Marlaska certifica en Ceuta el fin de las concertinas sin saber qué va a pasar

Imagen de archivo del vallado de Ceuta, con varios inmigrantes encaramados al mismo./Reuters
Imagen de archivo del vallado de Ceuta, con varios inmigrantes encaramados al mismo. / Reuters

Asegura que «en las próximas semanas» se retirarán las cuchillas, aunque el proyecto, que es parcial, dependerá del nuevo Gobierno

Melchor Sáiz-Pardo
MELCHOR SÁIZ-PARDOMadrid

Fue su anuncio estrella al poco de su toma de posesión el pasado verano. Fernando Grande-Marlaska comprometió su palabra: iba a quitar las concertinas que coronan las vallas de Ceuta y Melilla y que provocan tremendas heridas a los inmigrantes que tratan de asaltar los perímetros fronterizos de las dos ciudades autónomas. En los ocho meses desde su toma de posesión, el ministro del Interior ha puesto en marcha todos los complejos procedimientos legales, técnicos y jurídicos para intentar sustituir esas cuchillas.

Este sábado, Grande-Marlaska viajó a Ceuta y prometió que en «las próximas semanas» desaparecerán las concertinas de la vallas. Pero lo cierto, según explican técnicos y juristas, es que el proyecto no está del todo maduro y, sobre todo, es que nadie ve factible «crear de la nada» una «barrera tan innovadora» en los dos meses que faltan para las elecciones generales.

Grande-Marlaska ya redujo las expectativas. Nada de los grandes planes del Ejecutivo de Pedro Sánchez, aprobados en el Consejo de Ministros del pasado 19 de enero, que pasaban por invertir 850 millones de euros en los próximos siete años. Un desembolso que tenía como epicentro la inmigración y, particularmente, mejorar la protección de los perímetros de las dos ciudades españoles del norte de África. El ministro del Interior, sin concretar costes ni tecnología, volvió a hablar de retirar las «irrelevantes» concertinas, de aumentar (como sus predecesores) la altura del vallado de seis a diez metros en «los tramos más sensibles» o de desplegar medios más efectivos en las «zonas más sensibles» de los dos vallados.

A pesar de que hace más de un mes que el Consejo de Ministros aprobó formalmente el refuerzo de las fronteras, Interior no ha anunciado exactamente cuáles serán los dispositivos técnicos aprobados para sustituir las dañinas cuchillas.

«Elementos más seguros»

Grande-Marlaska no dio pistas en su visita a Ceuta. Ni cifras del operativo, ni qué cantidad exacta ya está comprometida, ni tampoco las zonas concretas en las que van a desaparecer las concertinas ni la forma de cómo se va a impedir la trepa de los 'sin papeles' al vallado una vez se retiren las cuchillas. El titular de Interior no fue pródigo en detalles: se colocarán «tres tipos distintos de materiales» para dificultar el trepado de las vallas, que se rematarán en su parte superior con «elementos más seguros y menos lesivos» en un enfoque de «seguridad con humanidad» para los migrantes que intenten acceder irregularmente a territorio español desde Marruecos.

Grande-Marlaska fue muy crítico con sus antecesores, a los que acusó haber guardado en un «cajón» un informe de junio de 2017 que denunciaba la multitud de puntos vulnerables en las fronteras de las dos ciudades autónomas, la «obsolescencia» de los medios técnicos a disposición de las Fuerzas de Seguridad y la «irrelevancia» en términos «disuasorios» de las concertinas. «No hicieron nada para revertir la situación», dijo el titular del Interior. Pero la versión de los técnicos que trabajan en el proyecto impulsado por el ministro socialista no es tan optimista. La Secretaría de Estado de Seguridad, efectivamente, encargó el pasado 16 de noviembre el primer estudio para encontrar la fórmula de modernización y sustitución, «al menos en los tramos más sensibles» de los actuales sistemas, pero en todo el texto oficial no había una sola indicación de que la premisa -o al menos una de las premisas- de este estudio deba ser la eliminación de las famosas concertinas.

Interior encomendó el proyecto para elegir la mejor fórmula para actualizar los nuevos perímetros a Ingeniería de Sistemas para la Defensa de España, la Isdefe. Este estudio preliminar costó a al Ministerio 71.747 euros procedentes de los presupuestos del departamento de 2018 y 2019.