Vilanova i la Geltrú clama contra el asesino de la niña

Lugar donde han hallado muerta a una menor en Vilanova i la Geltrú. / Atlas

La menor pudo morir ahogada y sufrió heridas por arma blanca

CRISTIAN REINOBarcelona

Entre gritos de «asesino», «asesino» y una enorme conmoción. Así recibieron ayer los vecinos de la avenida de Cubelles, en Vilanova i la Geltrú (Barcelona) a Juan Francisco López, presunto asesino de Laia, menor de 13 años, cuando acudió con los Mossos d'Esquadra al lugar del crimen para la reconstrucción de los hechos. El móvil del brutal asesinato sigue siendo una incógnita. Solo han trascendido algunos elementos, que deberán servir a los investigadores para atar cabos.

La autopsia indica que la niña murió asfixiada, aunque también presentaba heridas de arma blanca. Según el diario 'Ara', existen indicios de que pudo sufrir abusos sexuales. Los hechos ocurrieron en un visto y no visto. La pequeña, que sufría un pequeño grado de autismo, se encontraba el lunes por la tarde en casa de sus abuelos, en un segundo piso, cuando salió del apartamento para encontrarse con su padre, que le esperaba escalera abajo, en el coche. Al pasar por el primer piso, el presunto autor del crimen, aprovechó para atraparla, introducirla a su casa (la de sus padres) y matarla. Como la niña no llegaba donde su padre, pensaron que se habría despistado y todos se pusieron a buscar en los alrededores del edificio.

A las tres horas, dos tíos de la víctima, que sospechaban del presunto asesino, entraron a la fuerza en casa del supuesto homicida y hallaron el cuerpo sin vida de la niña. Habían ido piso por piso haciendo preguntas y las respuestas contradictorias del presunto asesino les hizo sospechar. Eran las 22:00 horas y el cadáver de la pequeña estaba bajo un colchón, tapado de manera improvisada. «Yo no he sido» es todo lo que alcanzó a decir Juan Francisco López. Tras salir del edificio, detenido por la Policía, tuvo que ser protegido, porque la gente se abalanzaba sobre él para cobrarse la venganza. De 42 años, tiene un antecedente por violencia doméstica en su proceso de divorcio. Hacía poco que se había trasladado a vivir a casa de sus padres. Era cocinero y según los vecinos atraviesa problemas económicos. Trabajadores del Ayuntamiento de Vilanova i la Geltrú (Barcelona) y vecinos del municipio guardaron ayer un minuto de silencio por la niña.

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