González y Aznar discrepan sobre lo idóneo de una reforma constitucional

os expresidentes del Gobierno Felipe González (i) y José María Aznar, junto a la directora de El País, Soledad Gallego-Díaz. / Foto: J. P. Gandul (Efe) I Vídeo: EP

El socialista advierte al secesionismo de que con su actitud «está más cerca de perder la autonomía que de ganar la independencia»

Paula De las Heras
PAULA DE LAS HERASMadrid

Felipe Gonzalez y José María Aznar ya no discrepan a la manera bronca en que lo hacían cuando el primero ocupaba la Moncloa y el segundo aspiraba a desbancarle. Ahora los expresidentes se hablan con un tono que evidencia respeto, pero aún mantienen posiciones distantes en cuestiones trascendentales: el socialista defiende la conveniencia de abordar una reforma constitucional, el popular cree que adentrarse en ese terreno puede ser muy peligroso.

Los dos veteranos políticos, retirados hace años de la vida de servicio público, ya mostraron sus diferencias sobre esta cuestión cuando participaron en el foro organizado por Vocento con motivo de su 15º aniversario en julio de 2017 y hoy volvieron a hacerlo en un acto de 'El País' por los 40 años de la Constitución.

González advirtió de que existe una tendencia a reescribir la historia y de que se hace «política ficción» cada vez que se da a entener que ahora no se dan las condiciones para el consenso que existieron en la Transición. «Tampoco existían entonces -adujo tajante- (...) solo se avanza caminando».

Aznar -que aprovechó su intervención para lanzar alguna pulla de pasada al Gobierno de Pedro Sánchez, por la exhumación de los restos de Franco o por su intención de subir impuestos- insistió en cambio en que no hay mimbres para que existan «mínimos acuerdos» porque hay una parte que no respeta siquiera las herramientas de las que consta el ordenamiento para la reforma. «Primero -defendió- la restitución de la legalidad».

El socialista también se mostró muy crítico con los independentistas a los que advirtió de que, con su actitud, «están más cerca de perder la autonomía que de ganar la independencia», pero argumentó que no es a abrir el debate de una reforma constitucional (que, a su juicio, en todo caso mantiener la soberanía en el conjunto del pueblo español) lo que hay que temer. «Me preocupa más -dijo- que el nivel del debate siga siendo demasiado a ras de suelo, demasiado inmediático».

 

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