Las cinco fotos que resumen 258 días en el alambre

Pedro Sánchez a bordo del Falcon camino a Bruselas./
Pedro Sánchez a bordo del Falcon camino a Bruselas.

Sánchez tomó posesión el 2 de junio de 2018 para supuestamente convocar elecciones tras la moción de censura, pero fue conocer La Moncloa y el flechazo fue inmediato

Adolfo Lorente
ADOLFO LORENTE

Si hay una palabra que resume los 228 días del todavía presidente es imagen. La España de la moción de censura ha navegado sin rumbo al son que marcaban las redes sociales. Política 3.0 lo llaman. El estratega que mece la imagen del Pedro Sánchez presidente del Gobierno es el experto en marketing político Iván Redondo. Clics, 'followers', titulares de impacto... Todo importa. El líder de los socialistas fue investido el 2 de junio de 2018. Han sido ocho meses de un mandato frenético, siempre al borde del abismo por las constantes amenazas independentistas. Jugar con fuego era esto. El mañana siempre fue el hoy. Sánchez siempre lo supo y ha exprimido hasta el último minuto de su mandato, como constata su apretada agenda internacional. Una quinta parte del tiempo lo ha pasado fuera de España. La imagen, recuerden. Aquí, las cinco instantáneas que resumen 258 días en el alambre

El Gobierno mediático
Primer consejo de ministros con Màxim Huerta
Primer consejo de ministros con Màxim Huerta / EFE

No son pocos quienes piensan que si Sánchez llega a convocar elecciones nada más presentar a su Consejo de Ministros, las urnas se hubieran decantado de su lado. El juez Fernando Grande-Marlaska, el escritor Maxim Huerta, el astronauta Pedro Duque, la 'bruselense' Nadia Calviño, el histórico Josep Borrell, el azote del secesionismo catalán... No lo hizo y días después, estalló el 'caso Huerta'. El ministro de Cultura tuvo que dimitir por problemas con Hacienda, por haber roto de techo ético de cristal que en su día estableció el Sánchez jefe de la oposición.

Tras la de Huerta, llegó la dimisión de la ministra de Sanidad, Carmen Montón, por copiar su trabajo de fin de curso. Era el 11 de septiembre. Todo parecía venirse abajo y Sánchez dijo basta. Se acabaron las dimisiones. Es por eso que las polémicas fiscales que protagonizaron Duque y Calviño cayeron en saco roto. Pese a todo, la imagen quedaba muy tocada.

Exaltación de su figura
Pedro Sánchez acaricia a su perra Turca.
Pedro Sánchez acaricia a su perra Turca. / Reuters

Otra de las palabras que domina la trayectoria de Sánchez al frente de La Moncloa es la de rectificación. No solo en decisiones políticas, también en lo referido a su estrategia comunicativa. Iván Redondo tuvo que dar marcha atrás después de un arranque de mandato basado en exaltar la figura del presidente en las redes sociales. Cómo no acordarse de esa foto en el 'Falcon' oficial con gafas de sol de aviador emulando a Kennedy.

Fue la gota que colmó el vaso y obligó a cambiar de estrategia tras las mofas de las propias redes sociales. Pero los españoles pudieron ver a Pedro Sánchez trotando por los jardines de La Moncloa, acariciando a su perra, Turca, descendiendo de un helicóptero Super Puma... Otro de los momentos álgidos fue el tuit de la cuenta oficial del Gobierno en la que se veía una secuencia de sus manos asegurando que transmiten «audacia, fuerza y decisión». La última polémica ha sido el anuncio de ser el primer presidente en haber escrito (o al menos firmando) un libro sobre cómo resistir.

La imagen internacional

Pedro Sánchez en Cuba.
Pedro Sánchez en Cuba. / EFE

Siempre que puede, el presidente intenta hacer declaraciones en inglés. El mensaje es sencillo: 'Soy el primer presidente español que viaja por el mundo sin intérprete'. Así como en España su imagen ha sido constantemente atacada, no ocurre lo mismo en el resto del mundo, sobre todo en Bruselas. Le miran con muy buenos ojos y es considerado uno de los grandes líderes de la socialdemocracia europea. Sánchez ha sido, es, el presidente que ha batido todos los récords habidos y por haber en lo referido a los viajes internacionales. Su mandato siempre ha estado en el alambre y quizá por ello no ha querido perderse nada. Destaca, sobre todo, cómo ha sido el primer presidente español en visitar Cuba.

La alianza con Pablo Iglesias
Sánchez e Iglesias firman el acuerdo presupuestario.
Sánchez e Iglesias firman el acuerdo presupuestario. / EFE

En lo político, uno de los grandes momentos fue el pacto presupuestario alcanzado con Pablo Iglesias. Decidieron darse una segunda oportunidad que fructificó el 11 de octubre de 2018 con una foto en la que vendieron medidas de enorme impacto social como el aumento del Salario Mínimo Interprofesional hasta los 900 euros. La teoría decía que era la primera piedra de una gran acuerdo posterior en la que sumaría con entusiasmo el llamado bloque de la moción de censura, liderado por los nacionalistas catalanes y vascos. Craso error. Y eso que Iglesias llegó a ir a la cárcel de Lledoners para negociar en persona los Presupuestos con el líder de ERC, Oriol Junqueras.

El peaje de Pedralbes
Pedro Sánchez con Quim Torra en Pedralbes.
Pedro Sánchez con Quim Torra en Pedralbes.

El 20 de diciembre de 2018, en un movimiento de enorme riesgo político, Sánchez decidió celebrar una minicumbre con el presidente catalán, Quim Torra, en el palacio barcelonés de Pedralbes. En paralelo, además, se reunieron dos ministros de cada Ejecutivo. En aquella época, La Moncloa estaba convencida de poder agotar su mandato presidencial hasta mediados de 2020 gracias al apoyo presupuestario de ERC y del PDeCAT. La foto de Pedralbes era uno de los peajes que tenía que pagar para ello y no lo dudó. Las exigencias independentistas no quedaron aquí. Que si la mesa de partidos, la figura del mediador... Todo se rompió el viernes, 8 de febrero. Sánchez, acorralado incluso por los suyos, dijo basta.