La cuenca del Arlanzón presenta los peores registros de los últimos 22 años

El sistema de embalses del Arlanzón apenas tiene un tercio de su capacidad de agua embalsada/GIT
El sistema de embalses del Arlanzón apenas tiene un tercio de su capacidad de agua embalsada / GIT

La Confederación Hidrográfica del Duero habla de «situación delicada», pero por el momento no contempla medidas extraordinarias

Gabriel de la Iglesia
GABRIEL DE LA IGLESIABurgos

En los últimos días han caído algunas gotas, pero no es suficiente. Ni de lejos. Y es que España arrastra una de las peores sequías de las últimas décadas y Burgos no es ajena a esa situación. Así lo demuestran los datos, que determinan que el sistema de pantanos del Arlanzón, de los que se nutre tanto la capital como buena parte de las localidades del entorno, solo tiene unos 29 hectómetros cúbicos de agua embalsada, es decir, menos del 30% de su capacidad total.

El sistema de embalses del Arlanzón se encuentra por debajo del 30% de su capacidad

Como viene siendo habitual, es el antiguo pantano del Arlanzón el que mejores registros presenta de los dos existentes, con casi 8 hectómetros cúbicos de agua (un 35% de su capacidad). Aguas más abajo, el embalse de Úzquiza solo tiene poco más de 21 hectómetros, lo que supone un 28% de su capacidad.

Se trata, según los datos históricos de la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD), del volumen de agua embalsada más bajo de los últimos 22 años. Únicamente en 1995 se bajó de esas cifras en toda la serie de registros históricos con los que cuenta la CHD.

Con esos datos sobre la mesa, la propia Confederación habla sin tapujos de «situación complicada», pero por el momento no contempla la puesta en marcha de medidas extraordinarias de regulación de los caudales. De hecho, al contrario de lo que sí se ha hecho en otros puntos de la cuenca del Duero, en la del Arlanzón todavía no se ha procedido a realizar una rebaja de la salida de agua.

Además, y a falta de previsiones concretas, desde la CHD confían en que las entradas en los embalses se incrementen significativamente en los próximos meses. «Esperamos que el invierno sea húmedo, llueva y, sobre todo, nieve» en las zonas altas de la Sierra de la Demanda, de donde se nutren ambos embalses, explican.

Escasa capacidad de embalse

A partir de ahí, insisten, solo se puede esperar. Si el escenario es bueno, la situación mejorará «rápidamente». Si no, una vez concluido el invierno habrá que «estudiar la situación», sobre todo la que afecta a los regantes.

En este sentido, desde la CHD explican que la cuenca del Duero en general y la del Arlanzón en particular están determinadas por su «escasa capacidad de embalse». Básicamente, la mayoría de los pantanos de la cuenca son pequeños, y los grandes se sitúan ya en el último tramo, que afecta a tierras portuguesas. «Tenemos poca capacidad de regulación», tanto en situaciones de sequía como de grandes avenidas, señalan fuentes de la Confederación. Así, se da la circunstancia de que «si nos viene un invierno muy lluvioso, nos podemos encontrar en un abrir y cerrar de ojos con muchos embalses llenos y nos podemos ver obligados a soltar agua», explican.

Hacía mucho tiempo que el pantano de Úzquiza no presentaba esta imagen
Hacía mucho tiempo que el pantano de Úzquiza no presentaba esta imagen / GIT

Pero mientras tanto, toca mantener la vigilancia exhaustiva. No en vano, el año hidrológico es el «más complicado» que se ha vivido en décadas en toda la cuenca del Duero. De hecho, la del Arlanzón no es ni de lejos la situación más complicada ahora mismo. Los problemas «más delicados», insisten, están en León y Palencia.

También se registran problemas en la cuenca alta del Odra, que «está prácticamente seco», o en la cuenca alta del propio Duero, de la que se abastece toda la comarca de La Ribera.

Sin restricciones al consumo humano

Sea como fuere, lo que parece claro es que el abastecimiento doméstico está garantizado a medio plazo. Así de hecho lo considera la empresa municipal Aguas de Burgos, que por el momento no ha planteado ningún tipo de restricciones. «Tenemos agua para tres o cuatro meses sin problema», aunque ya se ha encargado un estudio sobre las posibles medidas de urgencia que se pudieran tomar si en ese horizonte temporal no mejora la situación, según explicó días atrás el gerente de la empresa, Juan Antonio Miguel Peña.

A este respecto, además, Burgos cuenta con los pozos de Villaverde Peñahorada, donde se calcula que podría haber unos 5 hectómetros cúbicos y que «todavía no se han tocado», concluyó el gerente.

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