El PP enmarca la reunión de Sánchez y Torra en un pacto con el independentismo

Pablo Casado, presidente del PP./EFE
Pablo Casado, presidente del PP. / EFE

Génova cree que el Gobierno ha accedido al encuentro y a no «condenar la 'kale borroka' en Cataluña» para garantizarse el apoyo de los partidos catalanes en el Congreso

Nuria Vega
NURIA VEGAMadrid

La dirección del PP entiende que las señales son inequívocas. En Génova intuyen que el Gobierno está fraguando un pacto con los independentistas con el único objetivo de mantener a Pedro Sánchez en la Moncloa hasta el final de la legislatura. La pista definitiva es, según el entorno de Pablo Casado, la alta probabilidad de que el PDeCAT apoye este jueves la senda de déficit en el Congreso. El mismo día, recuerdan, que el jefe del Ejecutivo se reúne con Quim Torra en Barcelona.

Los populares ven en el encuentro entre ambos dirigentes una cesión a los partidos secesionistas. Y más allá de la cita bilateral, sostienen que el Gobierno ha accedido a no «condenar la 'kale borroka' en Cataluña o la llamada de Torra a la vía eslovena» y a mantener en el aire la posibilidad de indultar a los exconsejeros encarcelados en caso de condena.

En la cúpula del PP, de hecho, no hay duda de una regresión a las legislaturas de 2004 y 2008, cuando José Luis Rodríguez Zapatero se comprometió con Pasqual Maragall a aceptar la reforma del estatuto catalán que partiera del Parlamento autonómico. Es una versión de ese texto, con artículos que el Tribunal Constitucional situó fuera de la Carta Magna, la que, según el equipo de Casado, aspira a recuperar el Gobierno en una estrategia que tachan de «prevaricadora». Y deducen los conservadores que, como entonces, la consecuencia será la ruptura de relaciones con el PP y el «cordón sanitario» a la derecha.

Sin ánmo de recular

En Génova se muestran muy críticos con la gestión de Sánchez en Cataluña. El lunes Casado llegó a acusar al jefe del Ejecutivo de mantener actitudes que «están yendo en contra de la Constitución». Y este miércoles lamentó en la sesión de control del Congreso que pretenda celebrar una reunión con Torra, «un señor que lo que quiere es un derramamiento de sangre, una guerra civil en Cataluña».

No era la primera vez que pronunciaba esas palabras, pero, en esta ocasión, su discurso trascendió del hemiciclo. El presidente de la Generalitat reclamó de inmediato que el PP catalán se desmarque de unas acusaciones que considera «intolerables». Pero en Génova avanzan que no se reculará.

No hay intención alguna de rebajar el tono en el terreno catalán. Fuentes de la dirección nacional consideran «perfecto» que Torra se querelle contra Casado si así lo estima necesario después de que el presidente del PP le llamara «desequilibrado». Es más, el líder de los populares no ha dado muestras de arrepentimiento.

 

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