La cuenca del Arlanza mira con recelo a un río que baja crecido

El Arlanza baja crecido y con fuerza pero, de momento, sin riesgo de desbordamientos / BurgosConecta

Los deshielos y las lluvias han incrementado el caudal del Arlanza, aunque sin causar graves problemas

Patricia Carro
PATRICIA CARROBurgos

Contenido, así discurre el Arlanza por la provincia de Burgos. Como contenidos están los alientos de los vecinos de la cuenca, deseando que se culminen las obras de la Presa de Castrovido para poder respirar tranquilos, de una vez por todas. El deshielo derivado de la subida de las temperaturas tras la última nevada, y las intensas lluvias de los días pasados, han incrementado considerablemente el caudal del Arlanza. Sin embargo, no se han registrado graves problemas.

En Salas de los Infantes, Covarrubias o Lerma el río baja crecidito, y se ha hecho fuerte en las riberas. Los mayores niveles se registraron el pasado jueves y, desde entonces, el caudal se va manteniendo, alto pero estable. En Salas, por ejemplo, se alcanzaron los 2 metros y los 77 metros cúbicos por segundo, niveles interesantes pero no para asustarse ni, para mucho menos, pesar en inundaciones como las que se registraron en 2016. Lo mismo en Covarrubias, donde el mes arrancaba con 119 metros cúbicos por segundo, un máximo que no se ha vuelto a repetir.

En Lerma, Celia Izquierdo asegura que el Arlanza baja «algo crecido». Su máximo estos días han sido los 2,42 metros de altura. El agua baña las riberas, se ha apropiado de alguno de los caminos de paso, pero nada fuera de lo normal. Y así esperan en la cuenca del Arlanza que continúe la situación, de cara a una semana en la que seguirá lloviendo y pueden volver las nieves al Sistema Ibérico.

Mientras, en Peral de Arlanza el agua ha alcanzado esta mañana los 2,85 metros, con 165 metros cúbicos por segundo, entrando en situación de alarma, si bien el río ya está en descenso y la situación, normalizándose. Así, los vecinos no dejan de mirar recelosos al Arlanza, algunos más que otros, y es que si en Lerma o Salas parece lejano un episodio de inundaciones (aunque nadie está nunca a salvo), en Puentedura afirman que el desbordamiento no sería descabellado. En el municipio, el río se encuentra en sus máximos, y todo dependerá de cómo evolucione la meteorología en las próximas horas.

El norte, tranquilo

Mientras, en la zona norte de la provincia la situación es de calma total. Lo pasaron peor a finales de febrero, cuando tras la semana de nevadas comenzaron a subir las temperaturas. El Nela en Villarcayo llegó a desbordarse por El Soto, alcanzando el nivel naranja de aviso, con 3,06 metros de altura y 119 metros cúbicos por segundo. Ahora en marzo su máximo han sido los 17 metros cúbicos por segundo. Igual están en Trespaderne, con el Nela, o en Medina de Pomar, con el Trueba.

El aspecto positivo de las nieves, el deshielo y las lluvias es que los embalses siguen cogiendo volumen. El embalse del Arlanzón se encuentra al 100% de su capacidad, 22 hectómetros cúbicos, mientras que el de Úzquiza está al 40%, y hace quince días se encontraba al 27%. Por su parte, el embalse del Ebro está al 58% y el del Rudrón supera el 90%.

 

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