HRW), que se ampara en la jurisdicción universal para juzgar crímenes de guerra.

La denuncia recayó en el juzgado federal de Ariel Lijo y el fiscal que deberá definir si requiere una investigación es Ramiro González, quien ya intervino en casos de jurisdicción universal como el de los crímenes cometidos durante la Guerra Civil española y la dictadura de Francisco Franco.

HRW viene denunciando la necesidad de investigar la presunta responsabilidad de Bin Salmán en crímenes de guerra perpetrados por la coalición liderada por Arabia Saudí en Yemen. También pide una pesquisa sobre casos de torturas a disidentes en el reino y la siniestra ejecución del periodista Jamal Khashoggi en el consulado saudí en Estambul.

«Los casos de jurisdicción universal son una parte cada vez más central de los esfuerzos internacionales para que quienes cometen atrocidades rindan cuenta por sus acciones», expresó el director ejecutivo de HRW, Kenneth Roth, en alusión a Bin Salmán, que ejerce como viceprimer ministro de su país, ministro de Defensa y comandante de la coalición militar que actúa sobre Yemen.

EN SU CONTEXTO

Los presuntos delitos.
La ONG le responsabiliza de atrocidades en Yemen,torturas a disidentes y del asesinato de Khashoggi.
Experiencia previa.
El fiscal que analiza el casoya intervino en otros comoel de los crímenes durantela dictadura franquista.

Roth denunció que, como comandante de la operación militar en Yemen, Bin Salmán sería «plenamente responsable» de los delitos cometidos. La operación consistió en ataques aéreos «indiscriminados y desproporcionados» sobre población civil, además del bloqueo naval y aéreo que provocó «hambrunas y enfermedades» en ese país. La organización también alerta de la presunta complicidad del príncipe en actuaciones de represión a opositores y el asesinato de Khashoggi.

En nombre de las víctimas

HRW considera que las investigaciones sobre estos crímenes en Arabia Saudí «carecen de credibilidad». Y añade que «la participación del príncipe heredero en la cumbre del G-20 en Buenos Aires podría permitir que las víctimas de abusos que no lograron que se haga justicia en Yemen o en el reino puedan obtenerla de los tribunales argentinos».

En base a su experiencia histórica en el procesamiento de delitos de lesa humanidad cometidos por la última dictadura, Argentina reconoce la jurisdicción universal para delitos de guerra y torturas. La justicia local está facultada para investigar esos crímenes aunque hayan sido cometidos en otros países y aun cuando sus víctimas y victimarios sean extranjeros.

Para Roth, Bin Salmán debe saber que si viaja a Buenos Aires «podría enfrentarse a una investigación penal» y señaló que la eventual decisión de las autoridades argentinas de avanzar con una pesquisa «enviaría una señal fuerte de que incluso los poderosos no están más allá de la ley».

Túnez organiza la primera protesta del mundo árabe contra el príncipe saudí

MIKEL AYESTARAN | Corresponsal. Jerusalén

Túnez volvió a vestirse de 2011, cuando el pequeño país del norte de África fue el primero en alzarse y acabar con su dictador en la llamada 'primavera árabe', y las calles de la capital fueron escenario de la primera protesta en un país árabe contra Mohamed bin Salmán. Cientos de tunecinos recorrieron el bulevar Habib Bourghiba para mostrar su rechazo a la visita del príncipe saudí, que aterrizó en el país tras pasar por Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y Egipto, destinos donde fue agasajado y mimado.

Esta gira, que culminará en la cumbre del G-20 en Argentina, está marcada por el asesinato del periodista Jamal Khashoggi en el consulado saudí de Estambul el pasado 2 de octubre, crimen del que Bin Salmán (conocido también por sus iniciales, MBS) es sospechoso de haberlo ordenado. Las calles de Túnez gritaron «¡el asesino no es bienvenido!» o «¡vergüenza para nuestros gobernantes!» por aceptar esta visita del hombre más poderoso de un país que es el que dio asilo al expresidente Zine el-Abidine ben Ali cuando se vio forzado a huir.

La justicia saudí eximió de toda culpa a MBS, pero el caso sigue lejos de aclarase y el cuerpo del colaborador de 'The Washington Post' sigue sin aparecer. El último lugar registrado por la Policía turca fue una mansión de «un amigo cercano» del príncipe al que la prensa local identificó como Mohamed Ahmed A. al-Fawzan.

El heredero salió de Riad para alejarse de la polémica, pero en Túnez se encontró con una respuesta a la que no está acostumbrado. El lunes el Sindicato de Periodistas del país organizó la primera movilización y descubrió un gran mural en el que se veía una foto de MBS con una sierra en la mano, el arma que usaron los agentes de su país, según las filtraciones publicadas, para descuartizar el cuerpo del periodista crítico con la casa real. En la parte inferior se podía leer: 'No a la contaminación de la revolución tunecina'.

Túnez era un estrecho aliado de Riad hasta 2011, pero desde la caída del régimen de Ben Ali los Hermanos Musulmanes han ganado peso en la escena política y se ha producido un giro hacia Turquía o Catar.

El malestar en las calles llevó a las autoridades locales a organizar una visita de bajo perfil y sin rueda de prensa. Nada que ver con la anterior parada del príncipe saudí en Egipto, donde el general Abdelfatah el-Sisi puso toda la maquinaria mediática al servicio de una persona a la que calificó de «imprescindible» para la seguridad nacional. Por si las relaciones actuales no fueran lo suficientemente sólidas, el presidente recalcó su interés por fortalecer la cooperación con Riad al más alto nivel para «afrontar» la situación actual en Oriente Medio. Egipto y Arabia Saudí se han convertido en los dos principales aliados de Israel en una región en la que su objetivo común es frenar la expansión de Irán, considerado su mayor amenaza.

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