Las empresas, aliviadas, mantienen sus planes por la incertidumbre de la ruptura

Oficina de Santander UK en Reino Unido. /R. C.
Oficina de Santander UK en Reino Unido. / R. C.

El acuerdo supone un respiro para las grandes compañías con intereses en Reino Unido, aunque ninguna se libra de la confusión económica que supone la ruptura

JOSÉ MARÍA CAMARERO y AMPARO ESTRADAMadrid

Después de varios conatos de acuerdo, resoluciones pactadas al límite y votaciones 'in extremis' que no han terminado por zanjar la larga historia del 'brexit', las multinacionales españolas con intereses en Reino Unido mantienen la prudencia ante el último anuncio de que el país saldrá de la Unión Europea de forma tranquila. Las grandes corporaciones mantienen la cautela hasta que el pacto sea definitivo; y, por tanto, siguen en vigor los planes que tenían en mente para un divorcio que afectará en sus negocios, en mayor o menor medida, como todas reconocen.

Hasta el 23 de junio de 2016, cuando la opción del 'brexit' ganó el referéndum, las islas británicas se habían convertido en una de las primeras puertas de salida de las empresas españolas al exterior: es un mercado pujante, muy competitivo, cercano y, hasta hace dos años, con mucha seguridad jurídica. Pero la sucesión de acontecimientos para lograr una salida ordenada ha ido disparando las alertas, y ha activado diversas medidas de las firmas más condicionadas por una nueva situación con la que no contaban cuando se adentraron en el negocio británico.

La inversión neta directa de empresas españolas en el Reino Unido supera los 80.000 millones de euros, según datos del Ministerio de Industria. Grandes multinacionales españolas como Telefónica, Banco Santander, Inditex, Banco Sabadell, Ferrovial, Iberdrola, Mapfre, FCC o Iberia (integrada en IAG) tiene una presencia relevante y gran parte de su negocio depende de la evolución del mercado británico y, por lo tanto, de cómo se resuelva el 'brexit'. Esto es lo que cada una de ellas se juega:

Santander. Hace tres semanas, la entidad presidida por Ana Botín anunciaba una revisión de su fondo de comercio adscrito a su filial británica (Santander UK) que implicaba un deterioro de unos 1.500 millones de euros. Lo achacaban al difícil entorno regulatorio y la incertidumbre generada por un 'brexit' que no termina de llegar. De hecho, esa actualización contable se verá reflejada en las cuentas que el banco presenta a finales de mes, con un agujero en sus resultados. La corporación siempre ha mantenido su «compromiso» con el mercado británico, donde opera desde que en 2004 se adentrara con la adquisición de Abbey National por casi 14.000 millones. Desde entonces, la evolución en Reino Unido había sido positiva: hasta el primer semestre de este año, Santander UK representaba un 11% del beneficio consolidado del grupo en todo el mundo, con unas ganancias de 582 millones de euros.

Sabadell. La posición del banco en Reino Unido dependerá mucho más de la evolución interna del país y su negocio allí a través de TSB que de las consecuencias burocráticas del 'brexit'. La firma presidida por Josep Oliú compró TSB a valor en libros y no generó un fondo de comercio, por lo que el banco no tiene que realizar un ajuste como el de otras entidades con posiciones en las islas. El impacto de la salida de Reino Unido de la UE dependerá más de cómo se comporte la economía británica. «Si allí se resiente la actividad, el banco también se resentirá», indican en el grupo. Y si la economía británica consigue salvarse, con una libra al alza y un mercado bancario pujante, TSB también lo hará en beneficio del resultado consolidado del Sabadell. Después de un año marcado por los problemas tecnológicos -y económicos- derivados de la migración de los sistemas, la filial británica del banco afronta ahora una etapa en la que tendrá que volver a aportar beneficios al consolidado, algo que no ocurrió en 2018 ni en lo que va de 2019. El grupo no se ha arrepentido nunca de realizar una operación que costó 2.300 millones de euros y que aporta, hasta junio, un 20% del margen bruto de toda la corporación.

IAG. La aerolínea resultante de la fusión de Iberia y British Airways -a la que luego se sumó Vueling- asegura que mantendrá sin cambios sus objetivos a pesar del 'brexit'. El primer problema que la salida del Reino Unido planteaba a la compañía eran las reglas de propiedad y control de la Unión que exigen que más del 50% de una aerolínea europea debe estar en manos de inversores comunitarios, con lo que podría afectarles cuando los británicos dejen de computar como comunitarios. El holding, que tiene como principal accionista a Qatar Airways, con el 21,43%, ha establecido una limitación a accionistas no europeos para mantener el equilibrio. Y en el caso de Iberia y Vueling, han recibido la aprobación de las autoridades españolas a sus planes de propiedad y control para seguir operando, incluso si hubiera un 'brexit' duro, según explicó el presidente de IAG, Antonio Vázquez, en la última junta de accionistas.

Iberdrola. La energética fue una de las primeras compañías en fijarse en el negocio británico para expandirse por todo el mundo. Con Scottish Power al frente, Iberdrola tiene en ese país un 10% de los suministros de electricidad que posee en el conjunto de territorios en los que opera. El pasado mes de agosto vendió el 40% de su gran proyecto de energía eólica marina en Reino Unido, que desarrolla East Anglia One, al grupo australiano Macquarie. En su último informe anual, la compañía admitía que incluso aunque la salida de Reino Unido fuera pactada podría «tener riesgos y oportunidades» para el grupo. Sin embargo, el propio presidente de la firma, Ignacio Galán, ya aseguró en 2018 que económicamente no veía ningún impacto para Iberdrola por el 'brexit', ya que «el 100% de lo que hacemos en Reino Unido ya tiene coberturas respecto a divisa». Ese es el punto débil al que podría enfrentarse el negocio, una caída brusca de la libra esterlina que devaluara sus inversiones, aunque por ahora, eso no ha sucedido.

Ferrovial. La compañía cuenta con el 25% del aeropuerto londinense de Heathrow, el 50% de los aeropuertos de Glasgow, Southampton y Aberdeen, y el 100% de Amey y de Ferrovial Agromán UK. Los activos de Ferrovial en el Reino Unido representan el 14% del valor de los activos según los analistas. La empresa no contempla que el aeropuerto de Heathrow ve afectada de manera notable su actividad -si se produjera un estancamiento o desaceleración de la economía británica- «debido a la relevancia del activo y encontrarse a plena capacidad». Además, la empresa destaca que la aprobación por oparte del Parlemento de la tercera pista (que prevén esté lista en 2026) «refleja la importancia del aeropuerto para el país y, por tanto, su menor exposición al riesgo». En todo caso, Heathrow había calculado un impacto negativo en caso de brexit duro de 114 millones de libras para este año, que se verá minorado si se hace con acuerdo. En el peor escenario, el aeropuerto anticipaba que una parte del tráfico aéreo entre UK y la UE podría dejar de realizarse «por un corto periodo de tiempo». El acuerdo facilita el mantenimiento de las operaciones.

Inditex. Desde 2016, cuando se anunció el referéndum para la salida de Reino Unido de la UE, Inditex ha estado tomando medidas «para mitigar» el posible impacto de este proceso en el grupo textil. Lo que más temía la empresa que preside Pablo Isla era una salida sin acuerdo, ya que eso hubiera supuesto cambios significativos al pasar a regirse las relaciones comerciales entre la UE y Reino Unido por las reglas de la Organización Mundial del Comercio (OMC). No obstante, entre los principales riesgos derivados del 'brexit' para el grupo se encuentran, según refleja Inditex en su Memoria anual, potenciales retrasos en el tránsito de la mercancía e impactos económicos derivados de la imposición de aranceles y de la fluctuación de la libra. Uno de los principales impactos negativos de un 'brexit' no negociado que anticipaba la matriz de Zara era la posibilidad de que hubiera interrupciones en el suministro de las mercancías necesarias para mantener un normal funcionamiento de la oferta de sus tiendas (físicas y online) en Reino Unido. Inditex cuenta con 108 tiendas físicas en Reino Unido -de un total mundial de 7.490- y 5.486 trabajadores -la plantilla total del grupo es de 174.386 empleados-.