Sánchez se estrena en una Cumbre Iberoamericana que pugna por recuperar el brillo de antaño

Policías montan guardia en Antigua (Guatemala) antes de que comience la Cumbre Iberoamericana./Efe
Policías montan guardia en Antigua (Guatemala) antes de que comience la Cumbre Iberoamericana. / Efe

La cita vuelve a despertar el interés regional tras años de plantones con la asistencia de 17 mandatarios de ambos lados del Atlántico

Ander Azpiroz
ANDER AZPIROZAntigua (Guatemala)

Pedro Sánchez participa este jueves y viernes en su primera Cumbre Iberoamericana. El presidente del Gobierno viaja a la ciudad guatemalteca de Antigua con el objetivo de entrevistarse con el mayor número psoible de jefes de Estado y de Gobierno para reforzar la imagen de España y recuperar infuencia entre los gobernantes latinoamericanos. Según señalaron fuentes de la Moncloa, «el interés es que vea a un montón de personas». Para ello, además de los actos oficiales, tiene una agenda plagada de encuentros bilaterales.

Esta será la primera de las tres ocasiones en las que el jefe del Ejecutivo cruce el Atlántico en los próximos 15 días. Tras Guatemala, tiene prevista la primera visita oficial a Cuba en 32 años y después asistirá a la reunión del G-20 en Buenos Aires. Con las dos primeras citas, Sánchez continuará con su estrategia de recuperar el liderazgo político entre la comunidad latinoamericana.

Las medidas de seguridad son máximas en la ciudad guatemalteca. / Efe

En Antigua, junto al presidente del Gobierno estará Felipe VI, quien llegará a la ciudad colonial guatemalteca tras su visita oficial a Perú. Será la tercera cumbre a la que acudirá como jefe del Estado tras las de Panamá y Veracruz (México).

La cita contará con la presencia de 17 de los 22 presidentes latinoamericanos, una cifra muy alta en comparación con las ediciones precedentes, plagadas de ausencias. En la pasada cumbre en Cartagena de Indias (Colombia) se contabilizaron hasta nueve bajas, entre ellas la de Mariano Rajoy, que en aquellos días se sometía a la sesión de investidura. Fuentes del Gobierno destacaron la importancia del número de mandatarios que asistirán ya que revitaliza unas cumbres que habían quedado en segundo plano por el auge de las organizaciones de integración regional.

Toda cumbre tiene un elemento morboso y en esta todavía es una incógnita. Es improbable que el venezolano Nicolás Maduro acuda a Guatemala porque son varios los presidentes que han adelantado su intención de poner sobre la mesa de debate la situación del país latinoamericano. Otra duda es la del nicaragüense Daniel Ortega. En caso de que lo haga, desde la Moncloa no se ha descartado una reunión personal con Sánchez, en la que, se añade, el presidente español hablará de todos los temas, incluida la represión desatada en ese país centroamericano y la vulneración de los derechos humanos, porque su intención es que sus entrevistas no se limiten a meros actos protocolarios. La conversación tendría un relieve especial después de que el ministro de Exteriores, Josep Borrell, calificase la semana pasada de dictadura el régimen sandinista.

Dos gobernantes que podrían contribuir a elevar el interés por la cita multilateral, el mexicano Andrés Manuel López Obrador yel brasileño Jair Bolsonaro, no acudirán porque aún no han tomado posesión de sus cargos.

Falta de interés

La primera Cumbre Iberoamericana se celebró en 1991 en la ciudad mexicana de Guadalajara a instancias de España y México. Ha sido Madrid la que más se ha implicado en estos encuentros, no en vano el Gobierno español aporta el 60% de su presupuesto. El rey Juan Carlos es una de las figuras que más han impulsado estas citas, un papel que heredó Felipe VI tras su coronación.

Pese a su esplendor en los primeros años, las cumbres se han devaluado por el impulso que han cobrado en los últimos años las organizaciones territoriales. En 2014, en Veracruz, se decidió para salir de la atonía que dejasen de ser anuales y pasaran a celebrarse cada dos años. Las cumbres han dejado imagenes imborrables y episodios sonados, como el paseo de José María Aznar y don Juan Carlos por el malecón de La Habana en 1999, la de Panamá en 1996 propició un sonoro enfrentamiento entre Aznar y Fidel Castro, por no hablar del «¿por qué no te callas?» de don Juan Carlos a Hugo Chávez en Santiago de Chile en 2007.

 

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