La Cabaña de Carreteros restaura las vigas del siglo XVI del Hospital de la Concepción para mostrar la calidad de la madera de Pinares

La Cabaña de Carreteros restaura las vigas del siglo XVI del Hospital de la Concepción para mostrar la calidad de la madera de Pinares

Los antiguos travesaños del emblemático edificio burgalés se están estudiando para conocer su edad exacta a través de los anillos y por comparación con los pinos más antiguos del monte de Quintanar

Aythami Pérez Miguel
AYTHAMI PÉREZ MIGUELBurgos

La construcción del Hospital de la Concepción de Burgos data del siglo XVI. En ese momento, el esqueleto del edificio, sus vigas y travesaños de madera llegaron desde la comarca burgalesa de Pinares. Los bosques de esta comarca se integran en la Red de Bosques Modelo del Mundo, por su gestión medioambiental sostenible, y forman una de las masas boscosas más extensas y de calidad de Europa.

Con motivo de la rehabilitación del edificio, las antiguas vigas y travesaños de madera pinariega se retiraron. Su destino final iba a ser madera para biomasa pero Antonio Martín Chicote, presidente de la Cabaña Real de Carreteros, se enteró de ello, vio las vigas y se empeñó en que ese no podía ser su destino. Se comprometió a restaurarlas y así lo está haciendo la Cabaña gracias a un programa de empleo del ECyL por el que se ha contado con varias personas desempleadas.

«Ha descendido el uso de esta madera para construcción, se uso para embalajes cuando tiene una calidad superior. En una construcción aguanta siglos y siglos sin pudrirse» Antonio Martín Chicote, presidente de la Cabaña Real de Carreteros

El objetivo de este proyecto es publicidad. Dar a conocer la calidad de la madera de la comarca de Pinares para la construcción. «Hasta hace unos años, la madera era la principal fuente de trabajo e ingresos en la comarca de Pinares. Ahora ha descendido su uso en construcción y se destina para embalajes y pallets cuando tiene una calidad superior», comenta Martín Chicote. Gracias a esta iniciativa, la Cabaña de Carreteros quiere volver a situar a esta materia prima en el lugar que le corresponde, impulsar su demanda y poder llegar a recuperar algunos de los puestos de trabajo que se han perdido en la comarca.

Las vigas datan del siglo XVI y el rector de la Universidad de Burgos, a quien pertenece el edificio, aceptó ceder estos travesaños a la Cabaña de Carreteros siempre y cuando se restaurasen. En esa labor se encuentran con casi un centenar de vigas con cinco siglos de antigüedad y procedentes de los pinos de la comarca burgalesa de Pinares.

«Se defiende la agricultura y la gastronomía y no pasa lo mismo con la madera cuando en la comarca de Pinares da trabajo a mucha gente» Antonio Martín Chicote, presidente de la Cabaña Real de Carreteros

Estos travesaños, debido a su buen estado de conservación, fruto de la calidad de la madera, no han necesitado mucho trabajo. Martín Chicote explica que con un hache se han retirado unos cuatro o cinco centímetros de la parte exterior, lo que podía estar atacado por los escolítidos. «Cuando es pino noble, como el que tenemos en esta zona, estos insectos que atacan la madera no llegan a la parte dura, se quedan en la blanda. Con esta restauración se va a apreciar, esto pasa en pocos pinos y los nuestros tienen esa característica ventajosa», apunta Martín Chicote. Tras esto se han lijado para darles una mejor apariencia.

Estudio dendrocronológico

Una vez restauradas, a estas vigas se les va a realizar un estudio dendrocronológico. Es decir, se quieren datar a través del estudio de los anillos de crecimiento de la madera. El presidente de la Cabaña de Carreteros apunta que hay vigas de varias épocas, desde el siglo XVI hasta más modernas.

Este estudio aportará la edad del pino del que procedían las vigas pero, además, se compararán los datos arrojados por las vigas con los pinos actuales. Se acudirá a aquellos ejemplares más antiguos de los pinares de la zona cercana a Quintanar de la Sierra. Mediante una barrena que entre en el tronco sin apenas dañar el árbol, se extraerá la información de los pinos que todavía se mantienen en pie y se cotejarán los datos, lo que puede aportar mucha información sobre las condiciones ambientales del pasado.

«La importancia de este estudio es demostrar cómo la madera de nuestros pinos silvestres no se pudre, otra cosa es que no se sepa tratar. En una construcción pervive siglos y siglos. No hay mejor publicidad para nuestra comarca», apunta Martín Chicote.

Defender una materia prima de calidad, que ha sido durante siglos el sustento de muchas familias pinariegas, es el objetivo principal de este proyecto. El presidente de la Cabaña de Carreteros lamenta que se defienda la agricultura y la gastronomía pero no pase lo mismo con la madera de pino «que supone trabajo en una zona necesitada de ello».