Guerra de cifras en juicio del 'procés': ¿Cuántos agentes habrían hecho falta para impedir el 1-O?

Guerra de cifras en juicio del 'procés': ¿Cuántos agentes habrían hecho falta para impedir el 1-O?

Los Mossos sostienen que habría que haber movilizado entre 30.000 y 40.000 agentes y que solo había 7.850 disponibles más los 6.000 de las fuerzas de seguridad

MELCHOR SÁIZ-PARDOMadrid

La pregunta, desde comenzó el juicio, ha sobrevolado en casi todas las sesiones: ¿Se pudo evitar la votación el 1-O con el uso de la fuerza policial? Hoy en el estrado estaba quizás la persona que con mayor conocimiento de causa podía responder a esta pregunta. Era Emilio Quevedo Malo, entonces el máximo responsable de la Comisaría General Técnica de Planificación de la Seguridad de los Mossos. O sea, el hombre que se ocupó del diseño y la logística de la operación policial cuerpo autonómico el día del referéndum.

Y Quevedo no se anduvo por las ramas. Confesó que, días antes del 1-O, realizó un informe en el que aseguraba que para impedir el reféredum por la fuerza harían falta entre 30.000 y 40.000 agentes en las calle, tanto de los Mossos como de la Policía y la Guardia Civil. Explicó que ese análisis se realizó teniendo en cuenta que había dos escenarios entre los más de 2.300 colegios a cerrar: unos centros en los que haría falta el despliegue de al menos 30 funcionarios y otros colegios en los que el operativo debía ser mayor.

Y las cifras no salían. El entonces comisario 'logistico' de los Mossos reveló que el despliegue del cuerpo autonómico específicamente para el 1-O fue de 7.850 funcionarios (cuando en una jornada electoral normal se movilizan entre 2.500 y 3.500 funcionarios autonómicos), aunque aquel día trabajaron unos 11.000 policías en otras funciones (como Tráfico), muchas veces ampliando la jornada laboral de ocho a doce horas.

Según Quevedo, era todo lo que se podía hacer. El cuerpo autonómico –explicó- tiene 16.600 agentes, pero hay que descontar las bajas (un 10%), los turnos y que hay muchos funcionarios que no son «de calle» como miembros de Asuntos Internos, Policía Judiciail o de labores burocráticas. «Dejando las calles vacías» dijo, los Mossos d'Esquadra podrían haber logrado movilizar contra el reféndum a 12.000 agentes, llegó a admitir, para acto seguido afimar que tampoco así se podría haber evitado por la fuerza la votación.

Porque ni siquiera así los números daban. Tampoco sumando los 6.000 antidisturbios enviados por el Ministerio del Interior en la 'operación Copérnico-Avispa' ni sumando los 6.000 funcionarios de la Policía y la Guardia Civil destinados de forma permanente en Cataluña (muchos de ellos destinados a labores burocráticas como el DNI o tareas a ajenas a la seguridad ciudadana) se llegaba a los 30.000 efectivos mínimos para neutralizar el referéndum por la fuerza. En el imposible caso de poder movilizar a absolutamente toda la plantilla de los Mossos (incluyendo agentes de baja, de segunda actividad y de tareas burocráticas) y a todos los policías y guardias civiles de Cataluña y de la 'operación Copérnico-Avispa' se habría llegado a 28.600.

En cualquier caso estas cifras están a años luz de las que en su día sacó a colación el exsecretario de Estado de Seguridad José Antonio Nieto quien, en sendas entrevistas, admitió que para frenar el referéndum, habría que haber movilizado entre 60.000 y 90.000 agentes.

Sin antidisturbios

Quevedo, muy solvente a la hora de explicar la imposibilidad numérica de abortar el referéndum por la fuerza, sin embargo no fue muy convincente a la hora de justificar porque ni en un solo colegio de Cataluña intervinieron las unidades de orden público del cuerpo autonómico, los antidisturbios.

El ex responsable de la Comisaría General Técnica de Planificación de la Seguridad dijo que el 1-O se movilizaron 900 agentes de orden público, 450 miembros de la Brimo y otros tantos de las unidades Arro, pero que tenían otras labores más importante que evitar la votación. Según Quevedo, durante el 1-O en Barcelona «había una serie de actividades que tuvieron ocupados» durante todo el día los antidisturbios, tales como una manifestación anarquista, otra convocatoria contra el referéndum, una concentración de Falange frente al Palau, el partido entre el FC Barcelona y Las Palmas (que al final se celebró a puerta cerrada) o el acto, ya por la noche, de ANC para dar a conocer los resultados del referéndum. La Fiscalía, a tenor de sus preguntas, no le creyó.

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