La nieve y las lluvias permiten aumentar las reservas en los embalses de Burgos

Estado actual del Pantano de Úzquiza/PCR
Estado actual del Pantano de Úzquiza / PCR

La sequía sigue siendo una amenzada, pero se ha registrado un crecimiento moderado del agua embalsada, a la espera de los deshielos

Patricia Carro
PATRICIA CARROBurgos

Tal vez la lluvia les resulte desapacible, y tampoco les guste la nieve. Sin embargo, debemos reconocer que ambas son imprescindibles para hacer frente a la pertinaz sequía que hemos sufrido durante los últimos meses en España. Y sin lanzar las campanas al vuelo, pues todavía queda mucha temporada por delante, sí podemos decir que las lluvias y nieves recientes han permitido dar un respiro a los embalses de Burgos, que han experimentado aumentos moderados de sus reservas de agua.

El pantano de Úzquiza se encuentra al 27% de capacidad, con 20,6 hectómetros cúbicos de agua embalsada, de los 75 que puede albergar. En el último mes se ha producido un cierto incremento, pues a medidados de enero el pantano se encontraba con 19,4 hectómetros cúbicos, en torno al 25 por ciento de su capacidad. Se va llenando, lentamente, mientras se controlan las entradas y salidas de agua, sobre todo en los últimos días, por las nevadas y la posterior subida de las temperaturas.

Siguendo en la cuenca del Duero, el pantado del Arlanzón alberga 18,7 hectómetros cúblicos de agua, y está al 85% de capacidad. En este caso, el incremento en el último mes ha sido más significativo, pues en enero el pantano solo estaba lleno hasta la mitad, con 11,40 hectómetros cúbicos. Los embalses, principalmente el del Arlanzón, ha ido incrementando sus reservas a lo largo del invierno, después de marcar mínimos históricos. En noviembre, solo contaba con 8 hectómetros cúbicos, es decir, un 30% de su capacidad. Entonces, el pantano de Úzquiza tenía 21 hectómetros cúbicos.

El Ebro, a la mitad

Por lo que respecta a la cuenta del Ebro, también se ha notado un incremento del agua embalsada. El pantano del Ebro ha superado el 50% de capacidad, con 272 hectómetros cúbicos, lo que supone un 4,45% más que la semana pasada, gracias a las nieves y al posterior deshielo, si bien insuficiente. A mediados de enero, el embalse contaba con 210 hectómetros cúbicos, el 39% de su capacidad, y por fin conseguía superar la barrera de los 200, que se le había puesto cuesta arriba en meses precedentes.

En pantano del Sobrón presenta mejores datos, con 18,2 hectómetros cúbicos, un 91% de su capacidad. Ha crecido un 0,45% con respecto a enero, aunque ha soltado agua en la última semana, recudiendo sus reservas en un 5%. Tanto el Ebro como el Sobrón muestran una tendencia al alza, aunque para mantenerla deberán continuar las lluvias y, sobre todo las nieves, y que el deshielo sea progresivo.

De momento, la subida de temperaturas tras el temporal de nieve ha aumentado el caudal de los ríos pero sin especiales incidencias. El Ebro, a su paso por Miranda, registró el viernes su máximo del mes, con 365 metros cúbicos al segundo, y luego ha ido bajando. Lo mismo en el caso del Nela en Villarcayo o el Trueba en Medina de Pomar. Y una situación similar se vive en la cuenca del Duero con el Arlanza, que si bien ha bajado crecido en algunas zonas, llegando incluso a desbordarse aguas abajo de Lerma, no presenta una imagen atípica para la época del año en la que estamos.

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