Cinco policías heridos y siete detenidos tras una reyerta en una estación de Jaén

Urgencias del Hospital San Agustín de Linares, donde se vivieron momentos de tensión. / Enrique | Vídeo: Atlas

Tras un altercado inicial hubo enfrentamientos con las fuerzas de seguridad en el hospital, donde habían llevado a uno de los cabecillas detenido

JUAN ESTEBAN POVEDAJaén

Un policía nacional apaleado y con la clavícula rota. Otro casi asfixiado y uno más herido, todos con contusiones diversas. Dos agentes de la Policía Local de Linares (Jaén) que acudieron en su auxilio también lesionados por una turba que primero, según explican desde la Comisaría Provincial, intentó linchar a los funcionarios y luego protagonizó un altercado en el Hospital San Agustín, donde intentaron liberar a uno de sus líderes detenido por la riña primera. Es el balance de una noche, la del sábado al domingo, en la que saltaron todas las alarmas de la seguridad ciudadana en Linares.

A las once de la noche seis agentes en tres coches patrulla de la Policía Nacional hacían labores rutinarias de control y seguridad ciudadana en la Estación Linares-Baeza. Rondaban la zona de Vista Alegre, considerada desde hace más de una década como un punto de distribución de droga. Les llamó la atención un coche de alta gama que pasó veloz. Dentro iba un miembro del clan de los alicantinos, muy conocido por la Policía y con antecedentes por cuestiones serias de drogas. Un zeta con dos agentes lo siguió hasta que frenó en un paso de cebra, se bajó del coche y comenzó a increparles con insultos.

Uno de los agentes también bajó del vehículo. Según la versión policial, detrás del coche patrulla salió otro turismo de alta gama que se colocó de forma que dejaba a los policías encajonados. De los dos coches se bajaron varios hombres que rodearon a los patrulleros. Al que estaba fuera lo atacaron, lo tiraron al suelo y la emprendieron con él a patadas. El otro funcionario salió del zeta para auxiliar a su compañero. Un atacante lo agarró por detrás y le hizo una llave cogiéndolo del cuello para intentar asfixiarlo.

Mientras, otros agresores los golpeaban y forcejeaban para intentar quitarles las armas de fuego, las defensas y los medios de comunicación.

Setenta personas contra la Policía

Llegaron los otros cuatro agentes que participaban en el control y se encontraron con la batalla campal:sus compañeros en el suelo, siendo agredidos y en serio aprieto. Con el tumulto salió la gente de las casas vecinas. Muchas personas vinculadas a los alicantinos. Unas setenta personas rodeando a los policías. Se oyeron varias detonaciones, posiblemente disparos al aire de un agente. Hubo lanzamiento de piedras, golpes y también los policías usaron sus defensas reglamentarias. El cabecilla de la protesta se llevó un golpe en la cabeza que lo dejó sangrando abundantemente.

Los agentes lograron pedir refuerzos y llegaron cuatro agentes más de la Policía Local, que también se implicaron. Los funcionarios, ya con todos los refuerzos disponibles, lograron finalmente poner orden y se llevaron a cuatro personas detenidas:el cabecilla, sus dos hijos y su padre. Una vez en Comisaría, el líder pidió ser atendido en el hospital por el golpe en la cabeza. Fue conducido hasta el San Agustín.

Varios parientes llegaron entonces, siempre según el relato de la Policía, e intentaron llevarse al detenido. Otras fuentes explican que fue el propio arrestado el que pateó a un policía y golpeó a otro agente que lo custodiaba. Hubo más arrestos, y un fuerte despliegue con la colaboración de la Guardia Civil.

Fuentes sanitarias indican, sin embargo, que nadie llegó a entrar en el hospital, sino que hubo mucha tensión porque se atendieron a bastantes heridos tanto miembros de las fuerzas de seguridad como otras personas. Una de las atendidas, la madre de uno de los considerados jefes del clan involucrado en la riña, entró con una fractura de tobillo de la que ha sido operada.

La investigación para esclarecer todos los detalles de lo ocurrido la pasada noche sigue abierta, con calma tensa en la Estación de Linares-Baeza. «Mucha calma, demasiada», admitía un miembro de la corporación local. A Linares han llegado antidisturbios de otras provincias.

 

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