Casado vuelve a la carga con la «casa común» del centroderecha que Ciudadanos y Vox rechazan

El líder del PP, Pablo Casado, durante su intervención en un acto celebrado en Benidorm (Alicante). / EFE

El líder del PP insiste en la necesidad de evitar el fraccionamiento del voto como ocurrió en las generales del pasado 28 de abril

María Eugenia Alonso
MARÍA EUGENIA ALONSOMadrid

Si finalmente no hay acuerdo para una investidura de Pedro Sánchez, PP y Ciudadanos volverán a rivalizar en las urnas por el liderazgo de la derecha, una batalla que Albert Rivera parece decidido a librar aunque Pablo Casado siga tentándole con una gran alianza previa a la cita electoral. «Si nosotros queremos unir España tenemos que unirnos», insistió este domingo en Benidorm el presidente de los populares.

Casado volvió a tender la mano a Ciudadanos y Vox para cohabitar en la «casa común del centro y de la derecha» en unos nuevos comicios que desbloqueen la situación y pongan fecha de caducidad a la interinidad que atraviesa el país desde 2015. «Tendremos que apelar a que los españoles unan en las urnas -remarcó- lo que los políticos de forma irresponsable no quieran unir en el logo de la papeleta».

La fragmentación del electorado conservador en las elecciones generales del 28 de abril, sobre todo en las 28 provincias que reparten hasta cinco diputados, fue letal para las aspiraciones del sucesor de Mariano Rajoy, que vio cómo el PP pasaba de 137 a 66 escaños en el Congreso, y cómo el PSOE pasaba a ser el partido con mayoría absoluta en el Senado. Fue el peor resultado en toda la historia del partido.

Ante la probable repetición de elecciones el 10 de noviembre, Casado no quiere reproducir errores y centra ahora su estrategia en trasladar al electorado la importancia de unir el voto para que la fragmentación no reste opciones a la derecha. Bajo esa premisa, los populares llevan todo el verano tentando a Rivera y su círculo, y también a Vox aunque con menos intensidad, con una coalición para concurrir al Congreso bajo el paraguas de España Suma.

Tras el éxito de la marca Navarra Suma, donde la candidatura junto a UPN y Ciudadanos le permitió ser la lista más votada en las autonómicas y conseguir dos diputados el 28-A, los populares acarician exportar esa idea a nivel nacional y a algunas comunidades. Aunque la oferta va fundamentalmente dirigida a la formación naranja, la dirección del PP no ha cerrado la puerta al partido de Santiago Abascal. Los populares no concretan qué forma adquiriría esa alianza ni tampoco si invitarían a Ciudadanos y a Vox a la vez o si, en cambio, querrían pactar con los liberales en unas circunscripciones y con los de la extrema derecha en otras. Pero por ahora, ni unos ni otros han aceptado integrarse en España Suma.

«España suma, pero la corrupción resta», atizó Rivera a su socio preferente nada más aterrizar de las vacaciones. Una coletilla en boca de todos los dirigentes naranjas para sacudirse la presión del PP y para desgastar a los de Casado después de la reciente imputación de Esperanza Aguirre y Cristina Cifuentes en el 'caso Púnica'.

Sánchez, beneficiado

«Hay que sumar con inteligencia», repitió este domingo el líder de Ciudadanos en una entrevista en 'El Mundo'. El líder liberal marcó perfil propio contra el PP y cerró la puerta a la fórmula que propone Casado porque, en su opinión, sería un «error» que beneficiaría única y exclusivamente al líder del PSOE. «Sánchez está salivando por que haya (España Suma) y los ciudadanos no puedan elegir», justificó.

Aunque en las últimas semanas, la dirección naranja se habría mostrado abierta a explorar una alianza «puntual» con los populares para el Senado, Rivera rechazó esta posibilidad. «Es que hay un planteamiento antagónico: Ciudadanos quiere cerrar esta Cámara y el PP quiere colocar senadores», arguyó.

Casado ya ofreció a Ciudadanos en las últimas generales una alianza para presentar listas conjuntas al Senado en la Cámara alta, con la idea de garantizarse el control para activar el artículo 155 si fuera necesario intervenir de nuevo en Cataluña. Pero el liberal, rechazó la oferta. «Le hace el caldo gordo a Sánchez», insistió.

En las filas de Vox, tampoco ha cuajado la propuesta del PP. «No caemos en las trampas de operaciones de propaganda», afirmó Abascal el pasado jueves. Aseguró que su partido nació «para desafiar a la corrección política y para lanzar un mensaje que no lanzaban ni PP ni Ciudadanos».

Para la formación ultraderechista, España Suma responde a «una operación de propaganda política a la que todavía algunos no tiene claro si invitarnos». «Que no se molesten», aseveró el portavoz parlamentario Iván Espinosa de los Monteros, para rectificar unas declaraciones previas en las que valoraba la oportunidad de sellar candidaturas conjuntas en unas nuevas elecciones generales. Lo limitó, eso sí, a las provincias que reparten menos escaños.