El Gobierno francés no se cree la autoría del Estado Islámico en Estrasburgo

Emmanuel Macron presenta sus respetos a las víctimas del atentado de Estrasburgo. /Efe
Emmanuel Macron presenta sus respetos a las víctimas del atentado de Estrasburgo. / Efe

El fallecimiento de un periodista italiano eleva a cuatro las víctimas mortales en el atentado en el mercado navideño, reabierto ya tras la muerte del atacante

FERNANDO ITURRIBARRÍACorresponsal en París (Francia)

El Gobierno francés no da crédito a la autoría por el autoproclamado Estado Islámico (EI) del atentado de Estrasburgo y considera oportunista la reivindicación publicada por su órgano de propaganda poco después de que Cherif Chekatt, único sospechoso, muriera el jueves en un tiroteo con la policía en la capital alsaciana. El fallecimiento de un herido en estado crítico elevó ayer a cuatro los muertos por el ataque al mercado de Navidad, que reabrió sus puertas horas antes de que el presidente Emmanuel Macron viajara a la ciudad para reunirse con familiares de las víctimas y felicitar a las fuerzas del orden.

Con el cadáver de Chekatt, estrasburgués de 29 años fichado por radicalización islamista, todavía yaciente en una acera, la agencia Amaq afirmó que el atentado del martes fue perpetrado por un soldado del EI en respuesta a los llamamientos a atacar a ciudadanos de los países de la coalición, una alusión a la alianza liderada por Estados Unidos que combate al grupo yihadista en Siria. Los servicios antiterroristas franceses ponen en duda la veracidad del comunicado que no menciona, en contra de lo que es habitual, el alias de guerra del terrorista a quien los investigadores no han encontrado ningún testamento, emblema de la organización ni juramento de lealtad a sus dirigentes.

«La reivindicación de Daesh (acrónimo árabe del EI) es totalmente oportunista», afirmó el ministro del Interior, Christophe Castaner, en la reapertura del mercado navideño, que había permanecido cerrado al público desde el ataque cometido a última hora del martes. Los especialistas franceses observan que las reivindicaciones del EI han perdido credibilidad desde los golpes militares asestados en la primavera de 2017 a sus feudos en Mosul (Irak) y Raqqa (Siria).

Ponen dos ejemplos de precedentes autorías asumidas que resultaron infundadas. La carnicería en Las Vegas del 1 de octubre de 2017 cuando un supremacista estadounidense mató a tiros a 58 personas que asistían a un concierto al aire libre antes de suicidarse. Y el asesinato a cuchilladas de su madre y su hermana por un habitante de la localidad gala de Trappes el 23 de agosto último que la Fiscalía de Versalles considera un caso de violencia doméstica.

El fiscal Rémy Heitz, responsable de la investigación, destacó ayer la importancia de la colaboración ciudadana en la localización de Chekatt al cabo de dos días de caza al hombre en la que se movilizaron a 720 gendarmes y policías. Las autoridades francesas llegaron a recibir en menos de 24 horas 795 llamadas al número facilitado para recoger testimonios, de las que dos resultaron determinantes. Un vecino vio el jueves a un hombre que saltaba vallas por jardines particulares y una mujer reveló horas después que se había cruzado en el mismo barrio con un individuo herido en el brazo, como el fugitivo que había recibido un balazo en un enfrentamiento con una patrulla militar.

Reitz afirmó que Chekatt disparó primero cuando se vio descubierto por una dotación de tres policías y la bala impactó en una puerta del coche patrulla. Los agentes repelieron la agresión con sus armas reglamentarias y mataron en el acto al hombre más buscado de Francia. En la fachada del inmueble junto al que se produjo el tiroteo era visible una docena de impactos de bala. Al lado del cadáver se encontró un viejo revólver de un modelo que data de finales del siglo XIX cargado con seis municiones de 8 milímetros de las que cinco estaban percutidas. En un bolsillo había otros cinco proyectiles del mismo calibre y un cuchillo.

El periodista italiano Antonio Megalizzi, de 29 años, sucumbió ayer a las letales heridas causadas por una bala alojada junto a la columna vertebral en la base del cráneo que le tenían sumido en el coma. Su muerte se suma a las de un jubilado estrasburgués de 61 años, un turista tailandés de 45 y un refugiado afgano de 44. Cuatro heridos siguen hospitalizados y uno de ellos se encuentra en estado crítico.

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