Puigdemont avisó a los Mossos de que si había violencia el 1-O «declararía la independencia»

El coronel de la Guardia Civil, Pérez de los Cobos, y el jefe de los Mossos, Ferrán López.

El tribunal del 'procés' aplaza su decisión sobre el careo entre el coronel Pérez de los Cobos y el comisario López por el operativo del referendo

Mateo Balín
MATEO BALÍNMadrid

El comisario de los Mossos d'Esquadra Ferran López dio este miércoles más detalles sobre una de las reuniones clave en el 'procés' independentista, que dirimirá en buena medida el papel de la polícía catalana en los hechos que se juzgan en el Tribunal Supremo. El que fuera número dos del mayor Josep Lluís Trapero reveló la amenaza explícita que lanzó el expresidente catalán, Carles Puigdemont, en el encuentro que tuvo con la cúpula de los Mossos antes del referéndum.

La cita fue el 28 de septiembre de 2017, en el Palau de la Generalitat. Los mandos policiales pidieron ver a los máximos responsables del Govern y a la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, que al final no acudió. Querían manifestarles su temor por el previsible escenario de «violencia o altercados» entre las fuerzas de seguridad del Estado y los votantes durante la jornada de la consulta. Una percepción que se había agudizado tras el auto judicial que resolvió impedir la consulta en centros públicos y las reuniones preparatorias con el coordinador del dispositivo, el coronel de la Guardia Civil Diego Pérez de los Cobos.

Según el comisario López, tras relatar este «clima de tensión» intervino el expresidente. «Hacia el final de la reunión recuerdo que Puigdemont dijo que si se producía ese escenario que preveíamos, en aquel momento declararía la independencia. Lo recuerdo perfectamente; creo que es una frase que todos recordamos porque es difícil de olvidar», afirmó este miércoles el testigo, tras lo cual remarcó que el vicepresidente Oriol Junqueras y el consejero de Interior Joaquim Forn no pusieron objeciones a su entonces jefe.

Tres compañeros de Ferran López ya habían sembrado el camino sobre lo que se habló en aquella tensa reunión, de la que no salieron bien parados los políticos. Los también comisarios Manel Castellví, Emili Quevedo y el propio Trapero relataron al tribunal su malestar por la deriva que iban tomando los acontecimientos y las posibles consecuencias penales que traería el 1-O.

Incluso el mayor de la policía catalana, en su declaración del 14 de marzo, afirmó que les emplazó a cumplir con las órdenes judiciales, «que no se equivocasen» porque ellos «no quebrarían la legalidad y la Constitución». «¿Y qué le respondieron?», requirió entonces el presidente Marchena a Trapero. «Puigdemont nos dijo: 'hagan el trabajo que tengan que hacer'», afirmó el acusado por rebelión en la Audiencia Nacional.

«Contradicciones» de peso

La presencia este miércoles de Ferran López, que fuera jefe de los Mossos tras la aplicación del 155 (intervención de la autonomía catalana), dejó más píldoras. Es más, su alegato se centró en rebatir la versión ofrecida en el juicio por el coronel Pérez de los Cobos, que acusó a la policía catalana de facilitar el referéndum. «Fue una estafa, lo nunca visto», exclamo éste. Unas «contradicciones» que llevaron al abogado de Forn a pedir al tribunal un «careo» entre ambos. Pero la Sala, por unanimidad, resolvió aplazar esta decisión, ya que aún falta mucha prueba por examinar.

Las diferencias exhibidas por López fueron desde los detalles más nimios, como la llamada que hizo a Pérez de los Cobos para comunicarle lo que les dijo Puigdemont el 28 de septiembre -un aspecto que el coronel no mencionó-, hasta los argumentos más amplios; como la «validación» que presuntamente hizo éste del dispositivo de los Mossos.

El testigo declaró al tribunal que su compañero no expresó ninguna duda sobre el planteamiento de la policía catalana: los famosos «binomios» (pareja de mossos) que estarían presente en los colegios electorales. Una circunstancia que fue «acordada y consensuada», remarcó, en la primera reunión de coordinación, el 25 de septiembre.

Asimismo, negó que hubiera «orden de seguimiento» a los guardias civiles y policías que participaron en el 1-O. «Estas suspicacias, mal interpretadas, se podrían haber ahorrado si (el despliegue) lo hubiésemos hecho de manera conjunta», lamentó López, rebatiendo así el duro relato expuesto el martes por el comisario de la Policía Manuel Quintela, que mencionó la vigilancia activa y la colaboración de algunos mossos con los centros de votación.

Incluso López, que está investigado por los presunta «pasividad» del cuerpo en un juzgado de Barcelona, declaró este miércoles que llamó a Pérez de los Cobos para pedir explicaciones por la «fractura» del dispositivo del 1-O, pero que éste no se las dio. La desconfianza, en suma, era total.

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