San Pedro de Arlanza aspira a ser un espacio cultural con el inicio de las obras de restauración

Interior del monasterio/BC
Interior del monasterio / BC

El día 13 y 14 de julio vuelve al monasterio la representación teatral 'El Conde Fernán González', aunque no podrá realizarse en el interior por motivos de seguridad

Cristina López Reques
CRISTINA LÓPEZ REQUESBurgos

Las grúas y andamios ya se pueden ver alrededor del monasterio de San Pedro Arlanza, en Hortigüela. Una estampa muy esperada, en especial por la Asociación para el Desarrollo de Tierra de Lara. Y es que, una de sus principales reivindicaciones es convertir el cenobio en un punto de actividad cultural. Un sueño que se hará realidad cuando finalicen las obras de restauración recientemente iniciadas por parte del Ministerio de Cultura.

Los trabajos, adjudicados a la empresa Bauen por un presupuesto de casi dos millones de euros, se prolongarán a lo largo de los próximos meses, con el objetivo de completar la restauración del histórico cenobio cuanto antes. «Hay que poner en valor el lugar, hacerlo un sitio seguro para que pueda albergar cualquier actividad que lo dote de vida y dinamismo continuo», señala el presidente de la asociación, Manuel Rodríguez.

Precisamente, uno de los actos que sería «más bonito» de representar en el interior del monumento es la obra teatral de 'El Conde Fernán González', de Lope de Vega. La explanada del monasterio acoge año tras año, desde 2012, a los personajes y los espacios que la ambientan. Sin embargo, por motivos de «seguridad», afirma Rodríguez, no se puede hacer, aunque lo importante es que ya se está trabajando en su consolidación. A pesar de esta situación, el ambiente que se genera con el teatro es inmejorable, con las estrellas y la luna de telón de fondo, acompañado por un espectáculo de luces y sonido.

La obra teatral no es la única actividad en torno al monasterio. Y es que, las visitas 'Abierto por restauración' se han convertido en una de las iniciativas más esperadas por el público. Durante todo el verano – de jueves a domingo de julio, agosto, septiembre y octubre – guías venidos de diferentes lugares de España explican la historia, leyenda y todos los secretos e información que esconde San Pedro Arlanza. Unas jornadas con un «éxito total», apunta el presidente, porque la gente sale «encantadísima, pues llegan sin saber qué ha sido el monasterio y se van sabiendo por qué está ahí».

Más programación estival

El verano está a la vuelta de la esquina y la programación de la asociación es muy amplia para estos meses. La primera cita de julio la encontramos el domingo 8, con la prueba BTT en Los Ausines. Se trata de hacer un recorrido por la zona, de 50 kilómetros en la ruta larga y de 35 en la corta. A las 9:30 las bicicletas comenzarán el recorrido, con 1.000 metros de desnivel en la primera prueba y de 750 en la segunda.

Agosto se caracteriza por los martes culturales en Salas de los Infantes. Una serie de conferencias explicarán al público la historia, arte, etc., ligada a la zona de Tierra de Lara. «Siempre acude un profesor o académico experto en el tema», apunta Rodríguez, para poder contar, por ejemplo, el origen del Castillo de Lara o los asentamientos romanos en la zona. Tampoco pueda faltar en la programación los jueves de aventura en Torre Lara. De nuevo, unas charlas sobre expediciones y montañismo.

También en agosto se llevará a cabo una de las actividades «más representativas». Se trata del Día del Alfoz, el sábado 25, una jornada de encuentro entre todos los pueblos de la zona para «reivindicar el espíritu rural y de unión de Tierra de Lara», asegura Rodríguez. Con ello, además, se pretende que todos trabajen «por unos objetivos comunes». Una actividad en la que tampoco falta la comida, la música, los puestos de artesanía o exposiciones.

Ya en septiembre hay que destacar el 'Vienes de Interés Cultural' (VIC), que este año se desarrolla en Mazueco y Torre Lara. Con esta iniciativa se quiere poner en valor el pueblo. Para ello, los pueblos organizadores tienen que enseñar los monumentos y aspectos destacados. A la vez, se «adorna con actividades», explica Rodríguez. En este sentido, además de aprender de la historia y cultura, se disfruta con una jornada de música, cocina y ambiente festivo.

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