Municipios del Arlanza apuestan por intervenciones coordinadas de limpieza del cauce para evitar inundaciones

El Arlanza ha sufrido varios episodios de crecidas este año, el último en el mes de abril/BC
El Arlanza ha sufrido varios episodios de crecidas este año, el último en el mes de abril / BC

Lerma solicita a CHD que elabore un plan de actuación mientras que Salas de los Infantes insiste en que los daños se minimizan si hay una buena limpieza

Patricia Carro
PATRICIA CARROBurgos

A principios de abril, el río Arlanza estuvo durante varios días en nivel de alerta ante una importante crecida de su caudal, fruto del deshielo propiciado por una subida de las temperaturas y un temporal de lluvias fuertes. Salas de los Infantes, Lerma o Peral de Arlanza estuvieron vigilantes, con el recuerdo de las inundaciones de 2016 muy fresco en la memoria. Sin embargo, más allá de avisos puntuales por parte de la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD), que puso en alerta a las estaciones de Lerma y Peral de Arlanza, la crecida se mantuvo controlada.

Eso sí, el incidente ha vuelto a poner sobre la mesa la necesidad de limpiar, de manera periódica y coordinada, el cauce del arlanza, pues eso siempre minimiza los daños en caso de desbordamiento. Por ese motivo, el Ayuntamiento de Lerma ha remitido a la CHD una propuesta para que elabore un plan de intervención que coordine las labores de limpieza, y sea el propio organismo de cuenca quien licite las obras, aportando los municipios las cuantías que le correspondan por sus tramos urbanos.

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Sería lo «ideal» para garantizar que el cauce estuviese limpio y poder evitar, en la medida de lo posible, problemas. Así lo ha explicado la alcaldesa, Celia Izquierdo, quien recuerda que «limpiar el río no es hacer un canal de hormigón». Se trata de realizar pequeñas intervenciones, como plantar árboles de copa ancha para evitar que crezcan matorrales en el cauce. Hay que convivir con la naturaleza, no arrasarla, ha explicado Izquierdo.

La crecia del Arlanza a principios de abril hizo estar «vigilantes» a los lermeños, pero sin registrarse especiales problemas. «Nada que no suceda casi todos los años». Misma situación, por ejemplo, en Salas de los Infantes, donde pasaron unos días «muy nerviosos», pero ahora parece que la situación ha quedado normalizada. La alcaldesa, Marta Arroyo, insiste en que siempre reivindican a la Confederación una limpieza adecuada del río en todo su cauce.

«Los daños se minimizan si el río está limpio de maleza», ha afirmado Arroyo, y aunque se realizan intervenciones no son suficientes. Además, la alcaldesa reconoce que si no se actúa de manera coordinada en todo el río de poco sirven las acciones puntuales, y confía en poder contar pronto con la presa de Castrovido, que algo ayudará a evitar futuras inundaciones. En este último episodio de crecidas el agua solo ha afectado a un camino, que conecta con Castrovido, y que justo acababan de arreglarlo, pues fue uno de los más afectados por la riada de 2016.

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Por otra parte, Lerma y Salas reconocen que han estado permanentemente informados desde la Confederación. Y lo mismo apuntan en Peral de Arlanza. El teniente alcalde, Gabriel García, recuerda que han sufrido dos importantes crecidas, superando los 3,20 metros, pero sin llegar a niveles anteriores.

Eso sí, las intensas lluvias y la crecida han impedido acometer las labores de limpieza autorizdas por CHD. Tienen permiso de dos años pero este primero se acabó en abril, así que se ha intentado limpiar lo que se ha podido. Lo prioritario es el cauce entre el puente viejo y el puente nuevo, que es donde suelen generarse más problemas y, con una subida del agua, producirse el desbordamiento.

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