El triunfo de Puigdemont sobre el PDeCAT complica la gobernabilidad a Sánchez

Pedro Sánchez./Kiko Huesca (Efe)
Pedro Sánchez. / Kiko Huesca (Efe)

La nueva mujer fuerte del partido en el Congreso, Míriam Noguera, avisa de que a partir de ahora será «más difícil» contar con sus ocho diputados

Paula De las Heras
PAULA DE LAS HERASMadrid

El triunfo de las tesis de Puigdemont en la Asamblea Nacional que el PDeCAT celebró este fin de semana, la renuncia de la que hasta ahora era su coordinadora general, Marta Pascal, y la entrada del ala dura de la formación en la actual dirección fueron recibidas en el Gobierno como noticia preocupante. Este lunes empezaron a comprobar que sus temores estaban justificados. Tanto, que el nuevo escenario puede hacer tambalear los planes de Pedro Sánchez de agotar la legislatura.

No se trata ya sólo de que los sucesores de Convergència se escoren hacia posiciones más radicales y hagan fracasar el diálogo incipiente con la Generalitat. Aún es pronto para vislumbrar hasta que punto forzarán la máquina porque, si bien es cierto que los fieles al 'expresident' lograron reintroducir en los estatutos del partido la apuesta por la «unilateralidad», también lo es que fracasó su intento de fijar como «inmediato» el objetivo de la secesión y las bases, divididas casi al 50%, prefirieron un más descafeinado «lo antes posible».

El problema es el impacto que puedan tener los cambios en la cúpula del partido sobre la posición del grupo parlamentario en el Congreso. Pedro Sánchez solo tiene 84 diputados y para sacar adelante sus principales proyectos legislativos, especialmente de los Presupuestos, necesita el apoyo de todas las fuerzas que lo apoyaron en la moción de censura. Como mucho se podría permitir que le fallen los dos de Bildu o alternativamente los cuatro de Compromís, que por cierto ya han advertido de que se abstendrán en la votación de los objetivos de estabilidad necesarios para las cuentas públicas. Incluso podría prescindir de los cinco del PNV si a cambio sumara a Coalición Canaria. Pero sin los ocho del PDeCAT está perdido.

Primer escollo

La dirección parlamentaria de la formación, capitaneada por Carles Campuzano y Jordi Xuclà, asegura que aún no han recibido indicación alguna para, por ejemplo, hacer visible un cambio de posición en la votación para nombrar a Rosa María Mateo administradora única de RTVE en los plenos que se celebraran el miércoles y el viernes. Pero tanto el nuevo presidente del partido, David Bonvehí, como la vicepresidenta, Míriam Nogueras, apuntaron en sendas entrevistas en TV3 y Catalunya Ràdio que si no hay avances sobre el reconocimiento del derecho de autodeterminación o «el encontrar una solución política al problema catalán» endurecerán sus posiciones en la Cámara baja.

Nogueras, que presumiblemente tomará en los próximos días las riendas de la formación en el Congreso y mantiene posiciones más cercanas a Puigdemont, dijo incluso sin reservas que Sánchez lo tendrá a partir de ahora «mas difícil» para contar con su apoyo.

Cabe recordar que el respaldo del PDeCAT a la moción de censura de Sánchez fue una operación gestada por Marta Pascal, con el apoyo de Campuzano y Xuclà, al margen de Puigdemont. Ella consideraba que el respaldo de Esquerra dejaba pocas opciones. No quería que su partido apareciera como sostén de la derecha de Mariano Rajoy a apenas un año de las municipales. Los partidarios del expresident, en cambio, creían que su apoyo blanquearía al PSOE, que al fin y al cabo había apoyado al PP en la aplicación del artículo 155 de la Constitución para intervenir Cataluña, y desmontaría su discurso sobre la cerrazón de España. Finalmente, la ahora defenestrada dirigente logró su objetivo.

Presiones

El secretario de Organización del PSC, Salvador Illa, pidió hoy a los neoconvergentes -que en los próximos meses tienen que definir los términos de su integración en la plataforma de Puigdemont, la Crida Nacional per la República- que no echen a perder la oportunidad «que se ha abierto en la política española y catalana de la mano de Pedro Sánchez» , pero admitió su preocupación ante el éxito obtenido, nos solo en la asamblea del PDeCAT sino también en el congreso del PP, por «las posturas más radicales».

El escenario general pinta complicado para el Gobierno también por otras razones. La oposición del PP, con Pablo Casado al frente, promete ser férrea, pero con eso más o menos se contaba en el PSOE desde el mismo momento en el que se planteó la moción de censura. Lo que empieza a ponerse también cuesta arriba es el apoyo de Podemos a los Presupuestos de 2019. Si bien es cierto que que las negociaciones están aún en fases muy preliminares, Sánchez tendrá difícil conciliar su promesa de contención del gasto ante Bruselas con las demandas de su principal aliado.

El diputado Rafael Mayoral, que ejerce labores de portavoz para cubrir la baja de maternidad de Irene Montero y Pablo Iglesias, avisó hoy de que el aumento del 4,4% del techo de gasto le parece «absolutamente insuficiente». Y está por ver en qué medida Esquerra, que se mantenía en posiciones más posibilistas, se ve condicionada por el eventual giro del PDeCAT. Lo que voten unos y otros el viernes, que es cuando probablemente se someterá al pleno del Congreso la senda aprobada por el Consejo de Ministros, dará una pista de lo que está por venir a la vuelta del verano.

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