Burgos cuenta con casi 200 kilómetros de zonas potencialmente inundables

Miranda de Ebro es uno de los puntos más conflictivos de la provincia. /Avelino Gómez
Miranda de Ebro es uno de los puntos más conflictivos de la provincia. / Avelino Gómez

La mayoría se concentra en la cuenca del Ebro en Las Merindades y Miranda | Los ríos Ebro, Arlanza, Odra y Arlanzón acumulan el mayor número de zonas inundables

Gabriel de la Iglesia
GABRIEL DE LA IGLESIABurgos

El final del verano ha llegado lluvioso. Muy lluvioso. La llegada de una depresión aislada en niveles altos (DANA) especialmente virulenta ha puesto en jaque a numerosos territorios de la geografía española, sobre todo al sureste peninsular, donde más duro ha golpeado. Allí, las lluvias torrenciales han anegado localidades enteras y han provocado inundaciones históricas. Pero en realidad, cualquier punto del territorio nacional está amenazado por este tipo de circunstancias, incluida la provincia de Burgos, que ya conoce de primera mano los efectos de las inundaciones.

De hecho, la historia reciente está plagada de avenidas extraordinarias en ríos como el Ebro, el Arlanza o el Odra, y en cualquier momento podría producirse otro episodio de esas características en alguno de los 80 tramos de ríos con riesgo potencial significativo de inundación catalogados en la provincia y englobados en las denominadas ARPSIs (áreas de riesgo potencial).

Sólo la cuenca del Ebro acumula más de 145 kilómetros lineales de zonas potencialmetne inundables en la provincia de Burgos

En total, las tres confederaciones hidrográficas con representación en Burgos (Ebro, Duero y Cantábrico) tienen definidos un total de casi 200 kilómetros lineales de zonas potencialmente inundables, situados en los márgenes de numerosos ríos y arroyos.

Según explican desde la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), que en las últimas semanas ha tenido que redoblar esfuerzos informativos a merced de los efectos de la DANA, dichas zonas se definen en función de la orografía y las propias característiacs de los ríos. Además, las confederaciones cuentan con un recurso muy importante: el registro histórico. Y es que, del estudio de las avenidas extraordinarias documentadas durante las últimas décadas se desprende buena parte de la información con la que se opera.

Sin duda, es la cuenca del Ebro la más sensible ante posibles inundaciones en Burgos, con algo más de 145 kilómetros lineales repartidos entre 32 zonas y 37 municipios situados en el norte y noreste de la provincia.

De hecho, el propio río Ebro es uno de los que mayor número de kilométros potencialmente inundables acumula en la provincia en varios subtramos diferenciados. El primero, de 6,47 kilómetros de longitud, afecta a Frías y el Valle de Tobalina. El segundo es de algo más de 5,4 kilómetros de longitud y afecta de lleno a Miranda de Ebro, un municipio en el que también confluyen tramos potencialmente inundables del Oroncillo (Valverde de Miranda), del Zadorra y del Bayas, que desembocan todos en el Ebro en el entorno del casco urbano mirandés.

Esa confluencia de ríos es la que hace que el subtramo mirandés sea uno de los que mayor índice de peligrosidad presenta en toda la provincia.

Sin alejarse mucho de allí, la CHE también tiene documentados sendos subtramos de áreas potencialmente inudncables en el arroyo de La Concha y el arroyo Guinicio, que afectan a 7,14 kilómetros de Bozoo y Santa Gadea del Cid.

En revisión constante

La gestión de las cuencas hidrográficas exige de una actuaclización constante. Y por eso, a lo largo de los últimos años se viene trabajando en la revisión de los mapas de las áreas de riesgo potencial significativo de inundación (ARPSI). Una revisión que actualmente está a punto de culminar la segunda fase, en la que se han incorporado nuevos tramos o se han modificado los ya catalogados para intentar dotar a las administraciones de mejores herramientas ante crecidas extraordinarias.

En este sentido, estas revisiones suponen el cumplimiento de la Directiva Europea relativa a la «Evaluación y la gestión de los riesgos de inundación» y el Real Decreto 903/2010, de 9 de julio, que la traspone al ordenamiento jurídico español, que marcaba tres fases a cumplimentar en cada uno de los ciclos de planificación (cada seis años): la evaluación del riesgo e identificación de las Áreas con Riesgo Potencial Significativo, la elaboración de Mapas de Peligrosidad y Riesgo de Inundación y, por último, la elaboración de Planes de Gestión de Riesgo de Inundación.

Sin abandonar la zona norte, la cuenca hidrográfica del Ebro también presenta otro buen número de zonas potencialmente inundables. Las más significativas son las vinculadas a la cuenca del Nela, que suman más de 60 kilómetros de subtramos potencialmente inundables en municipios como Villarcayo (con más de 10 kilómetros potencialmente inundables en todo el término municipal), Medina de Pomar (con más de 11 kilómetros), Merindad de Valdeporres, Valle de Losa o Merindad de Sotoscueva. En este caso, ninguno de los grandes afluentes del Ebro en las Merindades se libra de los riesgos y tanto el Nela, como el Trueba, el Jerea o el Salón tienen catalogadas áreas de potencial riesgo.

De hecho, tanto el Nela como el Trueba presentan un alto índice de riesgo en los entornos urbanos de Medina de Pomar y, sobre todo, Villarcayo, una de las localidades que más sufren los efectos de las recurrentes crecidas.

Otras cuencas englobadas en la del Ebro, como la del Rudrón, el Oca o el Oroncillo cuentan con zonas potencialmente inundables que se extienden por 20 kilómetros, 7,7 kilómetros y 4,9 kilómetros, respectivamente en municipios como Briviesca o Pancorbo.

El Arlanza, protagonista en la cuenca del Duero

Algo menos compleja es la situación en la cuenca hidrográfica del Duero, que en Burgos cuenta con algo más de 42 kilómetros de áreas potencialmente inundables. En este caso, los grandes protagonistas son el Arlanzón y el Arlanza. En el caso de este último, la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) tiene delimitados 13 subtramos desde Salas de los Infantes hasta la desembocadura en el Arlanzón. Dichos subtramos suman una longitud de algo más de 11,5 kilómetros y afectan a municipios como Lerma, Puentedura, Barbadillo del Mercado o Quintanilla del Agua, localidades todas ellas que en los últimos años han visto cómo el río que las baña se salía de su cauce.

En este sentido, toda la comarca del Arlanza espera con ansia la conclusión de la presa de Castrovido, levantada aguas arriba de Salas de los Infantes. Y es que, está previsto que cuando la presa entre en funcionamiento en los próximos meses se consiga regular el caudal del río y evitar en lo posible las habituales crecidas.

También la cuenca del Arlanzón, en la que se incluyen ríos como el Ubierna o el Urbel, amén del propio Arlanzón, cuenta con varias zonas potencialmente inundables que suman una longitud lineal de algo más de 24 kilómetros tras las últimas revisiones. Dichas zonas se reparten en municipios como Burgos, Tardajos o Revillarruz. En el caso de la capital provincial, eso sí, el riesgo es limitado, debido a la capacidad de regulación del embalse de Úzquiza y al encauzamiento del río lo largo del tramo urbano.

También la ARPSI del Alto Pisuerga afecta a la provincia de Burgos, con varios subtramos ubicados a orillas del propio Pisuerga, del Brullés y del Odra, que años atrás ha generado multitud de problemas por crecidas extraordinarias. En este caso, se tienen catalogadas pequeñas zonas potencialmente inundables en municipios como Pedrosa del Príncipe o Villadiego.

En el caso de la capital provincial, el riesgo es relativo gracias a la capacidad de regulación de los embalses del Arlanzón y el encauzamiento del río por el tramo urbano

Finalmente, el propio Duero también cuenta con un par de zonas con riesgo, situadas en Aranda de Duero (2,47 kilómetros) y Bañuelos (1,49 kilómetros).

A todas estas zonas se les suma la ARPSI del Cadagua, dependiente de la Confederación Hidrográfica del Cantábrico (CHC). En este caso, el río menés, que también ha registrado avenidas extraordinarias en los últimos años, cuenta con 13,7 kilómetros de zonas potencialmente inundables.