Frías despide por todo lo alto un exitoso 'What is Music?'

El festival comenzó el 20 de julio./WIM
El festival comenzó el 20 de julio. / WIM

Los organizadores destacan tanto la afluencia de público a los conciertos como el excelente ambiente vivido durante los últimos diez días en la localidad

César Ceinos
CÉSAR CEINOSBurgos

Tras diez frenéticos días llenos de actividades musicales, Frías despidió ayer a las personas que se han acercado a este punto de la geografía burgalesa con motivo de la quinta edición del encuentro internacional de música y arte What is Music? (WIM). Pero la tristeza del adiós se mezcló con la satisfacción del trabajo bien hecho y del desarrollo del certamen, que contó con la participación de 50 profesores y 200 alumnos inscritos, además de numeroso público que acudió a los conciertos y llenó la localidad.

Así lo reconoció uno de los miembros del equipo organizador del WIM, Diego Villaverde, al que le fue muy difícil, porque explicó que fue «un éxito», comentar lo más sobresaliente del certamen. Pese a lo complicado de la cuestión, destacó el concierto de clausura del sábado en el castillo de la pequeña ciudad (ostenta este título desde 1435) a cargo de El Naán y la gran lección que impartió del 23 al 29 uno de sus integrantes, Carlos Herrero, sobre música ibérica mestiza.

De la última jornada de certamen, también señaló la exhibición de muestras de los cursos, en la que los alumnos demostraron todo lo aprendido durante el festival. «De este día la gente acabó encantada», aseguró Villaverde. Por encima del resto, figuraron, a juicio del promotor, la demostración de danza vertical impartida por Daniel Tomás Sanz y las clases de percusión corporal del marfileño Aka Jean Claude Thiemele.

Muestra de danza vertical en el castillo.
Muestra de danza vertical en el castillo. / WIM

Respecto a los talleres, que se diferenciaban de los cursos porque estos duraron 24 horas repartidos en seis días y los primeros, solo seis divididos en dos jornadas, manifestó que funcionaron muy bien aquellos relacionados con la música tradicional castellana, como el de danza tradicional, el de cantos de trabajo o el de folk fusión, que estuvo impartido por el flautista de la archiconocida banda vallisoletana Celtas Cortos, Carlos Soto. No obstante, tanto las enseñanzas largas como las cortas registraron una alta demanda, cubriéndose las plazas ofertadas en muchas de ellas.

Asimismo, no quiso perder la ocasión para comentar el «extraordinario ambiente» que se generó en Frías entre los alumnos y los profesores. «Es un festival muy especial porque están todos juntos diez días y eso crea una amistad y relación», afirmó Villaverde. Fruto de ello, durante los conciertos hubo un gran respeto, produciéndose una simbiosis casi perfecta entre todos los participantes. «Cuando sonaba jazz estaban callados, pero cuando tocaba hip-hop todos bailaban», aseguró.

Por último, el organizador recordó el elevado número de melómanos que se desplazó hasta Frías para disfrutar, principalmente en los fines de semana, de las actuaciones. «No se podía aparcar y los bares estaban llenos», declaró para explicar la importante respuesta de vecinos y turistas.

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