Pinares, la comarca burgalesa que tiene el secreto para prevenir los incendios forestales

Imagen de archivo de un pinar de la comarca de Pinares. /Cristian Alonso
Imagen de archivo de un pinar de la comarca de Pinares. / Cristian Alonso

Burgos es la cuarta provincia de España en número de árboles, el 2% de estos están en la comarca de Pinares, y del 2006 al 2015 solo se produjo un incendio forestal de grandes magnitudes | Varios son los factores que hacen que los bosques pinariegos no sufran grandes fuegos

Aythami Pérez Miguel
AYTHAMI PÉREZ MIGUELBurgos

España es el segundo país europeo con mayor superficie forestal (7.500 millones de árboles) solo por detrás de Suecia. Dentro de nuestro país, la provincia burgalesa es la cuarta a nivel nacional que más árboles posee, unoS 262 millones de árboles. La superficie forestal de la provincia alcanza las 1,5 millones de hectáreas. En esta última cifra, la comarca burgalesa de Pinares representa un 2 por ciento de la superficie forestal total de Burgos.

Con un 2 por ciento de la superficie forestal burgalesa ubicada en Pinares esta comarca ha sufrido el 0,2 por ciento de los incendios que se produjeron en Burgos entre los años 2007 y 2018. Es decir, esta comarca ha sufrido un 10 por ciento menos de incendios de lo que le correspondería por su superficie. Y así esperamos que siga.

Varios son los factores que se unen en esta comarca para prevenir los incendios. Pero antes de adentrarnos en ellos, las estadísticas siguen demostrando que para ser una gran masa forestal sufre muy pocos incendios, algo que hace de esta comarca modelo y ejemplo a nivel internacional. Algo que es necesario poner de relevancia para aprender a valorar la importancia de la comarca y no echar en el olvido que hay que protegerla como se ha venido haciendo.

Mapa con los grandes incendios sufridos en España en el período 2006-2015.
Mapa con los grandes incendios sufridos en España en el período 2006-2015. / Fuente: Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación

Estadísticas

En los últimos diez años se han quemado en la provincia 6.800 hectáreas de superficie forestal. Solo 18 hectáreas de este total corresponden al monte de Quintanar de la Sierra, según datos del Servicio de Medio Ambiente de la Junta. En cuanto a la superficie arbolada se quemaron 2.732 hectáreas en la provincia en los últimos diez años, solo seis del total corresponden al monte de Quintanar. La superficie forestal engloba la superficie arbolada más la no arbolada con arbustos o tierras de cultivo en desuso.

En cuanto a conatos de incendio y los fuegos propiamente dichos, en el periodo 2007-2018 hubo 1.334 conatos en toda la provincia, en el monte de Quintanar solo 20. En este mismo periodo hubo 510 incendios en toda la provincia, en esta zona solo seis.

Peligros: cambio climático y la Ley de Montes

El cambio climático es una amenaza para las masas forestales y arbóreas y esta comarca no es una excepción. El cambio climático ya está mostrando sus efectos en la comarca de Quintanar. Hasta allí han llegado plagas que hasta hace pocos años eran desconocidas como, por ejemplo, la procesionaria, que este año ya está a 1.200 metros de altitud. La temperatura aumenta y las plagas van subiendo en altitud. Esta oruga de los pinos sale por las noches del bolsón a comer, si tiene noches frías no sale y acaba muriendo en la bolsa o se hiela. En cambio, con altas temperaturas pueden salir todas las noches y el problema se convierte en grave.

Igualmente, con el cambio climático se agudica la sequía del verano, esto hace que el crecimiento de los pinos sea más lento y que las regeneraciones sean más dificultosas. Un ejemplo de los desequilibrios que provoca el cambio climático en estas masas es que el muérdago ha aumentado en la comarca.

Esa cultura forestal hace que muchos vecinos pasen mucho tiempo en el bosque. Algunos lamentan que los cortafuegos están llenos de maleza y no serían efectivos en caso de incendio. Piden que se aceleren las claras para que el pinar esté más limpio. Además de fortalecer la ganadería, que es un buen mecanismo contra los fuegos.

Otros critican que, con la modificación de la Ley de Montes, desde la Junta de Castilla y León se prohibe el tráfico de vehículos a motor por los caminos del monte y solo se permiten por las pistas forestales, exclusivamente. A muchos vecinos esto les molesta, se trata de gente que siente amor y apego por el bosque, que no acuden al mismo a destrozarlo o causar perjuicios ambientales. «Prohiben circular por los caminos de toda la vida a los vehículos a motor, esto hace que el monte se abandone. El monte cuando más se protege es cuando a la gente que le gusta la naturaleza está en ella y puede comprobar su estado y ver lo que pasa en cada momento. Se está cerrando el paso y si hay un incendio ni los bomberos podrán acceder a muchas zonas. Esta ley parece que se hace más con afan recaudatorio que de protección», explica un vecino de la zona. Lo que se pide es mayor vigilancia pero no estas prohibiciones, y mayor control de las extracciones de madera.

Claves

Hace años que no se sufre en esta comarca un incendio de los calificados como 'grandes incendios', a muchos vecinos de la zona les cuesta recordar uno. Varios son los factores que hacen de esta comarca un ejemplo en cuanto a la prevención de incendios forestales.

Una de las claves es el clima húmedo y frío. «Es un clima muy particular a nivel provincial y eso influye. Noches frías y tormentas de verano, algunas con rayos, pero normalmente con agua», apunta Javier María García, jefe del Servicio de Medio Ambiente de la Junta en Burgos. Pero este clima se repite en otros puntos, algo más necesita esta comarca forestal para esquivar los incendios.

El tipo de masa es otro factor importante. Si bien el pino es una especie que arde bien por la resina se trata de una especie pirófita. «Los pinos tienen una estrategia de regeneración que muchas veces se basa en el incendio. Al evolucionar la masa, las hayas y robles terminan por expulsar al pino que suele ser una especie que está provisionalmente ahí hasta que llegan las especies más evolucionadas». A este se suma la edad de los pinos, la masa de pino de Quintanar de la Sierra y su comara es adulta, algo raro en la provincia. Estamos hablando de pinos de cientos de años. «De hecho se cortan a los 140 años, según los planes de ordenación forestal», apunta García. Al tener esa edad la masa se defiende mejor que una repoblación y eso es muy importante. Las llamas tardan mucho, por ejemplo, en alcanzar la copa al ser grandes árboles.

Además se trata de una masa de pino adulto y ordenada. El monte de Quintanar de la Sierra se ordenó en los años 60, según recuerda García. La ordenación trata de planificar a largo plazo lo que se va a hacer en el tiempo y en el espacio en ese bosque. Hay un proyecto que va indicando lo que se tiene que hacer cada año en cada zona del monte. Hay un proyecto para 140 años pero cada diez años se hacen revisiones. El monte se divide en rodales, en cada rodal está establecido cómo se debe actuar, si hay que hacer una limpia, poda, clara o cortar para regenerar la masa. Desde el Servicio de Medio Ambiente se reconoce que no en todos los pinares se realiza esta ordenación porque «es cara y únicamente se reserva para los mejores pinares. Los que dan más dinero o tienen un importante valor ecológico, como es este caso. En Burgos también se hace en otros pinares como en la zona de Oña o Huerta de Rey».

La ordenación forestal hace que el monte quede como una especie de mosaico y así se defiende mucho mejor que un monte que sea una masa totalmente homogénea, como ocurre en las repoblaciones. Es más las repoblaciones, como apunta un vecino de Quintanar apasionado del monte

Imagen de archivo de un pinar.
Imagen de archivo de un pinar. / APM

La cultura forestal

La cultura forestal, la gran conciencia de los vecinos de la comarca de Pinares es fundamental en estos datos de incendios. En esta zona burgalesa, y también en la parte soriana, hay una cultura forestal muy arraigada en la gente, que han aprendido a vivir con los recursos que tienen como es el ganado y los pinos. Esto ha generado una cultura forestal que no hay en otros sitios de la provincia. Prueba de ello son las ordenanzas específicas para estos montes que desde el siglo XVIII dictaron los monarcas, de ahí nacieron las suertes de pinos de los aprovechamientos de los bosques comunales. «Se aprecia amor al monte, en cuanto hay el más mínimo conato de incendio, la gente da la alerta, esa colaboración es fundamental. Es un elemento diferenciador de la comarca», señala el jefe del Servico de Medio Ambiente.

Hay quien cuando hay tormenta se fijan en dónde caen los rayos para acudir al día siguiente o en unas horas y verificar que no hay ninguna columna de humo en el lugar. Es importante que este apego a lo forestal se siga transmitiendo a las generaciones más jóvenes.

El ganado se va y esto es peligroso

Igualmente, desde esta comarca se señala que tampoco se puede perder la cultura ganadera, es más, aseguran que debería entrar mucho más ganado y a mayor ritmo a los montes pinariegos, al menos, en el territorio de Quintanar. Esto hace que el sotobosque esté limpio, el ganado hace labor de limpieza, elimina matorrales lo que evita que el fuego se extienda con rapidez. Cada vez queda menos ganado, consecuencia de la despoblación.

Solo uno de estos factores no sería suficiente para prevenir los incendios en esta comarca como ha venido ocurriendo hasta ahora, es un conglomerado de todos ellos. Aún así, los vecinos advierten de algunos peligros que acechan a esta gran masa forestal y tampoco quieren echar campanas al vuelo porque «este mérito también conlleva un gran riesgo en caso de que ocurra un gran incendio».