Una carta avala el móvil terrorista en Utrecht

La policía investiga el edificio donde se escondió el principal sospechoso del tiroteo de Utrecht./REUTERS
La policía investiga el edificio donde se escondió el principal sospechoso del tiroteo de Utrecht. / REUTERS

Las pruebas alejan a la Policía de un vínculo familiar del atacante con las tres víctimas mortales del tiroteo

Salvador Arroyo
SALVADOR ARROYO

El tiroteo que se produjo el pasado lunes en un tranvía de Utrecht, con tres víctimas mortales y varios heridos, continúa envuelto en la confusión. Las autoridades holandesas seguían este martes sin despejar las principales incógnitas de este dramático suceso que desató la psicosis terrorista en el país. ¿Cuál fue la motivación del principal sospechoso, Gökmen Tanis? ¿Se trató de un acto de terrorismo o existieron otras razones? ¿Actuó solo o tuvo cómplices? La investigación continúa abierta y los detalles se aportan con cuentagotas.

La Policía confirmaba que tres personas permanecían detenidas por su presunta participación en un ataque que acabó con la vida de una mujer de 19 años, de la vecina ciudad de Vianen, y de dos hombres de 28 y 49 años, ambos de Utrecht. También resultaron heridas dos mujeres de 20 y 21 años y un hombre de 74.

Gökmen Tanis, de 37 años, y natural de la región turca de Yozgat, concentra el grueso de las sospechas para los investigadores. Fue detenido, según las primeras informaciones, tras darse a la fuga en un vehículo robado en las inmediaciones de la plaza 24 de octubre, donde se produjo el fatídico ataque en torno a las 10:45 horas de lunes. Antes y después de su captura, fueron trasladados a dependencias policiales los otros dos jóvenes bajo sospecha, también de Utrecht, de 23 y 27 años, como supuestos colaboradores.

La prueba clave en la implicación de Tanis (cuya imagen, captada en el interior del tranvía siniestrado, se distribuyó más de seis horas antes de confirmarse la detención) es el arma de fuego. «Se encontró durante el arresto del principal sospechoso», subrayaron desde la propia Policía, que incidía en torno a las doce de la mañana en que no existían evidencias de «relaciones directas entre el ciudadano de origen turco y las víctimas». Una circunstancia que llevaba a la Fiscalía responsable de dirigir el caso a mantener como «consideración seria» que Tanis hubiera actuado con «una motivación terrorista».

El arma es clave, pero también una carta hallada en el interior del vehículo utilizado en la huida (la víspera se hizo referencia a un Renault Clio de color rojo). Un elemento probatorio, cuyo contenido no fue ayer desvelado, que alentaba la tesis del atentado frente a otras motivaciones de cariz personal que, en cualquier caso, tampoco fueron descartadas en las versiones oficiales. Más bien al contrario. Todos los escenarios continúan abiertos. «No se excluyen otros motivos, que también están siendo investigados», matizaban fuentes policiales.

Desmentidos

Domina la confusión en el relato de los hechos que facilitaron algunas fuentes oficiales el mismo día del atentado –se alertó de varios incidentes simultáneos, que la Policía debió desmentir–, pero también este martes. La última controversia la protagonizaba el alcalde de la ciudad holandesa, que aseguraba a primera hora de la mañana en la emisora NOS Radio 1 News que los supuestos colaboradores habían sido liberados. Minutos más tarde, la Policía de Utrecht le desmentía a través de Twitter al mantener que las sospechas continuaban recayendo sobre los tres detenidos, con Tanis como principal referencia en la autoría.

Se trata de un hombre con un amplio historial delictivo, con una sucesión de entradas y salidas de prisión en los últimos dos años, al que se ha vinculado con el tráfico de drogas, con antecendentes por el uso de armas bajo los efectos del alcohol en 2014 y que recientemente había comparecido ante el juez por su presunta implicación en un delito sexual por el que permaneció arrestado en 2017 durante un mes antes de obtener la condicional.

Utrecht abrió ayer todos los centros vecinales hasta las cuatro de la tarde para «hablar sobre el ataque», incluidos los del distrito de Kanaleneiland, donde éste tuvo lugar. La ciudad, como el resto del país, amaneció con banderas a media asta en señal de duelo por las víctimas y en las inmediaciones de la plaza 24 de octubre se improvisó un espacio en el que se fueron depositando ramos de flores a lo largo de toda la jornada. La sesión del Parlamento arrancó con un acto de homenaje a las víctimas, antes de un encendido debate en el que desde la oposición se reprochó al Gobierno de Mark Rutte la falta de claridad y las contradicciones en la información sobre el trágico suceso.

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