El llenado de la presa de Castrovido, condicionado a las lluvias y al caudal del Arlanza

Imagen de la presa de este verano/Miniserio para la Transición Ecológica
Imagen de la presa de este verano / Miniserio para la Transición Ecológica

Las obras están prácticamente concluidas, al 97% de ejecución, y aunque el llenado estaba previsto para finales de este año es posible que se retrase a 2019

Patricia Carro
PATRICIA CARROBurgos

Mirando al cielo. Así están los técnicos de la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD), muy pendientes de la meteorología y de la evolución del caudal del río Arlanza, los dos condicionantes que ahora penden sobre la presa de Castrovido, próxima a su finalización. De hecho, las obras se encuentran al 97% de ejecución, con un arreón en este 2018, y casi todo está preparado para iniciar el llenado en pruebas, la última fase antes de poner en servicio la infraestructura hidráulica.

En estos momentos, el hormigonado de la presa principal está prácticamente concluido, a falta de algunos remates en la coronación, explican los técnicos de la CHD. Durante este año, las obras han llevado un muy buen ritmo, de modo que se han podido acelerar las previsiones, ejecutándose 5,2 millones frente a los 4 previstos. Y para 2019 se han comprometido otros 6,8 millones de euros.

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El organismo de cuenca recuerda que queda pendiente el cierre del embalse, el taponado del desvío del Arlanza, que «se llevará a cabo cuando las circunstancias meteorológicas y el caudal del río lo permitan». Y es que deben cumplirse una serie de requisitos relativos al umbral del río y los técnicos llevan muy controlado el Arlanza para saber cuándo se podrán acometer estos últimos trabajos.

Así las cosas, la previsión inicial de arrancar con el llenado en pruebas este 2018 se hace cada vez más complicado. Podría comenzarse a finales de diciembre o principios de enero, si bien es cierto que lo más probable es que se retrase hasta primavera, apunta Dositeo Martín, portavoz de la comisión de seguimiento de la presa de Castrovido. Eso sí, siempre y cuando se de las condiciones meteorológicas que lo permitan.

«El ritmo del llenado será muy controlado», apunta la Confederación, «comprobando el comprotamiento de la presa y, en todo caso, dependerá de las aportaciones del río». Se hará por fases, para ir testando la resistencia de la presa, de modo que si todo va según lo previsto para la temporada de 2020 Castrovido estará ya operativa.

Octubre de 2019, fin de obra

El plazo final de la ejecución de las obras es el 30 de octubre de 2019. Para el próximo año se realizarán trabajos de acondicionamiento del interior de la presa en galerías, auscultación, iluminación e instalaciones eléctricas para el serviio de la presa, y se culminará la presa de cola del embalse.

Martín confía en que el caudal del Arlanza se pueda empezar a controlar el próximo año aunque solo sea con el llenado en pruebas, pues así se habrá puesto punto y final al riesgo de avenidas. Y es que uno de los objetivos con los que se diseñó la presa, allá por la década de los '80, es regular el Arlanza, que es muy irregular. También para dar servicio al regadío, que cuenta ahora con 6.200 hectáreas. Se han perdido cerca de 7.000 con los retrasos acumulados.

 

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