El Gobierno se apresura a sellar la cuarta vía de agua y cierra filas con Pedro Duque

Pedro Duque, durante su comparecencia ante los medios. / EFE/ATLAS

El ministro garantiza estar al corriente con Hacienda tras crear una sociedad para administrar sus casas

ÁLVARO SOTO y NURIA VEGAMadrid

«No hay caso». Aún no había comparecido el titular de Ciencia, Innovación y Universidades cuando desde la Moncloa se apresuraron a cerrar las compuertas. Antes de que la controversia tomara mayores dimensiones, el Gobierno emitió este jueves un comunicado para ensalzar a Pedro Duque como «gran ministro y ciudadano ejemplar» y desterrar toda posibilidad de dimisión. Sin poder permitirse la cuarta vía de agua en poco más de cien días, desde el Ejecutivo no dieron crédito a la información sobre una posible maniobra del astronauta para ahorrarse impuestos tras la compra de un chalé en 2005. El propio afectado pareció esforzarse por desvincular su situación de aquella que llevó a Màxim Huerta a renunciar a la cartera de Cultura apenas seis días después de tomar posesión.

Los hechos se remontan a hace trece años, cuando Duque creó la sociedad patrimonial Copenhague Gestores de Inmuebles, S. L., con la que administraría sus dos viviendas, en Madrid y en la localidad alicantina de Jávea, recién adquirida en aquel momento. La información publicada por Ok Diario apuntaba ayer a un intento de eludir de esta manera el pago de determinados impuestos.

Según el ministro, no hay rastro de ilegalidad en una operación «promocionada», dijo, en tiempos de la burbuja inmobiliaria por el Gobierno -estaba en la Moncloa José Luis Rodríguez Zapatero- y en la que siguió los consejos de un tercero. «Cuando compramos la casa -justificó-, el notario o alguien nos recomendó constituir una sociedad, que en nuestra situación de gente que vive muchos años fuera de España convenía mucho tenerla para que alguien se ocupara profesionalmente de responder a notificaciones».

Los motivos familiares centraron, de hecho, buena parte de sus explicaciones. «También es cierto que pensamos, sin querer pensarlo, que si a mamá (su pareja, Consuelo Femenía, actual embajadora en Malta) le pasaba algo en Turkmenistán o a papá le explotaba el cohete, tendríamos menos problemas», explicó. Es más, ni tan siquiera cree que el movimiento le ahorrara dinero: «Nos costó bastante hacer la sociedad».

Fue la suya, desde luego, una comparecencia poco ortodoxa. Por la naturalidad, por el nerviosismo, por la forma de expresarse y, sobre todo, porque compareció sin guion ni argumentario. «No parece político porque no lo es», admitieron desde otros partidos. Pero, aun reconociendo que lo de ejercer esta profesión se está poniendo «complicado», en la oposición echaron en falta más concreción.

Duque no aportó muchos detalles sobre fiscalidad, más allá de garantizar que está «al corriente» de sus obligaciones. La duda que quedó en el aire es si el matrimonio pagó una renta a su propia sociedad por el disfrute de los inmuebles en concepto de «autoalquiler» o si esos ingresos sólo se produjeron cuando arrendaron la casa de Jávea a otro inquilino. Según los datos del Registro Civil, la sociedad patrimonial Copenhague Gestores de Inmuebles S. L. sólo declaró ingresos entre 2011 y 2014; en los años 2015, 2016 y 2017 no figuran ingresos por lo que, al menos esos años, no se produjeron los 'autoalquileres' de los que habló el ministro.

A primera hora de la mañana, el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, acudió a la Cadena Ser con la hemeroteca refrescada para recordar el compromiso que Pedro Sánchez adquirió en 2015. «Si yo tengo en la dirección de mi partido a un responsable político que crea una sociedad interpuesta para pagar la mitad de los impuestos que le toca pagar, esa persona al día siguiente estaría fuera», garantizó entonces el ahora presidente del Gobierno.

Así se actuó en el caso de Huerta. Aunque primero se intentó frenar la caída, la salida del ministro de Cultura fue inevitable después de que se publicara la multa que tuvo que afrontar por haber defraudado a Hacienda 218.322 euros en tres ejercicios. Duque, sin embargo, insiste en que esa no es su situación y, no teniendo problemas con el fisco, asegura que cuenta con la confianza de Sánchez, con quien conversó ayer.

A estas alturas, el coste de una tercera dimisión sería demasiado elevado para el Ejecutivo tras la marcha de Huerta y de la titular de Sanidad, Carmen Montón. Sobre todo, porque también la ministra de Justicia, Dolores Delgado, camina por la cuerda floja. La situación de debilidad no ha pasado desapercibida en la oposición. Ciudadanos no tardó en exigir la comparecencia de Duque en el Congreso para aclarar los extremos de su sociedad. Poco después, el PP se sumó a la reclamación. «Creo -se limitó a señalar el presidente de los populares, Pablo Casado- que cada uno es rehén de lo que le exige a los demás».

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