La Junta de Personal y Lorenzo Rodríguez se enzarzan a cuenta de la contratación de su esposa

Lorenzo Rodríguez, vicepresidente de la Diputación. /
Lorenzo Rodríguez, vicepresidente de la Diputación.

Acusan al vicepresidente de la Diputación de 'colocar' a su mujer en una residencia | Rodríguez niega cualquier intermediación y subraya que todo el proceso, realizado a través de la bolsa de empleo, ha seguido los requisitos legales

Gabriel de la Iglesia
GABRIEL DE LA IGLESIABurgos

La Junta de Personal de la Diptuación de Burgos y el Sindicato Obrero Independiente (SOI) acusan al vicepresidente de la institución provincial, Lorenzo Rodríguez (Cs), de aprovechar su condición de responsable del departamento de Personal para 'colocar' a su mujer en una de las residencias de la Diputación.

Según denuncian desde la Junta de Personal, la «casualidad» ha querido que la mujer de Rodríguez haya sido llamada para trabajar en la residencia de San Agustín «precisamente ahora» que es vicepresidente. «Los favores», aseguran en un comunicado, «se pagana».

En la misma línea se ha expresado el SOI, que ha acusado a Rodríguez de canbiar de opinión en este sentido. Y es que, según subraya Fernando Ojeda, representante del SOI, Rodríguez «denunció en octubre del 2018 la contratación a dedo del Partido Popular en la Diputación, criticando duramente las comisiones de servicio y la contratación tirando de listas de unas bolsas de empleo cuyas bases estaban caducadas. Desde el 1 de julio del 2019 es diputado del área de personal y ha tenido la oportunidad de llevar a la mesa de negociación la modificación de las bases de las bolsas de empleo, pero en vez de esto, y a pesar de ser requerido por el SOI en varias ocasiones para hacerlo, decide seguir contratando irregularmente, y entre esos contratos, y desde agosto, contrata a su mujer», afirma en un comunicado.

Lejos de aceptar esas críticas, Rodríguez subraya que la contratación de su mujer ha seguido todos los cauces legales. «Jamás he movido para colcoar a nadie», insiste el vicepresidente de la Diputación. En este sentido, explica, su esposa se presentó a las pruebas de la bolsa de empleo de 2014 y «después de cinco años de espera, le ha tocado por una renuncia».

Además, destaca, el contrato al que ha accedido su mujer es para una sustitución de apenas «tres meses» a jornada parcial de tres horas y media en la residencia de San Agustín. Un contato que, a todas luces, no es la panacea.

Aún así, abunda Rodríguez, en el momento en el que supo que llamaban a su esposa para dicha sustitución, informó al presidente de la Diptuación, César Rico, y solicitó un informe al secretario para que confirmara que dicha contratación, efectiva desde el pasado 12 de agosto, había seguido todas las pautas legales.

«Se sabe desde ese mismo día y hasta ahora no ha trascendido», critica Rodríguez, quien insiste en que toda esta historia es «un ataque personal» contra él en mitad de la negociación por la nueva Relación de Puestos de Trabajo (RPT), acordada con la «mayoría de los sindicatos». Me duele que quieran sembrar la duda sobre mi gestión utilziando a mi mujer, que tiene el mismo derecho que cualquiera a trabajar», zanja Rodríguez al tiempo que avisa que no dará marcha atrás en su apuesta por la RPT