«¿Elecciones? Contando 54 días, cualquier domingo a partir de aquí»

Pedro Sánchez. /Sergio Pérez (Reuters)
Pedro Sánchez. / Sergio Pérez (Reuters)

Sin Presupuestos el PSOE maneja tres fechas, pero sólo octubre daría margen para corregir la estrategia hacia Cataluña

Paula De las Heras
PAULA DE LAS HERASMadrid

No es el escenario ideal para Pedro Sánchez. El presidente del Gobierno lo ha dicho por activa y por pasiva desde que en junio llegó a la Moncloa gracias a la moción de censura contra Mariano Rajoy: su deseo es agotar la legislatura, es decir, llegar a 2020. En la Moncloa, sin embargo, ya hay quien admite que conviene no confundir deseo con realidad. «¿Elecciones? -vaticinaba medio en broma medio en veras uno de los más próximos colaboradores del jefe del Ejecutivo hace apenas doce días- Contando 54 días, cualquier domingo a partir de aquí».

Hubo un momento, nada más ejecutada la operación que sirvió para desalojar del poder a un Partido Popular (PP) mancillado por la corrupción, con la durísima sentencia de la Audiencia Nacional sobre el caso 'Gürtel' aún reciente, en el que las expectativas del PSOE se dispararon. Algunos dirigentes del partido, entre ellos el secretario de Organización, José Luis Ábalos, siempre pensaron que había que llamar a las unas de inmediato y, de haberlo hecho, quizá Sánchez se habría visto beneficiado. Él prefirió ejercer el cargo y tratar de desarrollar un programa de tinte social, pero desde septiembre todo ha sido desgaste.

El plan de continuidad del secretario general del PSOE depende ahora de que los partidos independentistas catalanes apoyen los Presupuestos que llevará al Congreso a lo largo del mes de enero, con más de tres meses de retraso sobre lo previsto en la Constitución. Hasta ahora, ERC y PDeCAT han condicionado su voto a cesiones inasumibles para el Ejecutivo como la liberación de los impulsores del 'procés' en prisión preventiva o una propuesta para reconocer el derecho de autodeterminación de Cataluña. Pero no es descartable que modulen su posición para evitar unos comicios que, a tenor de las encuestas, pueden acabar impulsando a PP, Ciudadanos y Vox.

En función de lo que ocurra con las cuentas, los socialistas manejan los siguientes escenarios:

Elecciones en marzo

Cada vez son menos probables. Contando con esos 54 días que, según la ley electoral, deben transcurrir entre la convocatoria y la celebración efectiva de las elecciones, Sánchez tendría que firmar el decreto de disolución de las Cortes, como tope, el 5 de febrero. Aún no se sabe qué día de enero pretende el Gobierno remitir los Presupuestos a la Cámara baja y eso lo condiciona todo. Además, no es en absoluto descartable que los independentistas permitan tramitar el proyecto gubernamental aunque luego no le den su voto favorable y eso permitiría al Ejecutivo ganar un mes más.

'Superdomingo' el 26 de mayo

Por poder, Sánchez también podría llamar a las urnas en el mes de abril. No hay ninguna restricción legal que lo impida, pero en los partidos prácticametne lo descartan porque implicaría celebrar dos campañas electorales en poco más de un mes. Esa es la razón por la que, pasado marzo, todas las miradas estarían puestas en el 26 de mayo, la fecha en la que también se celebran las europeas, las municipales y, en trece comunidades, comicios autonómicos. Esta opción, sin embargo, tiene muchos detractores. En algunos casos, el recelo se debe a una cuestión de principios; cada tipo de elección tiene sus propios condicinantes y unas generales se impondrían sobre todas las demás. Los barones del PSOE no son nada partidarios de esta coincidencia, pero tampoco quieren elecciones en marzo. Susana Díaz también creyó, no obstante, que le beneficiaría más ir a elecciones antes que Sánchez y el adelanto no tuvo los efectos que ella esperaba.

Octubre electoral

El jefe del Ejecutivo ha lanzado mensajes contradictorios sobre qué hará si no logra aprobar los Presupuestos. En unas ocasiones, ha afirmado que seguirá gobernando con las cuentas prorrogadas del PP y que modificará cuestiones cruciales medianes reales decretos ley. Más recientemente, en cambio, admitió que ese varapalo acortaría la legislatura. Para muchos socialistas, ambas afirmaciones conducen, en cualquier caso, a unos comicios en octubre. Esperar a después del verano permitiría a Sánchez alejar la cita con las urnas de la derrota en el Congreso pero, sobre todo, le daría margen para modificar y endurecer la estrategia que ha mantenido con el secesionismo, del que ya no sería tan dependiente. Es su relación con ERC y el PDeCAT lo que más coste electoral tiene fuera de Cataluña.

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