Sánchez viaja a América Latina para paliar el déficit que dejaron Rajoy y Zapatero

Pedro Sánchez, a su llegada a la base aérea de Torrejón de Ardoz. /Efe
Pedro Sánchez, a su llegada a la base aérea de Torrejón de Ardoz. / Efe

Visitará en cinco días Chile, Bolivia, Colombia y Costa Rica para recuperar la presencia de España en la región

Ramón Gorriarán
RAMÓN GORRIARÁNMadrid

El Gobierno reconoce que España tiene un «déficit» de presencia en América Latina tras los mandatos de José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy que Pedro Sánchez pretende paliar con la gira que comenzó hoy por Chile, Bolivia, Colombia y Costa Rica. La Moncloa considera que desde 2004 se ha desatendido a la región porque se han priorizado las relaciones con otros países y este viaje, según el ministro de Asunto Exteriores, «es el primer paso de una mayor aproximación».

Con Felipe González y José María Aznar, América Latina fue una de las prioridades reales de la política exterior española, y ambos desarrollaron una intensa agenda diplomática en la región. Pero con Zapatero y Rajoy, explica José Manuel Albares, consejero de política internacional de Sánchez, el interés se mantuvo a nivel retórico, pero a efectos prácticos decreció y las visitas se limitaron a desplazamientos «puntuales», sobre todo a los grandes países, o para asistir a las cumbres iberoamericanas. La intención del presidente del Gobierno es revertir la situación y entrevistarse antes de fin de año con la mayoría de los gobernantes latinoamericanos, ya sea en visitas oficiales o en encuentros multilaterales.

Zapatero en sus siete años de mandato solo viajó tres veces a América Latina, en enero de 2005 a Brasil, Argentina y Chile; en marzo de ese año a Colombia y Venezuela; y en julio de 2007 a México. Rajoy también se desplazó a México y Colombia en 2012; a Perú y Chile en 2013; a Panamá en 2014; y a Brasil y Uruguay en 2017. Una presencia bastante inferior a la que tuvieron González y Aznar que visitaron casi todos los países latinoamericanos.

La política exterior española puso el foco a partir de 2004 sobre todo en la Unión Europea y en la apertura hacia Extremo Oriente, en especial China, y África. Prueba de esta menor interacción con los países latinoamericanos es el debilitamiento del sistema de las cumbres iberoamericanas, impulsado por España en 1991, pero que ha languidecido por su escasa efectividad y las cada vez más numerosas ausencias en las citas. De ser un foro anual ha pasado a ser bianual.

Primer viaje internacional

Sánchez, según fuentes de la Moncloa, pretende recuperar la presencia y la influencia de España en la región «sin distinción» de colores políticos ni del poderío económico de los países. En la gira que empezó hoy, visitará dos países con gobiernos conservadores, Chile y Colombia, uno de centroizquierda, Costa Rica, y otro de izquierda, Bolivia. Ninguno de los cuatro, además, son motores económicos del potencial de México, Brasil o Argentina.

Esta gira será, de acuerdo a la filosofía de Sánchez de que los viajes dentro de la Unión Europea son política interior, su primer desplazamiento internacional desde que llegó a la Moncloa hace tres meses. El tradicional primer viaje a Marruecos, costumbre que han seguido todos los presidentes, ha vuelto a quedar postergado a pesar de que no faltan razones para hacerlo, sobre todo por la presión migratoria en las fronteras de Ceuta y Melilla, y la nutrida salida de pateras de las costas marroquíes rumbo a las costas españolas.

Además de las entrevistas con los gobernantes de los cuatro países visitados, las reuniones con empresarios españoles, el respaldo a los proyectos de cooperación y los encuentros con las colonias españolas, Sánchez tiene dos puntos subrayados en su agenda de la gira. La explosiva situación en Venezuela, en la que Colombia y Chile son dos firmes baluartes contra el régimen de Nicolás Maduro. Una crisis en la que el Gobierno socialista insiste en el diálogo pero acompañado de firmeza. El segundo asunto de relieve es la eventual mediación de España en el proceso de paz colombiano, tanto para asentar el acuerdo alcanzado con las FARC como para explorar la interposición de buenos oficios con el grupo ELN. Una intervención que está a expensas de que la solicite el presidente Iván Duque.

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