Activistas de los CDR desalojan la Modelo y exigen a Torra que atienda sus demandas

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El secesionismo instó ayer a la Fiscalía a retirar las acusaciones de rebelión

CRISTIAN REINO / AGENCIAS Barcelona

El centenar de activistas de los Comités de Defensa de la República (CDR) que ayer ocuparon la antigua cárcel Modelo de Barcelona antes de la manifestación por los presos soberanistas han desconvocado este domingo la protesta, que ayer calificaron como su propia «toma de la Bastilla», y han emplazado al presidente catalán, Quim Torra, que anoche les visitó, a que «materialice» sus demandas.

A través de su cuenta oficial de Twitter, los CDR han considerado que «desde el pueblo, organizados, hemos vuelto a demostrar nuestra fuerza con esta acción, y que juntos lo podemos todo. Hemos decidido desconvocar la ocupación para volver a nuestros barrios, pueblos y ciudades para seguir tejiendo poder popular».

Los activistas entraron aprovechando una de las visitas que se hacen en el antiguo centro penitenciario y colgaron lazos amarillos y pancartas donde se podía leer 'Libertad presos políticos' o 'Somos República' y contra la represión, y decidieron pasar la noche. «Por la República, por #NuestraBastilla, por dignidad, porque seguimos en pie, porque no permitiremos ni un paso atrás», aseguraron en un tuit.

En su cuenta oficial de Twitter, los CDR invitaban a los ciudadanos a acercarse a la antigua prisión de Barcelona, anunciando una jornada de puertas abiertas y organizaron «un desayuno, una asamblea y un aperitivo». «Continúa la ocupación. Necesitamos tu ayuda para hacerlo posible. Ven, difunde y participa. Defendemos la voluntad popular», publicaron en la red social.

Tras la manifestación por la liberación de los presos soberanistas convocada por la ANC, Òmnium y la Associació Catalana pels Drets Civils, que acabó frente a la Modelo, el presidente de la Generalitat, Quim Torra, y la presidenta de la ANC, Elisenda Paluzie, visitaron a los activistas.

Días después de que el Gobierno decidiera trasladar a los presos a cárceles catalanas y dos días después de la resolución de la justicia alemana sobre Puigdemont, el soberanismo salió a la calle en la capital catalana bajo el lema «Ni presión, ni exilio, os queremos en casa». Asistieron representantes de JxCat, PDeCAT, Esquerra, la CUP y los comunes, entre gritos de «libertad», «independencia», «Llarena a prisión» o «ni un paso atrás».

El independentismo empieza a agitar la calle, preparando el terreno para un otoño caliente

Fueron miles de personas. Unas 200.000, según los organizadores, y 110.000, según la Guardia Urbana, lejos sin embargo de las cifras de otros tiempos. El independentismo empieza a agitar la calle, preparando el terreno para un otoño caliente, que empezará con el 11-S, el primer aniversario del 1-O y del 27-O y con el juicio de los líderes del proceso.

La protesta estuvo marcada por la decisión del tribunal alemán y también por el inicio del diálogo entre el Gobierno central y catalán. El independentismo considera que ambos elementos están relacionados en la medida en que apunta que la resolución germana abre una oportunidad al Ejecutivo español para rebajar la tensión si da órdenes a la Fiscalía para que retire las acusaciones de rebelión si quiere demostrar que quiere un «diálogo franco», según Roger Torrent. «No me detendré hasta que los exiliados y los presos sean libres», aseguró Torra. «Saldremos las veces que haga falta hasta que nuestros presos sean libres», advirtió.

En la misma línea, las plataformas secesionistas avisaron al Gobierno central que el acercamiento de presos no les sirve y que si quiere hacer un gesto, debe instar a la Fiscalía a retirar los «cargos inventados contra los presos». «Que pare la maquinaria de represión y revanchismo», reclamaron.

Òmnium pide una estrategia compartida y dejar «el ruido del día a día»

El vicepresidente de Òmnium Cultural, Marcel Mauri, ha reclamado este domingo al soberanismo que tenga una estrategia compartida para lograr los objetivos políticos que se ha fijado y que abandone las batallas políticas y «el ruido del día a día» que ha existido hasta la fecha «y a partir de aquí construir una nueva estrategia que sea amplia, transversal, inclusiva y ganadora».

Mauri pide que el soberanismo no solo tenga una estrategia contra la «represión» que el Estado practica contra los dirigentes políticos encarcelados y los que están en el extranjero, sino que también la tenga para lograr los objetivos políticos que permitan conseguir una república catalana. «Sin un mapa de carreteras compartido, sin unos horizontes compartidos, es difícil que la ciudadanía pueda ver de qué proyecto político estamos hablando», reflexiona el dirigente de la entidad soberanista cuyo presidente, Jordi Cuixart, están en la cárcel desde octubre. Mauri expone que Òmnium Cultural no formulará su propia hoja de ruta para lograr la república, sino que colaborará para que haya consenso en un plan compartido entre soberanistas y con un objetivo: «Seguir apretando para que aún más gente quiera compartir el proyecto de república».

Ha argumentado que el capital político que, a su juicio, se generó con el referéndum del 1 de octubre no se ha aprovechado lo suficiente, porque acabó «supeditado a unas discusiones y batallas políticas que pueden ser legítimas, pero que cuando hay tanta represión pueden resultar impropias». «Se necesita más generosidad por parte de todos a la hora de enfocar el futuro de forma colectiva y lo hemos echado en falta en los últimos meses. Los partidos políticos lo harán todo para enmendar esta situación», confía el vicepresidente de la entidad cultural. Mauri entiende tanto a los soberanistas que defienden retomar la vía unilateral como a los que la enfrían, y concluye que «llegará el día en el que el país tendrá que volver a mostrar que tiene voluntad de salir a la calle con una actitud de desobediencia civil no violenta».

En pleno debate entre los partidos independentistas sobre si tienen que concurrir en listas conjuntas o por separado en las elecciones municipales de 2019, Mauri asegura que «el debate siempre es bueno y es muy positivo», pero que la entidad no tomará partido por ninguna opción. A Òmnium le parecerá magnífico que haya primarias y listas unitarias o que no las haya y se presenten por separado, y solo formula una petición: que si no hay acuerdo sobre cómo encarar las municipales, los partidos soberanistas «pacten la discrepancia». «No hay que hacer de esto otra batalla política que nadie entendería y que nos parecería muy irresponsable. Que hagan aquello que crean, y que no hagan de ello un motivo de disputa», concluye.

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