Trump da por acabada la amenaza nuclear

Donald Trump y Kim Jong-un, durante su encuentro.en Singapur. / Kevin Lim (Efe) I Atlas

«Pueden dormir tranquilos esta noche», ha señalado el mandatario nada más pisar suelo estadounidense, dando por resuelto el problema que él mismo llevó al límite con sus provocativos comentarios sobre 'El Hombre Cohete', al que ahora promete «un gran potencial de futuro»

MERCEDES GALLEGOCorresponsal en Nueva York

Tan pronto como tocó suelo estadounidense Donald Trump puso el dedo en el teclado para anunciar que los estadounidenses «pueden dormir tranquilos esta noche», aseguró en un tuit. De hecho, «todo el mundo puede sentirse hoy más seguro que cuando tomé la presidencia, ya no hay amenaza nuclear de Corea del Norte».

Así de rápido ha resuelto el problema que él mismo llevó al límite con sus provocativos comentarios sobre «El Hombre Cohete», al que ahora promete «un gran potencial de futuro». Medio Estados Unidos está perplejo ante esa cumbre de reality show en la que producciones Trump incluyó un vídeo que al principio fue confundido por los periodistas como propaganda norcoreana. La otra mitad ha sucumbido a la efímera promesa de la paz.

«¿Te puedes creer que los demócratas le están criticando por lo único que nos da esperanza?», decía Howard Brandstein, director de un centro comunitario en el East Village neoyorquino que alberga una cooperativa de verduras ecológicas y un centro de yoga. El que lo preguntaba retóricamente no era un votante republicano, sino del Partido Verde. Kim Jong-un no es el único deslumbrado por la perspectiva de ver a su país convertido en un nuevo Singapur. El vídeo en inglés y en coreano que Trump le mostró en un iPad dibuja virtualmente torres de rascacielos junto al mar y una capital parecida a Manhattan, donde el director de Estado Mike Pompeo invitó a cenar a su enviado para disparar su codicia.

Sobre las calles que Kim Yong Chol sólo vio desde la limusina, hasta algunos de los más acérrimos opositores de Trump le dan un voto de confianza. «Hace un año temíamos que estallase una guerra nuclear», explicaba Brandstein, «¿y ahora que hace desaparecer esa amenaza le criticamos?».

El problema es que los expertos no ven más cambios en el horizonte que la actitud del momento por parte de dos líderes inestables que acaban de firmar un acuerdo de buenas intenciones con cuatro puntos vacíos. Esto lo ve no sólo la oposición, que según Trump se disputaba ayer las cámaras de CNN y MNSBC «para quitarle fuerza al trato», tuiteó «divertido», sino también respetados expertos que han formado parte de su gobierno. Como Joseph Jun, que hasta marzo fuera su representante especial para Corea del Norte. Ayer dijo «decepcionado» a The Washington Post no haber visto sobre el papel «nada que ponga a prueba la seriedad de Kim Jong un». En su opinión, «no hay nada en esa cumbre que permita decir que hemos logrado algo».

Es más, los cuatro puntos suscritos contienen promesas «incluso más vagas» que las que se hicieron en el comunicado a seis de 2005 con George W. Bush y la declaración de Desnuclearización de 1992 con Bill Clinton, observó Duyeon Kim, investigador del Forum Futuro de la Península Coreana.

Detrás ha quedado el secretario de estado, que llegó ayer a Seúl para explicar a su principal aliado y motor de estas conversaciones lo que se acordó en esa reunión sin testigos. La agencia estatal norcoreana asegura que Trump prometió no solo cancelar las maniobras militares sino levantar las sanciones. Seúl ni siquiera sabía que esas maniobras conjuntas con EEUU estuvieran sobre la mesa. Pompeo convencerá ahora a Moon Jae-in de que vale la pena, porque la completa desnuclearización de la península será posible «en dos años y medio», prometió ayer, sin mayores pruebas ni calendario alguno.

 

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